Las Arrugas del Porvenir
Vivido he de la poesía como la vez primera.
Volver a ser verso y el canto que del miedo se arrastra a la palabra nueva
O el oculto sentimiento.
Vivido he de la poesía, como antigua cuestión ordinaria:
Con las palabras que de nosotros roban; con los engaños, la felicidad o la mentira convertida en bálsamo.
He de vivirla, he de surcar el verbo ante la presencia de la voz de un silencio, que ha tocado fondo y surge ...
Disparada discurre, ante el viento y la polvareda, y que busca del consentimiento denla simpleza
Cualquier detalle, que una tímida voz apremie el recodo de la sapiencia ...
O la ignorancia ante el beso negado.
Vivido he de la poesía que asoma de los recuerdos, las arrugas del porvenir
Porque antes de prevenir
Fui yo el niño que corre y toma la senda, detrás del muro de la coincidente siniestra de los autores
Que han sofocado el vino de aquella cena en que la súplica, como la sangre ungida sobre el pedestal del sino,
Se ha despierto ante la alerta de los actores que de sus rostros muestran el fango ...
De esas emociones que toman la sartén por el mango.
Vivido he de la poesía, aunque seca y harapienta del tiempo corrido se asemeje al invierno del olvido;
Y a las canas de otras penas consultas a la mustia claridad de sus senos arropando ...
De mi alma, el siniestro consulto de mis labios sedientos ...
De aquella sonrisa de aroma a pasado, que nos consuela del antes a la inversa del amor dañina.
Vivido he de la poesía, y sin embargo de la puerta he tomado la perilla de otra respuesta que ha dejado la sorpresa absuelta
De otra caricia sobre los labios del carmesí de nombre equívoco ante desconocido refrán de la carente circunstancia
De otros motivos que exhalaron del respiro la consciencia de aquella infancia que sitió de la demora el ósculo cegado del insulto a la distancia.
Luis Bustillos
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