La última luz.
La última luz.
Era ya de noche y Sophie esperaba el retorno de su hermano mayor, seguramente tendría una o dos ratas para cocinar y podrían dormir esa noche al menos. Miraba hacia el atardecer gris, hacia muchos años que todo era gris, todo era del color del concreto e incluso los pocos arboles sin hojas eran grises.
Por fin desde el agujero de una pared cercana se escucho el crujir de la piedra y el ágil chico descendió desde los escombros de una casa pero Sophie vio en seguida que no tenia presas en sus manos, aun así lo recibió contenta.
—No he encontrado nada hoy, sólo un par de galletas— Sebastián saco dos polvorientas galletas y le dio la más grande a su hermana—Es una sorpresa que aun no estén rancias.
Sebastián se levanto y encendió una vela, la noche caía rápidamente desde que la prolongada descarga nuclear acelero el planeta unos minutos, como consecuencia el planeta ahora giraba un poco más hacia el este todos los días y la gravedad también era ligeramente más fuerte. Tomaron un poco de agua y se recostaron entre los harapos de la habitación.
El día siguiente llego muy rápido, aunque no lo sabían la noche solo había durado 6 horas en el trópico, pero los rayos moribundos del sol entrando por las nubes despertaron al hermano mayor; le tomaría un hora en conseguir algo para comer y continuarían su viaje, lejos de la destrucción, hacia algún lugar donde todavía existiera el verde o algún otro color.
—Seguramente hay más por allí, en algún lugar deben quedar más humanos— Sebastián alentaba a Sophie a continuar aunque no estuviera seguro de lo que decía.
Anduvieron el camino durante todo el día, buscando entre los escombros de los restaurantes, de las casas, de todas partes, ya antes habían tenido la suerte de encontrarse con un almacén o una maquina expendedora de dulces, pero hacia cuatro años que no encontraban mucha comida hecha por el hombre. Tras unas horas de caminata llegaron a uno de los muros de contención, creados para mantener el orden en una sociedad desesperada aun con lo imponentes que se veían por su tamaño y grosor no habían sido suficientemente resistentes ante la necesidad de millones de personas que, desesperadas por el hambre y la miseria habían querido entrar a los huertos de los ricos, a las ultimas provisiones celosamente resguardadas por aquellos que podían costearlas.
Ambos chicos atravesaron el gran agujero del muro, dentro corría una brisa fantasmal, aun podía olerse el olor de la pólvora y la sangre mezcladas. Del otro lado la vista era muy diferente, no había más ruinas y escombros, pero tampoco había verde, el suelo árido se extendía en todas direcciones hasta una casucha solitaria.
—Vamos a ver que hay dentro— dijo Sebastián guiado por un hambre creciente.
Dentro había poco de que valerse y el chico pronto abandono las esperanzas de comer nuevamente, el lugar le recordaba un poco a la casa donde había crecido o al menos los tres años antes del “gran apagón”, recordaba que su madre era una despreocupada estudiante que había quedado embarazada a muy temprana edad de un chico que desapareció en cuanto se entero de la noticia, ella había entrado en pánico cuando las cosas se pusieron feas llevando a sus hijos con su madre y desapareciendo al día siguiente, pero la señora era grande y al ser de posición alta fue de las primeras victimas de los saqueos.
—Vamos chica, tal vez detrás encontremos algo que nos sirva.
Sophie inclino la cabeza en señal de aprobación pero no dijo nada, no podía, ninguno recordaba el momento exacto pero sabían que en algún momento ella simplemente había dejado de hablar, enmudecida por la vida misma. Afuera había un auto atascado en la maleza, dos cosas eran seguras; la primera era que estaba descompuesto, de lo contrario alguien lo habría robado. La segunda era que tampoco tenía gasolina, en ese tiempo todos los energéticos fueron codiciados más que la vida misma.
— ¡Encontré una moneda!— dijo Sebastián saliendo del auto y entregándole la redonda pieza oxidada a Sophie; ella la tomo con cuidado con la punta de sus dedos y comenzó a jugar con ella girándola de un lado para el otro.
