Historias con Chicas que conocí en Tinder (y que no me acosté con ellas)
Conocí la app a finales de 2014 por un Roomie que por despecho y desesperación, salía con cualqueir cosa que se moviera. Sin embargo, en ésta ocasión no voy a contar historias que también a mí me contaron, vamos a darle, con las cosas más extrañas que he me han ocurrido al usar la red social de "pisa y corre", al fin que, así como alguien fué extraño para mí yo puedo ser esa historia para alguien más.
En un principio no "pescaba" ni un resfriado, tal vez porque mis estándares al dar "like" a las chicas eran muy altos comparados con lo que ofrecía, o tal vez porque apenas y comenzaba a ponerse de moda dicha aplicación.
Tardó un mes, o tal vez más antes de que obtuviera mi primer "match", sin embargo no pasó de un par de líneas y luego nada.
No fué hasta casi 6 meses después, (en los que concidentemente también había mejorado mi aspecto físico despues de meses de trabajo con dieta y ejercicio, dejé mi barba crecer dándole forma adecuada a mi rostro y todas esas cosas banales que se sienten tan bien), hicieron que mis "ligues" se aumentaran exponencialmente, sí, cuando vas de 1 a 3 por semana es un aumento exponencial.
Ahora sí, dejaremos de lado a las chicas con las que no pasamos ni el saludo, otras tantas que sus pláticas me aburrieron y fuí yo quien las ignoró, aquellas que nunca quisieron darme su número móvil, y las que por más que insistí nunca pudimos acordar una salida, para ir a ése reducido y a la vez espeluznante número con quien si llegué al siguiente paso, sin llegar a mi alcoba.
Rosario
En serio, nada bueno podía esperar de alguien que se llama María del Rosario del Carmen (de verdad no quiero parecer payaso, pero admitamos que es muy gracioso), bueno, el mal gusto en el nombre no era su culpa.
Se le veía bien en sus fotos, pero el hecho de que fueran solo mostrando su rostro era una señal de que no quería mostrar su cuerpo, platicábamos de forma agradable por "whatsapp" e incluso llegamos a realizar llamadas telefónicas a altas horas de la madrugada, estuvimos así por más o menos un mes hasta que acordamos una cita.
El día del encuentro, un sábado, quedamos de vernos en un centro comercial que estaba cerca de su casa, ella no tenía coche y andaba en transporte público, puse esmero en mi apariencia, no soy vanidoso, pero cuando buscas quedar bien y de refilo llevarte un acostón pues como mínimo tratas de verte bien.
Llegué con 15 minutos de aticipación a lo acordado, apenas había encontrado un lugar para sentarme a esperar cuando me llamó para avisarme que ya estaba en la plaza, fijamos un punto para encontrarnos, dimos una breve descripción de como íbamos vestidos y fuimos al -fabuloso- encuentro.
¿pero qué demonios es eso? pensé al verla, despeinada al grado que parecía escoba, jeans demasiado flojos y rotos, una blusa deslavada y vieja, respiré para no salir corriendo de allí y no ser descortés, nos saludamos, y de inmediato se disculpó por su apariencia, según me dijo acababa de salir del trabajo, está bien, punto válido.
Caminamos por la plaza un rato, hasta que entramos a un café, la plática era amena, nos divertíamos, hasta se me había olvidado la terrible primera impresión, estuvimos en el café hasta que cerraron la plaza y luego nos movimos a un "alitas bar" cercano para seguir conociéndonos, es más ya hasta le estaba buscando algo que me pudiera gustarme pero por más que me esforcé no había nada salvo su actitud (y no iba a acostarme con una actitud, buscaba algo físico para pasarla bien).
Salimos del bar por allí de las dos de la mañana, me pidió llevarla a su casa que no estaba lejos, que más dá, lo hice después de todo no iba a dejarla exponerse a andar sola a esa hora por la ciudad, soy mamón pero nunca un ojete; me estacioné fuera de su domicilio, bajé del coche y esperé que entrara para retirarme, error, abrió la puerta y antes de entrar se giró y se lanzó sobre mí para tratar de besarme obviamente me resistí, y de la forma más amable posible le dije que no lo hiciera, que no confundiera, que no me gustaba.
