La luz del dolor
Hablar y retratar el dolor es muy difícil; pues el dolor tiene muchas formas y a veces no siempre viene de malas decisiones a veces es una especie de cadena que se nos adhiere desde que nacemos.
Desde fuera será fácil decir que quien sufre es una persona tonta, desde fuera será fácil decir que no tratan de mejorar, pero así son las emociones son un microcosmos interior, que nos hace sentir dentro nuestro cabe un océano oscuro.
A quien llegue a considerar a estas personas como seres insufribles, que no mejora nada, yo pregunto: ¿has intentado correr una maratón con las piernas heridas?, ahora imagina vivir con la voluntad y la dignidad herida.
Pero tocar fondo no significa que todo ira para arriba, el sufrimiento extremo no reviste a nadie de bondad ni mayor dignidad, por sí mismo el sufrimiento no sirve de nada, el dolor no purifica, la autodestrucción no conduce a ningún lugar, normalmente es tan solo una vuelta más en una espiral donde cada vez se cae más y más profundo, hasta que se rompe o hasta que ya no se puede más.
También hay que comprender que, el dolor no solo depende de nosotros sino también de nuestro mundo, pues a veces el optimismo oculta un pesimismo interno, uno que da tanto miedo que uno actúa como si no estuviera ahí.
Esto nos deja ver lo profundo que puede llegar el dolor y lo poco que las personas hacen para comprenderlo incluso tras haberlo sentido, Por qué no simplemente sufre ese que se lo merece, no, normalmente las cosas pasan aunque uno no las merezca.
El dolor no se debe plantear como una especie de castigo karmico, algo que se nos da por que obramos mal, pues es algo muy normal del mundo, el fracaso, la crisis, la tristeza, son aspectos casi inherentes de la realidad, cosas que van a pasar aunque no necesariamente a ti.
Es que así son as cosas, para poder entender el sufrimiento hay que verlo de forma cruda, que exigirle a alguien que deje de sufrir, que sea feliz porque nosotros creamos que es fácil es ridículo, así como nosotros nos culpamos del dolor que hemos sentido a lo largo de nuestra vida, también estamos siendo demasiado ignorantes e incomprensivos.
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Así es la realidad profundamente imperfecta y llena de callejones sin salida, mismo en los que nos metemos, somos frágiles y a veces lo que parece un bonito sueño adolecente, puede hundirnos hasta la más profunda miseria, no todo lo malo surge de malas intenciones, pero a veces las peores pesadillas nacen de la vid de los sueños.
Pero al final de todo esto, No se trata de decir que el dolor es bueno y nos purifica, sino que lo que las personas hacen con su dolor puede evocar cierta belleza, cierta admiración, cierto alivio.
Y no es que la vida deje de doler, solo que hay que seguir adelante, pese a que el mundo es cruel, nosotros podemos ser bondadosos, a pesar ser seres llenos de defectos y vernos acosados por la sombra del pasado o de los futuros que no serán, incluso podemos revelar fulgor del más profundo dolor.
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