En el Hospital Christus Muguerza Sur, de la Ciudad de Monterrey, se encontraba Mariana Deschamps en Cuidados Intensivos, en estado de coma. Nadie sabía que se encontraba ahí, salvo el Doctor Gutiérrez y Nora, la enfermera. No había tenía ningún contacto con su familia desde hace años, y sus mejores amigas se encontraban en una situación lo bastante delicada como para no estar ahí. Mariana tenía 26 años, se acababa de graduar de la maestría, era una mujer hermosa, cabello negro y piel pálida, sus mejillas rosas y sus ojos rasgados hacían que fuera tan única que a cualquier lugar al que llegara levantara miradas de hombres y mujeres. Sin embargo no usaba maquillaje y trataba de pasar desapercibida la mayor parte del tiempo.
En otra parte de la Ciudad se encontraba Alin, una trabajadora de Desarrollo Social del Estado tratando de resolver un dilema en la oficina. Se acaba de percatar que el dinero que había estado ingresando al programa de Ayuda de Alimentos provenía de una misteriosa cuenta bancaria.  
 
Roel Gutiérrez, de 23 años, sostenía un arma de fuego en su mano. Tras una reja vió llegar al Dr. Alberto Hinojosa en su Jaguar 2012, color blanco. Lo estacionó, y Roel pasó desapercibido dado a la oscuridad de la cochera. El Dr. bajó tranquilamente, tomó su saco y se acercó a su casa. 
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