Santos dramas, casí se deshace en llanto tratando de disculparse por su atrevimiento, tampoco era para tanto seamos honestos (no soy el wey que hace a thor), entre sus disculpas dijo algo de que su anterior novio a quien había amado murió en un accidente par de años atrás y apenas hoy había vuelto a sentir algo al salir conmigo mientras yo solo pensaba en como huir de allí.
En algún punto me escapé, llegué a mi casa y apagué el móvil, ¡dios mío! los tres días posteriores me hartó, el punto que me sentí acosado por su forma de decir "que lucharía por mí porque me amaba" ¿neto? ¡si sólo nos vimos un par de horas!, la bloqueé de cualquier red social, sin embargo comenzó a llamarme de otros números hasta que me molestó tanto que se llevó una dosis de mi mejor sangronísmo, con el cual entre otras cosas, le dije que no tenía dignidad por andar rogando a un tipo que solo la quería para coger. Creo que entendíó, desde entonces no volví a saber nada de ella.
Leticia.
Un par de semanas después de mi cuento de terror, salí con Lety, quien salvo su diente chuecho (igual que uno mío) y ese tufillo a mota al besarla no estaba para nada mal.
Salimos un par de veces al cine, a bares, fajamos en su casa en la mía, en el baño de un restaurant de comida rápida del que nos echaron y ficharon, todo eso en aproximadamente tres semanas que duró "lo nuestro"
Con ella fuí sincero desde el principio -no quiero una relación seria- la verdad es que nunca nos acostamos porque ella vivía con sus papás y yo con un roomie lo que hacía que tener casa sola fuese bastante dificíl, además que su única condición era "no ir a moteles porque no era puta" ¡Vaya tango!.
Una noche de viernes me invitó a una fiestecilla (borrachera) en casa de una amiga suya, ¡oh fortuna! ese fin de semana yo tenía casa sola, así que acordamos irnos allí después de la fiesta a darno gusto entre nostros, ella había planeado todo para justificar el no llegar a dormir a su casa.
Barrí y trapeé como el mismo papa fuese a visitarme, ordené mi cuarto tal como si mi madre estuviera tras de mi con la chancla, preparé bocadillos para tener algo que comer para recuperar energía, surtí despensa para ofrecerle un desayuno desente al despertar, revisé que hubiera una botella para seguir la fiesta hasta la cama, y compré una caja de condones sólo por si acaso.
Pasé por ella antes de ir a la fiesta, se veía bien,y olía aún mejor (su perfume era simplemente delicioso), llegamos, saludamos, bebimos, me presentó a sus amistades, bebimos, cantamos, bebimos, fumamos, bebimos, hasta que se peleó al calor de las copas con una de sus amigas por algo así sobre quien le había robado el novio a quien en la primaria.
Después de su discusión, se desató con las copas, hasta que la saqué del lugar praticamente cargando, mi maquiavélico plan de coger como conejos se estaba esfumando como los tragos en su mano, si se quedaba dormida no me quedaría mas remedio que quitarle los tacones y dejarla cómodamente en mi cama mientras rogaba porque no la vomitara. (nota muy importante).
De alguna forma, el tiempo que me tomó llegar del lugar de la fiesta a mi casa le sirivió para alivanarse un poco, aún se tambaleaba por las copas, pero por lo menos podía estar de pie por si sola, llegamos a mi depa, se disculpó por la escena con su amiga y me dijo que pasaría al tocador a refrescarse para entonces si, hacer todo lo que habíamos planeado.
En lo que pasó al baño, corrí a mi habitación a revisar nuevamente cada uno de los detalles, me parecía que se tardaba, creí que era mi ansiedad, pero no, después de 20 minutos efectivamente se estaba tardando, llamé a la puerta del tocador preguntando si todo estaba bien, balbuceó algo que no entendí, espere un par de minutos más y volví a llamar, al no recibir respuesta me asusté, así que previo aviso abrí la puerta.