Siguieron su camino dejando aquella casita a lo lejos hasta llegar a los infértiles plantíos, donde mucha gente había depositado sus esperanzas y la madre naturaleza en un cruel vuelco del destino les había dado la espalda. Siguieron caminando aun más hasta llegar a una nueva ciudad en ruinas, en un letrero apenas podía leerse “Bienvenidos a Vida”. Sobre el cartel había un anuncio en rojo brillante que declaraba a la ciudad cono muerta y traía varios símbolos extraños que Sebastián no podía leer, pero sabia que significaban muerte.
Abril 20. Ciudad de Vida.
Comandante Darío. Veinteavo regimiento de infantería.
Se que no falta mucho para que vengan por nosotros. Mis hombres están cansados y muchos de ellos tienen heridas graves, algunos incluso tienen radiación. La misión que nos mandaron es imposible de completar, muchas personas no quieren retirarse de la ciudad, si no podemos disminuir el numero de habitantes en vida la ciudad colapsara pronto y eso ya ha pasado en Nueva Zaloma, es imposible evitar que toda esa gente trate de escapar de su situación pero no podemos dejarlos ir, aun hay otras ciudades que pueden ser salvadas.
Mayo 1. Ciudad de Vida.
Hoy han muerto otros dos de mis hombres he suplicado ayuda al cuartel pero no me han contestado, puede que existan problemas mayores de los que tenemos aquí pero necesitamos un equipo medico con urgencia. Hoy también han asaltado por primera vez el muro con un autobús que al final ha cobrado la vida de un par de desesperados. A veces pienso que si el gobierno hubiese construido hospitales, granjas o jardines con la misma desesperación con la que construyeron los muros por todo el mundo, no necesitaría estar aquí.
Mayo 5. Ciudad de Vida.
He recibido noticias por fin pero son desalentadoras, al parecer se ha descubierto el por que de esta catástrofe, la humanidad sabia que el petróleo no duraría para siempre pero pensábamos que nos duraría lo suficiente como para encontrar otra fuente de energía, no era así. Los ricos del petróleo sabían que no quedaba mucho pero si lo decían el precio de su mercancía valdría menos de un chocolate y eso no es lo peor, también se ha descubierto que ellos detuvieron muchas investigaciones sobre fuentes de energía alternativas, solo para seguir ganando.
Una noticia alentadora solamente, en el pacifico existe un deposito de crudo pequeño pero seguramente ayudaría a el mundo a tranquilizarse un poco, todos los países están ayudando para poder extraerlo lo más pronto posible.
Mayo 28. Ciudad de Vida.
Hoy la noticia ha impactado a todo el mundo, el combustible encontrado en la profundidad del océano es una fuente de problemas, los países que intervinieron para sacarlo reclaman un porcentaje del mismo las discusiones no han sido productivas y se teme que esto termine en un conflicto nuclear.
Junio 15. Ciudad de Vida.
Por fin llego una guarnición de soldados a Vida, no traen mucho pero lo suficiente como para salvarle la vida a mi y a mi tropa. Uno de ellos dice tener nuevas ordenes para la ciudad, espero que sea un plan para evitar el colapse de Vida.
Junio 20 Ciudad de Vida.
Nunca imagine lo que podría llegar a pasar, el plan para Vida no es salvarla sino matarla en caso de que se salga de control. Ayer por la noche recibí los códigos para armar una cabeza nuclear de cinco megatones y detonarla en caso de que los habitantes de Vida traten de salir de la ciudad; es llamado “Plan Final”.
Julio 3. Ciudad de Vida.
Nos han informado que dos ciudades han sido borradas del mapa por el Plan Final, aunque me niego a la decisión de volar la ciudad pienso que si una ciudad puede equilibrarse de nuevo todos los habitantes del planeta tratarían de llegar a ella como fuese y al final lógicamente la ciudad colapsaría como esas dos.
Agosto 7. Ciudad de Vida.
Durante el último mes se han perdido más de cincuenta ciudades por todo el mundo, la descarga nuclear comienza a ser evidente y las personas de Vida se muestran inquietas, no los culpo hace unos días que todos los canales de televisión y radio no transmiten, el sentimiento es insoportable, es como una claustrofobia no saber nada del mundo. Ni siquiera internet funciona, lo hace intermitentemente y siempre se satura.
Agosto 30. Ciudad de Vida.
No se cuanto pueda aguantar la gente de la ciudad, el agua se acaba rápidamente, hace mucho que los supermercados no abren, las compras de pánico acabaron con todo hace un par de meses.
Octubre 10. Ciudad de vida.
