Te miento cuando digo que:
puedo hacer mi vida sin ti,
que encontraré ese amor
que tanto quieres para mí.
Te mentiría tantas veces
que me volveré adicta
a mirarte a los ojos
con el corazón en la mano, y decirte:
a ella la amaré tanto como a ti.
Es tanta la dualidad que nos persigue
que cuando miento, hablo de ti,
y cuando digo la verdad, le miento a ella.
Mi propia mentira se ríe de mí,
y cuando suceda,
quizás
lo pierda
o
lo gane todo.
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