Hoy no es un día cualquiera
Y el sol hoy no brillo como todos los días pero aun así el día estaba con un mágico esplendor, confundida la gente preguntaban ¿qué estará pasando?, no era un martes como todos los martes, no era un día como todos los días, hoy llegaste temprano como habíamos acordado y sin prisa pero con el tiempo justo te sentaste en tu escritorio. Entre a tu oficina tan pronto te vi allí sentada, cruzaste la pierna de esa manera tan sensual como solo tú lo sabes hacer, lo hiciste a sabiendas de que tienes el poder y las armas para causarme un paro cardiaco, lo sabias porque tiempo atrás te lo había confesado.
Me temblaban mucho las manos y con rápidos movimientos las pasaba por el pantalón para secar el sudor que me producen los nervios de tenerte frente a mí, no aguante más y te abrace, robe un beso en tu delicado cuello y unos cuantos más en tus suaves mejillas, tan suaves que por poco me quedo dormido en ellas, y es que al robarte ese beso en el cuello me encontré con ese aroma a ti, tan espectacular, tan rico, tan único...
Feliz cumpleaños te dije y te entregue algo que compre para ti, pase todo el fin de semana pensando que comprar, algo no muy serio para que no notes que eres mi jefa, algo no tan sexy para que no sepas de mis perversos pensamientos, algo no tan barato para que no creas que mi sueldo solo llega hasta el día 5... En fin compre lo que mucho tiempo atrás quise comprar, algo simple y sencillo, algo que desee regalarte.
Pasaron unos cuantos minutos desde que llegue a verte y mi corazón está algo agitado, un abrazo, unos besos robados, ese aroma a ti, todo eso me pone mal muuyy mal, no pude más y salí de tu oficina... salí un poco ciego, con los ojos encandelillados, hasta ese momento entendí por qué el sol hoy no brillo como todos los días, tu hermosura le había robado todo su esplendor.
Me temblaban mucho las manos y con rápidos movimientos las pasaba por el pantalón para secar el sudor que me producen los nervios de tenerte frente a mí, no aguante más y te abrace, robe un beso en tu delicado cuello y unos cuantos más en tus suaves mejillas, tan suaves que por poco me quedo dormido en ellas, y es que al robarte ese beso en el cuello me encontré con ese aroma a ti, tan espectacular, tan rico, tan único...
Feliz cumpleaños te dije y te entregue algo que compre para ti, pase todo el fin de semana pensando que comprar, algo no muy serio para que no notes que eres mi jefa, algo no tan sexy para que no sepas de mis perversos pensamientos, algo no tan barato para que no creas que mi sueldo solo llega hasta el día 5... En fin compre lo que mucho tiempo atrás quise comprar, algo simple y sencillo, algo que desee regalarte.
Pasaron unos cuantos minutos desde que llegue a verte y mi corazón está algo agitado, un abrazo, unos besos robados, ese aroma a ti, todo eso me pone mal muuyy mal, no pude más y salí de tu oficina... salí un poco ciego, con los ojos encandelillados, hasta ese momento entendí por qué el sol hoy no brillo como todos los días, tu hermosura le había robado todo su esplendor.
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