La molestia de Pamela
Cada día en mis últimos años voy a desayunar en un pequeño lugar y no esperaba nada en ese entonces, solo estar alejada de todo mi entorno y olvidar por un momento lo estresante de las cosas en las cuales vivo y aun así disfruto por el hecho de ser feliz después, fue cuando la molestia llego sin ninguna clase aviso un tiempo, hace bastantes meses.
Disfrutaba mi desayuno con toda la calma mientras miraba un libro abierto para relajarme en el momento, pues me interesaba saber de que trataba una vez empecé a leerlo, de inmediato mi concentración fue parada cuando un cliente llego a mi lugar preferido, su vestimenta era común entre todos los jóvenes, aquellos de mi generación por así decirlo, mismo tipo de pantalones y esa peculiar camisa, lo extraño es que ese cliente no tenía un peculiar peinado como la moda de ese entonces, un cabello desarreglado con marcas de haber usado una gorra, pidió un desayuno ligero y se sentó a un lado de mi, en la mesa adjunta, de todas las mesas vacías decidió sentarse junto mío, era clara sus intenciones de ligar conmigo, durante el tiempo de espera de su comida de una maleta en sus manos saco por pura coincidencia el mismo libro que leía.
-¿Es interesante no?- como era de esperarse, empezó a hablarme y mostraba esa molestia seguridad varonil como si fueran alguna clase de modelo o estrella del cine, a pesar de eso pinte una falsa sonrisa y pude contestarle.
-Me lo han prestado unos amigos, aun así quiero terminar de leerlo-
-¿En qué parte vas?-
-El segundo capítulo-
-Oh ya veo- con esa molesta seguridad.
-¿En qué parte vas tú?- solo pregunte por cortesía, no porque me interesara su respuesta.
-Yo voy en el quinto capítulo de mi tercera lectura- cuando escuche eso pensé que estaba mintiendo, desde luego ya no había personas que decidieran leer un libro varias veces, ya no seguí hablando con él y continúe con mi desayuno y mi lectura, se puede decir, lo ignore.
-Aquí esta su pedido joven-
-Muchas gracias- había llegado su comida y con una rapidez cerro el libro colocando un pedazo de papel mientras lo colocaba a un lado de la mesa, seguido a eso comió con toda velocidad pareciendo incluso tener bastante hambre, quizás lo había hecho sentirse incomodo ante mi rechazo, de cualquier forma no me interesaba esa clase de cosas en aquel momento, no pasaron ni cinco minutos y el chico había terminado de comer, me quede sorprendida ante eso pero me oculte tras las paginas, así el cliente saco de su bolsillo el dinero y pago la cuenta.
-¿No va a querer nada más?-
-No gracias estoy satisfecho, puede quedarse con el cambio-
-Muchas gracias-
-Bueno, adiós, disfruta el libro- me dijo esas palabras a mi pero yo actué como no prestarle atención y se fue sin más, guardando el libro en su maleta y retirándose del local, quizás ahora ya no lo volvería a ver y eso era bueno, ese pensamiento fue tan equivocado aquel entonces.
No solo lo volvía a ver, parecía incluso no ir todos los días sino cada cierto tiempo, algunas veces estaba antes de que yo llegara, otras aparecía cuando yo estaba a punto de retirarme, me saludaba de forma casual y desinteresada y lo que hacía era saludarle con la mano arriba, no entendía que hacía, se sentaba a mi lado y otras veces iba a parar a cualquier otra mesa sin ningún interés, sabía que me miraba pero lo ocultaba, una vez que había terminado de comer y ese muchacho apenas había llegado, esa vez no me saludo, fue a pedir lo mismo de siempre y comió con rapidez, seguido a ello la misma rutina de siempre, levanto la mirada en mi dirección cuando le miraba y solo sonrió, que molestia, no entendía que hacía, si quería ligar conmigo ya era el momento, maldición, porque no hacía nada no lo entendía, de nuevo pago su comida y dispuso retirarse, paso a mi lado con una calma de ser el dueño del lugar así como de cualquier mesa.