La escena que ví, ¡oh por dios!, estaba tirada, abrazando el retrete, vomitada, en un mar de lágrmas, con el celular en la mano lleno de no se que demonios, se disculpó, al parecer tuvo la brillante idea de querer "darse un toque de mota" para alivianarse, el cigarrillo se le cayó al inodoro, trató de sacarlo, al meter la mano vomitó, dice que me gritó pero no la escuché, entonces trató de enviarme un mensaje y su celular cayó tambíen al retrete vomitado, lo sacó, volvió a vomitar y empezó a llorar.
Intenté ponerla de pie, pero seguía tan ebria que no se sostenía, de alguna forma logré sacarle la ropa y meterla a la regadera, allí estuvo un buen rato hasta que se recupero lo suficiente para poderse ir a la cama, su ropa la tiré a la lavadora para limpiarla, terminé durmiendo en el sofá con un dolor en los testículos por falta de sexo.
A la mañana siguiente se disculpó conmigo, y tan pronto como su ropa estuvo limpia y seca se fué, las disculpas siguieron por una semana, no volvimos a salir porque debido al trabajo salí de la cuidad por una temporada, seguimos hablando cada vez menos hasta que dejamos de hacerlo.
Poco después me hice de una novia con quien duré algunos meses, hasta que el trabajo y diferentes formas de pensar nos llevaron al rompimiento, poco después me mudé de ciudad, atraído por una buena oferta de trabajo.
Melissa
Mi mas reciente anécdota, con la llegada a una nueva ciudad, decidí abrirme nuevamente al ciberespacio, después de tener una relación seria que no duró mucho pero que fué buena, además en mi nueva residencia no tenía amistades, así que no estaba demás buscar algunas y por qué no, regresar a las andadas con los encuentros casuales.
Prácticamente empecé por dar like a todo lo que me aparecía en la pantalla del móvil al entrar a Tinder, pronto tuve más "match" de los que me hubiera imaginado aún en mi más perverso sueño húmedo, el hecho de poner en mi perfil que era -recién llegado a la ciudad- y sumado a que tengo cierto atractivo, pues funcionó.
Por su perfil, Melissa me pareció ese tipo de chavas sin compejos ni complicaciones, era llenita, pero el hecho de mostrar una foto en bikini en una red superflua me hizo pensar que tenía mucha seguridad en sí misma, no podía estar más equivocado.
Pronto las pláticas con ella subieron mucho de tono, y por mucho me refiero a mucho en serio, al punto que llegue a hacerme la paja solo con leer los mensajes que nos eviabamos, o los videos de segundos donde "mostraba de más" dejémoslo así.
Tratamos muchas veces de salir, y siempre tenía la mala suerte que algo del trabajo me hicera cancelarle, de cierta forma me sentía mal con ella, en más de una ocasión me insinuó que no la quería ver porque no me gustaba, siempre respondí que no podía decir eso porque para que alguien me guste o no, primero debo conocerla en persona.
Finalmente hubo un día que todo estaba perfecto para salir, excepto que esa mañana me levanté con un dolorcillo de estómago que para la tarde se confirmó que era una infección, se lo mencioné, y me dió un reclamo hasta cierto punto válido porque siempre le cancelaba, total, terminé por aceptar vernos, siempre y cuando fuera en un lugar cerca de mi casa y que entendiera que si salía corriendo no era su cupa.
Nos citamos en una plaza, y nos vimos en un café, aunque me sentía de la jodida, traté de tener la mejor actitud, al parecer funcionó, porque platicamos por mucho tiempo, de una forma agradable.
Me sentía tan mal, que de verdad, nunca la miré con afán de llevarla a la cama, o al menos no por esa ocasión, antes de salir de la plaza la acompañé hasta su coche, ya estando allí hablamos de temas subidos de tono, bastante de hecho, como estaba en el asiento del copiloto, ella intentó inclinarse sobre mí para hacerme sexo oral, sin embargo la detuve, de verdad que no me sentía nada bien y no quería hacer el ridículo o que algo un poco asqueroso pasara.
