Hacerte una mamada
no es la mejor manera
de  terminar el día.
Pero siempre abro la boca
y paseo mi lengua por toda tu polla
roja.
Cuando van cayendo
las últimas gotas
me acaricias la cabeza
y luego te vas a dormir
con mamá.
Sola en el pasadizo,
arrodillada
como en una iglesia,
siempre me pregunto 
por qué no me siento culpable.
Mientras esto suceda
seguirá en casa
tu pequeña tragona.
20900

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