-¿Qué tal vas con el libro?- se detuvo un momento para hablar conmigo.
-¿Perdón?- me sorprendió que fuera a hablar conmigo-
-El libro que estabas leyendo-
-Ah, estoy cerca de terminarlo-
-Cada vez se pone mejor-
-Eso parece, no lo soporto ¿puedes decirme el final?-
-Te lo arruinaría, no tiene el mismo impacto contarlo que leerlo, adiós- volvió a sonreír, maldición, tanto tiempo saludándonos una y otra vez comiendo en el mismo lugar y no hace ningún movimiento, no sabía qué cosa esperaba.
La próxima vez que lo encontré decide que ya había pasado demasiado tiempo por lo tanto, yo di el primer paso por así decirlo.
-Ya termine de leerlo- me senté en su mesa mientras el comía, al parecer eso le quito el ritmo de consumir rápidamente.
-¿Qué te pareció?-
-¿Puedes detener esto? ¿Por qué no me invitas a salir o porque no haces insinuaciones?-
-¿Disculpa?-
-Llevas tiempo saludándome y comiendo en el mismo lugar y no has intentado ligarme ¿Puedo saber cuál es la gran idea? ¿Acaso no te interesan las chicas?-
-No soy de esos, si me gustan, pero no habría razón para ligarte, te disgustaría el que lo hiciera yo o cualquier otro, vienes a comer aquí en total paz, lo último que buscas es que alguien quiera algo contigo-
-¿Si fuera lo contrario?-
-De haberlo hecho me hubieras rechazado y el resto de los días serian incómodos-
-Eso no lo sabes-
-Vamos, piensa un poco, de haberte invitado a salir tú no hubieras dado la oportunidad, somos un par de desconocidos- tras eso término de comer y pago la cuenta como siempre.
-Pero en vista que te molesto, simplemente buscare otro lugar o algo más que comer- se marcho del local con la misma calma, pasaron las semanas y no pude creerlo, no había regresado pero el tenia razón, si él hubiera querido ligarme le hubiera rechazado pero ahora me gustaría haber pasado tiempo con él, era la única persona que conocía, ahora este lugar se siente solitario, ¿De pedirle salir con el aceptaría?
Disfrutaba mi desayuno con toda la calma mientras miraba un libro abierto para relajarme en el momento, pues me interesaba saber de que trataba una vez empecé a leerlo, de inmediato mi concentración fue parada cuando un cliente llego a mi lugar preferido, su vestimenta era común entre todos los jóvenes, aquellos de mi generación por así decirlo, mismo tipo de pantalones y esa peculiar camisa, lo extraño es que ese cliente no tenía un peculiar peinado como la moda de ese entonces, un cabello desarreglado con marcas de haber usado una gorra, pidió un desayuno ligero y se sentó a un lado de mi, en la mesa adjunta, de todas las mesas vacías decidió sentarse junto mío, era clara sus intenciones de ligar conmigo, durante el tiempo de espera de su comida de una maleta en sus manos saco por pura coincidencia el mismo libro que leía.
-¿Es interesante no?- como era de esperarse, empezó a hablarme y mostraba esa molestia seguridad varonil como si fueran alguna clase de modelo o estrella del cine, a pesar de eso pinte una falsa sonrisa y pude contestarle.
-Me lo han prestado unos amigos, aun así quiero terminar de leerlo-
-¿En qué parte vas?-
-El segundo capítulo-
-Oh ya veo- con esa molesta seguridad.
-¿En qué parte vas tú?- solo pregunte por cortesía, no porque me interesara su respuesta.
-Yo voy en el quinto capítulo de mi tercera lectura- cuando escuche eso pensé que estaba mintiendo, desde luego ya no había personas que decidieran leer un libro varias veces, ya no seguí hablando con él y continúe con mi desayuno y mi lectura, se puede decir, lo ignore.