Nos despedimos, aparentemente sin problema alguno, llegue a mi casa, y me acosté a dormir, a la mañana siguiente, medio día mejor dicho, desperté y revise mi móvil, una carta con el máximo de caracteres permitido para un mensaje en whatsapp en el cual pasaba de mentarme la madre por dejarla caliente, a ser un hijo de puta por despreciarla por gorda, a disculparse por haberme hecho salir enfermo y preocuparse por mi estado de salud.
Le respondí tratando de aclarar cada punto, y recibí por contra una llamada que me hizo dudar de mi profesión, porque tuve que hacerla no solo de psicólogo sino de psiquiatra, al final, me mentó la madre, me mandó un beso y me colgó.
Desde ese día sus mensajes han sido una mezcla entre enojo y drama, he decidido ignorala, parece funcionar porque cada vez son menos.
En un principio no "pescaba" ni un resfriado, tal vez porque mis estándares al dar "like" a las chicas eran muy altos comparados con lo que ofrecía, o tal vez porque apenas y comenzaba a ponerse de moda dicha aplicación.
Tardó un mes, o tal vez más antes de que obtuviera mi primer "match", sin embargo no pasó de un par de líneas y luego nada.
No fué hasta casi 6 meses después, (en los que concidentemente también había mejorado mi aspecto físico despues de meses de trabajo con dieta y ejercicio, dejé mi barba crecer dándole forma adecuada a mi rostro y todas esas cosas banales que se sienten tan bien), hicieron que mis "ligues" se aumentaran exponencialmente, sí, cuando vas de 1 a 3 por semana es un aumento exponencial.
Ahora sí, dejaremos de lado a las chicas con las que no pasamos ni el saludo, otras tantas que sus pláticas me aburrieron y fuí yo quien las ignoró, aquellas que nunca quisieron darme su número móvil, y las que por más que insistí nunca pudimos acordar una salida, para ir a ése reducido y a la vez espeluznante número con quien si llegué al siguiente paso, sin llegar a mi alcoba.
Rosario
En serio, nada bueno podía esperar de alguien que se llama María del Rosario del Carmen (de verdad no quiero parecer payaso, pero admitamos que es muy gracioso), bueno, el mal gusto en el nombre no era su culpa.
Se le veía bien en sus fotos, pero el hecho de que fueran solo mostrando su rostro era una señal de que no quería mostrar su cuerpo, platicábamos de forma agradable por "whatsapp" e incluso llegamos a realizar llamadas telefónicas a altas horas de la madrugada, estuvimos así por más o menos un mes hasta que acordamos una cita.
El día del encuentro, un sábado, quedamos de vernos en un centro comercial que estaba cerca de su casa, ella no tenía coche y andaba en transporte público, puse esmero en mi apariencia, no soy vanidoso, pero cuando buscas quedar bien y de refilo llevarte un acostón pues como mínimo tratas de verte bien.
Llegué con 15 minutos de aticipación a lo acordado, apenas había encontrado un lugar para sentarme a esperar cuando me llamó para avisarme que ya estaba en la plaza, fijamos un punto para encontrarnos, dimos una breve descripción de como íbamos vestidos y fuimos al -fabuloso- encuentro.
¿pero qué demonios es eso? pensé al verla, despeinada al grado que parecía escoba, jeans demasiado flojos y rotos, una blusa deslavada y vieja, respiré para no salir corriendo de allí y no ser descortés, nos saludamos, y de inmediato se disculpó por su apariencia, según me dijo acababa de salir del trabajo, está bien, punto válido.
Caminamos por la plaza un rato, hasta que entramos a un café, la plática era amena, nos divertíamos, hasta se me había olvidado la terrible primera impresión, estuvimos en el café hasta que cerraron la plaza y luego nos movimos a un "alitas bar" cercano para seguir conociéndonos, es más ya hasta le estaba buscando algo que me pudiera gustarme pero por más que me esforcé no había nada salvo su actitud (y no iba a acostarme con una actitud, buscaba algo físico para pasarla bien).
