LA HERENCIA DEL ESPEJO La muerte...
LA HERENCIA DEL ESPEJO
La muerte está ahí desde que lanzamos el primer llanto para poder respirar. Y desde ahí nuestro tiempo corre sutil, hasta que no queremos que vaya tan de prisa como cuando queríamos conquistar el mundo nadando todos los océanos, ignorando la belleza de cada verso de la naturaleza.
Seguimos caminando sin pensar en el corte preciso de nuestra obra, pues ese secreto lo tiene, solo, la vida; en el paso a paso que graba el suelo de nuestro destino, sintiendo el aire y mirando el cielo, tormentoso y limpio, mientras no recordamos ese origen inicial: nuestro nacimiento, que empezó vacío para irse cerrando con la puerta de nuestra historia que, también, se irá vacía...
Entonces, juventud, no te burles con esa superioridad de creerte eterna, pues ni tú misma en este momento has entendido que la carrera no es contra el mundo, sino contra ti misma. En verdad, no te burles de mis arrugas: te estás burlando de tu propio destino cuando, de vieja, te veas en el espejo y recuerdes que te estuviste riendo de ti. Y tampoco olvides que muchos de esos viejos abrieron el camino de tu libertad de expresión para que hoy tengas la fuerza de burlarte de ellos. En realidad, todavía, no has cosechado nada. Siembra algo, de lo contrario, cuando lleguen tus arrugas, sabrás que te estuviste burlando de ti misma o serás feliz de haber cosechado algo. Y te dirás que sí valió la pena vivir...






Cargando comentarios...