Oficialmente han comenzado los levantamientos por toda la ciudad, las denuncias por vandalismo por paran de llegar, la tensión se siente en el aire y para empeorarlo todo ya nadie contesta la radio. Necesitamos saber que es lo que pasa allí fuera.
Noviembre 5. Ciudad de Vida.
Ha comenzado, por las noches los ciudadanos tratan de salir de la ciudad, escalando el gran muro o escavando para pasar por debajo, cualquiera de los dos es inútil, es demasiado alto y profundo. Lo peor es que tenemos órdenes de disparar a cualquiera que trate de escapar.
Noviembre 20.
Hoy más de cien personas han tratado de escapar… no nos han dejado otra opción.
Noviembre 27.
Las balas cada día son menos y las personas cada vez más.
Diciembre 7.
Ya no dormimos, nuestra comida ya escasea.
Diciembre 13.
He memorizado el código de la bomba, es más fácil de lo que creí.
Diciembre 16.
La gente se esta juntando muy cerca de la salida, saben que no tenemos más armas.
Diciembre 19.
Se que mañana trataran de escapar, si tal solo supieran que la única forma de sobrevivir es quedándose, pero no puedo salir y decirles que tienen una bomba en sus pies o me matarían en ese momento. En el caos del lugar he perdido el código de la bomba pero lo recuerdo a al menos eso creo. En mi interior espero que al escribirlo este equivocado en al menos uno y esta gente logre salir de la ciudad, ya será de ellos hacer lo mejor lejos de aquí. Espero errar mañana y que por mi culpa la bomba no explote, realmente espero errar en el código.
Hasta ese día llegaba el diario del general. Sebastián ahora sabia como acabó Vida, el miedo invadió su corazón pero cuando su pequeña hermana señalo el diario el solamente le contesto que decía que en algún lugar quedaba gente pero que la ciudad quedaba muy lejos. Al ver los ojos tristes de Sophie él la tomo entre sus brazos y le dijo que algún día llegarían a esa ciudad. La chica se durmió pero Sebastián se quedo mirando por un largo rato la fogata, pensando que tal vez esa era la última luz que quedaba en el mundo.
Era ya de noche y Sophie esperaba el retorno de su hermano mayor, seguramente tendría una o dos ratas para cocinar y podrían dormir esa noche al menos. Miraba hacia el atardecer gris, hacia muchos años que todo era gris, todo era del color del concreto e incluso los pocos arboles sin hojas eran grises.
Por fin desde el agujero de una pared cercana se escucho el crujir de la piedra y el ágil chico descendió desde los escombros de una casa pero Sophie vio en seguida que no tenia presas en sus manos, aun así lo recibió contenta.
—No he encontrado nada hoy, sólo un par de galletas— Sebastián saco dos polvorientas galletas y le dio la más grande a su hermana—Es una sorpresa que aun no estén rancias.
Sebastián se levanto y encendió una vela, la noche caía rápidamente desde que la prolongada descarga nuclear acelero el planeta unos minutos, como consecuencia el planeta ahora giraba un poco más hacia el este todos los días y la gravedad también era ligeramente más fuerte. Tomaron un poco de agua y se recostaron entre los harapos de la habitación.
El día siguiente llego muy rápido, aunque no lo sabían la noche solo había durado 6 horas en el trópico, pero los rayos moribundos del sol entrando por las nubes despertaron al hermano mayor; le tomaría un hora en conseguir algo para comer y continuarían su viaje, lejos de la destrucción, hacia algún lugar donde todavía existiera el verde o algún otro color.
—Seguramente hay más por allí, en algún lugar deben quedar más humanos— Sebastián alentaba a Sophie a continuar aunque no estuviera seguro de lo que decía.
Anduvieron el camino durante todo el día, buscando entre los escombros de los restaurantes, de las casas, de todas partes, ya antes habían tenido la suerte de encontrarse con un almacén o una maquina expendedora de dulces, pero hacia cuatro años que no encontraban mucha comida hecha por el hombre. Tras unas horas de caminata llegaron a uno de los muros de contención, creados para mantener el orden en una sociedad desesperada aun con lo imponentes que se veían por su tamaño y grosor no habían sido suficientemente resistentes ante la necesidad de millones de personas que, desesperadas por el hambre y la miseria habían querido entrar a los huertos de los ricos, a las ultimas provisiones celosamente resguardadas por aquellos que podían costearlas.