Salimos del bar por allí de las dos de la mañana, me pidió llevarla a su casa que no estaba lejos, que más dá, lo hice después de todo no iba a dejarla exponerse a andar sola a esa hora por la ciudad, soy mamón pero nunca un ojete; me estacioné fuera de su domicilio, bajé del coche y esperé que entrara para retirarme, error, abrió la puerta y antes de entrar se giró y se lanzó sobre mí para tratar de besarme obviamente me resistí, y de la forma más amable posible le dije que no lo hiciera, que no confundiera, que no me gustaba.
Santos dramas, casí se deshace en llanto tratando de disculparse por su atrevimiento, tampoco era para tanto seamos honestos (no soy el wey que hace a thor), entre sus disculpas dijo algo de que su anterior novio a quien había amado murió en un accidente par de años atrás y apenas hoy había vuelto a sentir algo al salir conmigo mientras yo solo pensaba en como huir de allí.
En algún punto me escapé, llegué a mi casa y apagué el móvil, ¡dios mío! los tres días posteriores me hartó, el punto que me sentí acosado por su forma de decir "que lucharía por mí porque me amaba" ¿neto? ¡si sólo nos vimos un par de horas!, la bloqueé de cualquier red social, sin embargo comenzó a llamarme de otros números hasta que me molestó tanto que se llevó una dosis de mi mejor sangronísmo, con el cual entre otras cosas, le dije que no tenía dignidad por andar rogando a un tipo que solo la quería para coger. Creo que entendíó, desde entonces no volví a saber nada de ella.
Leticia.
Un par de semanas después de mi cuento de terror, salí con Lety, quien salvo su diente chuecho (igual que uno mío) y ese tufillo a mota al besarla no estaba para nada mal.
Salimos un par de veces al cine, a bares, fajamos en su casa en la mía, en el baño de un restaurant de comida rápida del que nos echaron y ficharon, todo eso en aproximadamente tres semanas que duró "lo nuestro"
Con ella fuí sincero desde el principio -no quiero una relación seria- la verdad es que nunca nos acostamos porque ella vivía con sus papás y yo con un roomie lo que hacía que tener casa sola fuese bastante dificíl, además que su única condición era "no ir a moteles porque no era puta" ¡Vaya tango!.
Una noche de viernes me invitó a una fiestecilla (borrachera) en casa de una amiga suya, ¡oh fortuna! ese fin de semana yo tenía casa sola, así que acordamos irnos allí después de la fiesta a darno gusto entre nostros, ella había planeado todo para justificar el no llegar a dormir a su casa.
Barrí y trapeé como el mismo papa fuese a visitarme, ordené mi cuarto tal como si mi madre estuviera tras de mi con la chancla, preparé bocadillos para tener algo que comer para recuperar energía, surtí despensa para ofrecerle un desayuno desente al despertar, revisé que hubiera una botella para seguir la fiesta hasta la cama, y compré una caja de condones sólo por si acaso.
Pasé por ella antes de ir a la fiesta, se veía bien,y olía aún mejor (su perfume era simplemente delicioso), llegamos, saludamos, bebimos, me presentó a sus amistades, bebimos, cantamos, bebimos, fumamos, bebimos, hasta que se peleó al calor de las copas con una de sus amigas por algo así sobre quien le había robado el novio a quien en la primaria.
Después de su discusión, se desató con las copas, hasta que la saqué del lugar praticamente cargando, mi maquiavélico plan de coger como conejos se estaba esfumando como los tragos en su mano, si se quedaba dormida no me quedaría mas remedio que quitarle los tacones y dejarla cómodamente en mi cama mientras rogaba porque no la vomitara. (nota muy importante).
De alguna forma, el tiempo que me tomó llegar del lugar de la fiesta a mi casa le sirivió para alivanarse un poco, aún se tambaleaba por las copas, pero por lo menos podía estar de pie por si sola, llegamos a mi depa, se disculpó por la escena con su amiga y me dijo que pasaría al tocador a refrescarse para entonces si, hacer todo lo que habíamos planeado.
En lo que pasó al baño, corrí a mi habitación a revisar nuevamente cada uno de los detalles, me parecía que se tardaba, creí que era mi ansiedad, pero no, después de 20 minutos efectivamente se estaba tardando, llamé a la puerta del tocador preguntando si todo estaba bien, balbuceó algo que no entendí, espere un par de minutos más y volví a llamar, al no recibir respuesta me asusté, así que previo aviso abrí la puerta.
