La nada
Tal vez, y sólo tal vez, aquella cosa eterna e inmutable sea el vacío, el espacio en ausencia de todo lo demás. Nombrar el espacio es nombrar lo abstracto, lo complejo, lo trascendente.
Tal vez sea esto Dios; nos envuelve y existimos en su interior, compuestos por lo que contiene, somos parte de la nada, pero la nada sólo es parte de nosotros en un sentido metafísico. No podemos saber el origen, de dónde nace la materia, que siempre parece ir a la deriva en el vacío. Por definición sin cambios en el espacio, no hay tiempo, solamente el espacio existe independientemente de todo lo demás, ¿podría ser de otra forma? El único Dios posible es eterno pero no creador. ¿Un Dios sin fuerza? Es el miedo a la nada, el mayor desconocido, lo que induce a una férrea creencia en Dios, ¿es irónico pensar que la nada, como divinidad, lleva a creer en la divinidad?
Tal vez sea esto Dios; nos envuelve y existimos en su interior, compuestos por lo que contiene, somos parte de la nada, pero la nada sólo es parte de nosotros en un sentido metafísico. No podemos saber el origen, de dónde nace la materia, que siempre parece ir a la deriva en el vacío. Por definición sin cambios en el espacio, no hay tiempo, solamente el espacio existe independientemente de todo lo demás, ¿podría ser de otra forma? El único Dios posible es eterno pero no creador. ¿Un Dios sin fuerza? Es el miedo a la nada, el mayor desconocido, lo que induce a una férrea creencia en Dios, ¿es irónico pensar que la nada, como divinidad, lleva a creer en la divinidad?
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