Ambos chicos atravesaron el gran agujero del muro, dentro corría una brisa fantasmal, aun podía olerse el olor de la pólvora y la sangre mezcladas. Del otro lado la vista era muy diferente, no había más ruinas y escombros, pero tampoco había verde, el suelo árido se extendía en todas direcciones hasta una casucha solitaria.
—Vamos a ver que hay dentro— dijo Sebastián guiado por un hambre creciente.
Dentro había poco de que valerse y el chico pronto abandono las esperanzas de comer nuevamente, el lugar le recordaba un poco a la casa donde había crecido o al menos los tres años antes del “gran apagón”, recordaba que su madre era una despreocupada estudiante que había quedado embarazada a muy temprana edad de un chico que desapareció en cuanto se entero de la noticia, ella había entrado en pánico cuando las cosas se pusieron feas llevando a sus hijos con su madre y desapareciendo al día siguiente, pero la señora era grande y al ser de posición alta fue de las primeras victimas de los saqueos.
—Vamos chica, tal vez detrás encontremos algo que nos sirva.
Sophie inclino la cabeza en señal de aprobación pero no dijo nada, no podía, ninguno recordaba el momento exacto pero sabían que en algún momento ella simplemente había dejado de hablar, enmudecida por la vida misma. Afuera había un auto atascado en la maleza, dos cosas eran seguras; la primera era que estaba descompuesto, de lo contrario alguien lo habría robado. La segunda era que tampoco tenía gasolina, en ese tiempo todos los energéticos fueron codiciados más que la vida misma.
— ¡Encontré una moneda!— dijo Sebastián saliendo del auto y entregándole la redonda pieza oxidada a Sophie; ella la tomo con cuidado con la punta de sus dedos y comenzó a jugar con ella girándola de un lado para el otro.
Siguieron su camino dejando aquella casita a lo lejos hasta llegar a los infértiles plantíos, donde mucha gente había depositado sus esperanzas y la madre naturaleza en un cruel vuelco del destino les había dado la espalda. Siguieron caminando aun más hasta llegar a una nueva ciudad en ruinas, en un letrero apenas podía leerse “Bienvenidos a Vida”. Sobre el cartel había un anuncio en rojo brillante que declaraba a la ciudad cono muerta y traía varios símbolos extraños que Sebastián no podía leer, pero sabia que significaban muerte.
Abril 20. Ciudad de Vida.
Comandante Darío. Veinteavo regimiento de infantería.
Se que no falta mucho para que vengan por nosotros. Mis hombres están cansados y muchos de ellos tienen heridas graves, algunos incluso tienen radiación. La misión que nos mandaron es imposible de completar, muchas personas no quieren retirarse de la ciudad, si no podemos disminuir el numero de habitantes en vida la ciudad colapsara pronto y eso ya ha pasado en Nueva Zaloma, es imposible evitar que toda esa gente trate de escapar de su situación pero no podemos dejarlos ir, aun hay otras ciudades que pueden ser salvadas.
Mayo 1. Ciudad de Vida.
Hoy han muerto otros dos de mis hombres he suplicado ayuda al cuartel pero no me han contestado, puede que existan problemas mayores de los que tenemos aquí pero necesitamos un equipo medico con urgencia. Hoy también han asaltado por primera vez el muro con un autobús que al final ha cobrado la vida de un par de desesperados. A veces pienso que si el gobierno hubiese construido hospitales, granjas o jardines con la misma desesperación con la que construyeron los muros por todo el mundo, no necesitaría estar aquí.
Mayo 5. Ciudad de Vida.
He recibido noticias por fin pero son desalentadoras, al parecer se ha descubierto el por que de esta catástrofe, la humanidad sabia que el petróleo no duraría para siempre pero pensábamos que nos duraría lo suficiente como para encontrar otra fuente de energía, no era así. Los ricos del petróleo sabían que no quedaba mucho pero si lo decían el precio de su mercancía valdría menos de un chocolate y eso no es lo peor, también se ha descubierto que ellos detuvieron muchas investigaciones sobre fuentes de energía alternativas, solo para seguir ganando.
Una noticia alentadora solamente, en el pacifico existe un deposito de crudo pequeño pero seguramente ayudaría a el mundo a tranquilizarse un poco, todos los países están ayudando para poder extraerlo lo más pronto posible.
