La niña
La niña
Una mañana iba caminando a la estación de tren... Y una bella niña con el rostro y la ropa sucia, harapienta y descolorida, dijo con su tenue y calma voz: ¿Tienes una moneda? Es que tengo hambre y Papá no trabaja.
Con mis bolsillos vacíos lloro, ¿Qué puedo hacer? – Como quisiera ayudarte, pero sinceramente no tengo una moneda.
-No te preocupes (contestó), todos responden lo mismo.
Mi alma se incrementa la tristeza de no poder ayudarla.
Y la niña exhausta de fracasar... que solo pedía de comer... ¿Cómo iría a crecer? Y contemplando su rostro me fui alejando.
Y mi rostro sollozando derramo unas lágrimas.
Alguien me dijo: - Olvídate de esa niña, ni si quiera la conoces, no sabes si miente.
Yo conteste sin mirar su rostro, -Esa niña pude ser yo o vos.
Y mi mente taciturna continuó pensando en ella.
Semanas más tarde vuelvo a pasar por el mismo lugar. Con monedas en el bolsillo para darle. Y ella ya no esta.
Pregunto a la gente si la han visto... Nadie supo que ella estuvo allí.
Ahora hay un hombre en su lugar, tocando la guitarra.
Pregunto amablemente: Sr. ¿La niña que estaba aquí?, ¿UD. La ha visto?...
Y el hombre me respondió...
-No tenía para comer...
-Murió de hambre.
-Lo siento.
Y me dice, ¿tiene una moneda?... Claro.
Hoy mi tristeza aumentó... La delgada y pálida niña que con su tenue y calma voz me pidió una moneda... ¡Una moneda!... murió de hambre... ¿Cómo puede ser?... ¿Cómo?
¿Hay tanta gente con dinero de sobra en los bolsillos, que no pueda tirar una sola moneda?
¿Qué es esto...? ¿En que nos estamos convirtiendo?... ¿Somos humanos o animales?...
Fieras que se pelean por dinero, por un lugar... Por ser lo que mejor se considera para muchos: Privilegiados y ricos.
Que mal repartidas están las riquezas en el mundo. Pienso que si cada persona que tiene aportara, para con los que no tienen, se acabaría la pobreza en el mundo.
Pero la vida día a día se convierte en una lucha por el dinero, en la que los pobres son arrastrados, torturados y sacrificados. Ya no importa la dignidad, la humildad.
Se perdió el amor hacia los demás.
Me iré pensando que esa niña descansa en paz... Pero... ¿hubiese sido posible que yo sea esa niña y ella sea yo?
© 2010 - Mi vida inmersa en la sociedad
Una mañana iba caminando a la estación de tren... Y una bella niña con el rostro y la ropa sucia, harapienta y descolorida, dijo con su tenue y calma voz: ¿Tienes una moneda? Es que tengo hambre y Papá no trabaja.
Con mis bolsillos vacíos lloro, ¿Qué puedo hacer? – Como quisiera ayudarte, pero sinceramente no tengo una moneda.
-No te preocupes (contestó), todos responden lo mismo.
Mi alma se incrementa la tristeza de no poder ayudarla.
Y la niña exhausta de fracasar... que solo pedía de comer... ¿Cómo iría a crecer? Y contemplando su rostro me fui alejando.
Y mi rostro sollozando derramo unas lágrimas.
Alguien me dijo: - Olvídate de esa niña, ni si quiera la conoces, no sabes si miente.
Yo conteste sin mirar su rostro, -Esa niña pude ser yo o vos.
Y mi mente taciturna continuó pensando en ella.
Semanas más tarde vuelvo a pasar por el mismo lugar. Con monedas en el bolsillo para darle. Y ella ya no esta.
Pregunto a la gente si la han visto... Nadie supo que ella estuvo allí.
Ahora hay un hombre en su lugar, tocando la guitarra.
Pregunto amablemente: Sr. ¿La niña que estaba aquí?, ¿UD. La ha visto?...
Y el hombre me respondió...
-No tenía para comer...
-Murió de hambre.
-Lo siento.
Y me dice, ¿tiene una moneda?... Claro.
Hoy mi tristeza aumentó... La delgada y pálida niña que con su tenue y calma voz me pidió una moneda... ¡Una moneda!... murió de hambre... ¿Cómo puede ser?... ¿Cómo?
¿Hay tanta gente con dinero de sobra en los bolsillos, que no pueda tirar una sola moneda?
¿Qué es esto...? ¿En que nos estamos convirtiendo?... ¿Somos humanos o animales?...
Fieras que se pelean por dinero, por un lugar... Por ser lo que mejor se considera para muchos: Privilegiados y ricos.
Que mal repartidas están las riquezas en el mundo. Pienso que si cada persona que tiene aportara, para con los que no tienen, se acabaría la pobreza en el mundo.
Pero la vida día a día se convierte en una lucha por el dinero, en la que los pobres son arrastrados, torturados y sacrificados. Ya no importa la dignidad, la humildad.
Se perdió el amor hacia los demás.
Me iré pensando que esa niña descansa en paz... Pero... ¿hubiese sido posible que yo sea esa niña y ella sea yo?
© 2010 - Mi vida inmersa en la sociedad
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