-Aquí esta su pedido joven-
-Muchas gracias- había llegado su comida y con una rapidez cerro el libro colocando un pedazo de papel mientras lo colocaba a un lado de la mesa, seguido a eso comió con toda velocidad pareciendo incluso tener bastante hambre, quizás lo había hecho sentirse incomodo ante mi rechazo, de cualquier forma no me interesaba esa clase de cosas en aquel momento, no pasaron ni cinco minutos y el chico había terminado de comer, me quede sorprendida ante eso pero me oculte tras las paginas, así el cliente saco de su bolsillo el dinero y pago la cuenta.
-¿No va a querer nada más?-
-No gracias estoy satisfecho, puede quedarse con el cambio-
-Muchas gracias-
-Bueno, adiós, disfruta el libro- me dijo esas palabras a mi pero yo actué como no prestarle atención y se fue sin más, guardando el libro en su maleta y retirándose del local, quizás ahora ya no lo volvería a ver y eso era bueno, ese pensamiento fue tan equivocado aquel entonces.
No solo lo volvía a ver, parecía incluso no ir todos los días sino cada cierto tiempo, algunas veces estaba antes de que yo llegara, otras aparecía cuando yo estaba a punto de retirarme, me saludaba de forma casual y desinteresada y lo que hacía era saludarle con la mano arriba, no entendía que hacía, se sentaba a mi lado y otras veces iba a parar a cualquier otra mesa sin ningún interés, sabía que me miraba pero lo ocultaba, una vez que había terminado de comer y ese muchacho apenas había llegado, esa vez no me saludo, fue a pedir lo mismo de siempre y comió con rapidez, seguido a ello la misma rutina de siempre, levanto la mirada en mi dirección cuando le miraba y solo sonrió, que molestia, no entendía que hacía, si quería ligar conmigo ya era el momento, maldición, porque no hacía nada no lo entendía, de nuevo pago su comida y dispuso retirarse, paso a mi lado con una calma de ser el dueño del lugar así como de cualquier mesa.
-¿Qué tal vas con el libro?- se detuvo un momento para hablar conmigo.
-¿Perdón?- me sorprendió que fuera a hablar conmigo-
-El libro que estabas leyendo-
-Ah, estoy cerca de terminarlo-
-Cada vez se pone mejor-
-Eso parece, no lo soporto ¿puedes decirme el final?-
-Te lo arruinaría, no tiene el mismo impacto contarlo que leerlo, adiós- volvió a sonreír, maldición, tanto tiempo saludándonos una y otra vez comiendo en el mismo lugar y no hace ningún movimiento, no sabía qué cosa esperaba.
La próxima vez que lo encontré decide que ya había pasado demasiado tiempo por lo tanto, yo di el primer paso por así decirlo.
-Ya termine de leerlo- me senté en su mesa mientras el comía, al parecer eso le quito el ritmo de consumir rápidamente.
-¿Qué te pareció?-
-¿Puedes detener esto? ¿Por qué no me invitas a salir o porque no haces insinuaciones?-
-¿Disculpa?-
-Llevas tiempo saludándome y comiendo en el mismo lugar y no has intentado ligarme ¿Puedo saber cuál es la gran idea? ¿Acaso no te interesan las chicas?-
-No soy de esos, si me gustan, pero no habría razón para ligarte, te disgustaría el que lo hiciera yo o cualquier otro, vienes a comer aquí en total paz, lo último que buscas es que alguien quiera algo contigo-
-¿Si fuera lo contrario?-
-De haberlo hecho me hubieras rechazado y el resto de los días serian incómodos-
-Eso no lo sabes-
-Vamos, piensa un poco, de haberte invitado a salir tú no hubieras dado la oportunidad, somos un par de desconocidos- tras eso término de comer y pago la cuenta como siempre.
-Pero en vista que te molesto, simplemente buscare otro lugar o algo más que comer- se marcho del local con la misma calma, pasaron las semanas y no pude creerlo, no había regresado pero el tenia razón, si él hubiera querido ligarme le hubiera rechazado pero ahora me gustaría haber pasado tiempo con él, era la única persona que conocía, ahora este lugar se siente solitario, ¿De pedirle salir con el aceptaría?
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