Mayo 28. Ciudad de Vida.
Hoy la noticia ha impactado a todo el mundo, el combustible encontrado en la profundidad del océano es una fuente de problemas, los países que intervinieron para sacarlo reclaman un porcentaje del mismo las discusiones no han sido productivas y se teme que esto termine en un conflicto nuclear.
Junio 15. Ciudad de Vida.
Por fin llego una guarnición de soldados a Vida, no traen mucho pero lo suficiente como para salvarle la vida a mi y a mi tropa. Uno de ellos dice tener nuevas ordenes para la ciudad, espero que sea un plan para evitar el colapse de Vida.
Junio 20 Ciudad de Vida.
Nunca imagine lo que podría llegar a pasar, el plan para Vida no es salvarla sino matarla en caso de que se salga de control. Ayer por la noche recibí los códigos para armar una cabeza nuclear de cinco megatones y detonarla en caso de que los habitantes de Vida traten de salir de la ciudad; es llamado “Plan Final”.
Julio 3. Ciudad de Vida.
Nos han informado que dos ciudades han sido borradas del mapa por el Plan Final, aunque me niego a la decisión de volar la ciudad pienso que si una ciudad puede equilibrarse de nuevo todos los habitantes del planeta tratarían de llegar a ella como fuese y al final lógicamente la ciudad colapsaría como esas dos.
Agosto 7. Ciudad de Vida.
Durante el último mes se han perdido más de cincuenta ciudades por todo el mundo, la descarga nuclear comienza a ser evidente y las personas de Vida se muestran inquietas, no los culpo hace unos días que todos los canales de televisión y radio no transmiten, el sentimiento es insoportable, es como una claustrofobia no saber nada del mundo. Ni siquiera internet funciona, lo hace intermitentemente y siempre se satura.
Agosto 30. Ciudad de Vida.
No se cuanto pueda aguantar la gente de la ciudad, el agua se acaba rápidamente, hace mucho que los supermercados no abren, las compras de pánico acabaron con todo hace un par de meses.
Octubre 10. Ciudad de vida.
Oficialmente han comenzado los levantamientos por toda la ciudad, las denuncias por vandalismo por paran de llegar, la tensión se siente en el aire y para empeorarlo todo ya nadie contesta la radio. Necesitamos saber que es lo que pasa allí fuera.
Noviembre 5. Ciudad de Vida.
Ha comenzado, por las noches los ciudadanos tratan de salir de la ciudad, escalando el gran muro o escavando para pasar por debajo, cualquiera de los dos es inútil, es demasiado alto y profundo. Lo peor es que tenemos órdenes de disparar a cualquiera que trate de escapar.
Noviembre 20.
Hoy más de cien personas han tratado de escapar… no nos han dejado otra opción.
Noviembre 27.
Las balas cada día son menos y las personas cada vez más.
Diciembre 7.
Ya no dormimos, nuestra comida ya escasea.
Diciembre 13.
He memorizado el código de la bomba, es más fácil de lo que creí.
Diciembre 16.
La gente se esta juntando muy cerca de la salida, saben que no tenemos más armas.
Diciembre 19.
Se que mañana trataran de escapar, si tal solo supieran que la única forma de sobrevivir es quedándose, pero no puedo salir y decirles que tienen una bomba en sus pies o me matarían en ese momento. En el caos del lugar he perdido el código de la bomba pero lo recuerdo a al menos eso creo. En mi interior espero que al escribirlo este equivocado en al menos uno y esta gente logre salir de la ciudad, ya será de ellos hacer lo mejor lejos de aquí. Espero errar mañana y que por mi culpa la bomba no explote, realmente espero errar en el código.
Hasta ese día llegaba el diario del general. Sebastián ahora sabia como acabó Vida, el miedo invadió su corazón pero cuando su pequeña hermana señalo el diario el solamente le contesto que decía que en algún lugar quedaba gente pero que la ciudad quedaba muy lejos. Al ver los ojos tristes de Sophie él la tomo entre sus brazos y le dijo que algún día llegarían a esa ciudad. La chica se durmió pero Sebastián se quedo mirando por un largo rato la fogata, pensando que tal vez esa era la última luz que quedaba en el mundo.
300



Cargando comentarios...