Miro tu vida y lo injusto me golpea.
Cómo es que mis purezas rompieron tu barreras.
Del todo al nada parece la nueva regla.
Me gustaría creer que no eres ajena pero la vida es certera y me lo recuerda.
Bendito el día que te cruzo ante mis carencias.
Y ahora me mantiene libre pero en condena.
Nunca seré tuya, ni de nadie...
Solo andaré por ahí sin esperarte.
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