14.09.10
La mano izquierda de la inspiración.
Cuando en soledad estoy, pensado y escribiendo, escuchando melodías metalizadas, pensando y filosofando de todo aquello que tenga un principio esotérico, místico, pagano, real, irreal, fantasioso, universal, sentimental, mágico, sacro, terrenal, plasmático, elocuente, creyente, aberrante y desafiante, suelo alzar mi mano izquierda al cielo, esta alcanza más allá y una energía pura proveniente desde algún lugar recóndito del universo o de otro paralelo, llega a mi mano izquierda para descender por mi brazo serpenteante y envolver mi cuerpo, luego se aferra a todas mis células y se funde conmigo, me siento repleto de nueva inspiración, saciado para volver a explayarme, mi corazón late con fuerza y una alegría inusitada me hace reír como un tonto de felicidad.
Luego pierdo el hilo de mis pensamientos y en la oscuridad de mi pieza, empiezo a hablar solo, miles de pensares surcan mi mente, balbuceo estupideces, me maravillan los recuerdos de lo vivido, siento el aroma de tiernos amores y amigos de las traiciones, se me ocurren ideas geniales, pero me da flojera escribirlas, solo quiero dormir pronto, pero en esas ocasiones el sueño no llega si no hasta altas horas de la madrugada y al otro día no suelo recordar nada de lo que antes desee expresar.
Cuando de repente en el trabajo estoy y un paisaje expresa tanta magia y me encanta, suelo alzar mis dos brazos al cielo y digo; “Dadme el poder” y una energía potente desciende hacia mí, en esos casos suelo cantar todo el día canciones metal, me siento alegre, quiero hablar, echar la talla conmigo mismo, me burlo de mis caídas y me engrandezco con mis aventuras, suele pasar el día demasiado rápido.
Me alegra haber nacido con esta mentalidad, sé que vengo predestinado para algo grande, algo genial, a través de los años que he vivido e ido moldeando mi mente a gusto y al aprecio mío y a la mediocre compatibilidad con para el reto de la humanidad.
Suelo situarme en una isla solitaria la gran parte del tiempo, pero mi mente no se cansa de charlar conmigo, dándome buenas ideas, criticándome, peleándonos, otras para situarnos en un lugar de humillación, como si fuéramos la peor plasta de esta tierra y otras veces sentados en el trono de la inspiración perfecta, ganadores del gran premio, como dice: “Tierra Santa”, “La belleza sin rival”
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¡La mano izquierda ahora puede escribir, en el teclado, ahora son dos amigas expresando el pensar de una computadora biológica de inspiración infinita que no cesará jamás y trascenderá eternamente, de vida en vida, de muerte en muerte, de universo en universo, de dimensión en dimensión y así hasta la eternidad!
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