La escena que ví, ¡oh por dios!, estaba tirada, abrazando el retrete, vomitada, en un mar de lágrmas, con el celular en la mano lleno de no se que demonios, se disculpó, al parecer tuvo la brillante idea de querer "darse un toque de mota" para alivianarse, el cigarrillo se le cayó al inodoro, trató de sacarlo, al meter la mano vomitó, dice que me gritó pero no la escuché, entonces trató de enviarme un mensaje y su celular cayó tambíen al retrete vomitado, lo sacó, volvió a vomitar y empezó a llorar.
Intenté ponerla de pie, pero seguía tan ebria que no se sostenía, de alguna forma logré sacarle la ropa y meterla a la regadera, allí estuvo un buen rato hasta que se recupero lo suficiente para poderse ir a la cama, su ropa la tiré a la lavadora para limpiarla, terminé durmiendo en el sofá con un dolor en los testículos por falta de sexo.
A la mañana siguiente se disculpó conmigo, y tan pronto como su ropa estuvo limpia y seca se fué, las disculpas siguieron por una semana, no volvimos a salir porque debido al trabajo salí de la cuidad por una temporada, seguimos hablando cada vez menos hasta que dejamos de hacerlo.
Poco después me hice de una novia con quien duré algunos meses, hasta que el trabajo y diferentes formas de pensar nos llevaron al rompimiento, poco después me mudé de ciudad, atraído por una buena oferta de trabajo.
Melissa
Mi mas reciente anécdota, con la llegada a una nueva ciudad, decidí abrirme nuevamente al ciberespacio, después de tener una relación seria que no duró mucho pero que fué buena, además en mi nueva residencia no tenía amistades, así que no estaba demás buscar algunas y por qué no, regresar a las andadas con los encuentros casuales.
Prácticamente empecé por dar like a todo lo que me aparecía en la pantalla del móvil al entrar a Tinder, pronto tuve más "match" de los que me hubiera imaginado aún en mi más perverso sueño húmedo, el hecho de poner en mi perfil que era -recién llegado a la ciudad- y sumado a que tengo cierto atractivo, pues funcionó.
Por su perfil, Melissa me pareció ese tipo de chavas sin compejos ni complicaciones, era llenita, pero el hecho de mostrar una foto en bikini en una red superflua me hizo pensar que tenía mucha seguridad en sí misma, no podía estar más equivocado.
Pronto las pláticas con ella subieron mucho de tono, y por mucho me refiero a mucho en serio, al punto que llegue a hacerme la paja solo con leer los mensajes que nos eviabamos, o los videos de segundos donde "mostraba de más" dejémoslo así.
Tratamos muchas veces de salir, y siempre tenía la mala suerte que algo del trabajo me hicera cancelarle, de cierta forma me sentía mal con ella, en más de una ocasión me insinuó que no la quería ver porque no me gustaba, siempre respondí que no podía decir eso porque para que alguien me guste o no, primero debo conocerla en persona.
Finalmente hubo un día que todo estaba perfecto para salir, excepto que esa mañana me levanté con un dolorcillo de estómago que para la tarde se confirmó que era una infección, se lo mencioné, y me dió un reclamo hasta cierto punto válido porque siempre le cancelaba, total, terminé por aceptar vernos, siempre y cuando fuera en un lugar cerca de mi casa y que entendiera que si salía corriendo no era su cupa.
Nos citamos en una plaza, y nos vimos en un café, aunque me sentía de la jodida, traté de tener la mejor actitud, al parecer funcionó, porque platicamos por mucho tiempo, de una forma agradable.
Me sentía tan mal, que de verdad, nunca la miré con afán de llevarla a la cama, o al menos no por esa ocasión, antes de salir de la plaza la acompañé hasta su coche, ya estando allí hablamos de temas subidos de tono, bastante de hecho, como estaba en el asiento del copiloto, ella intentó inclinarse sobre mí para hacerme sexo oral, sin embargo la detuve, de verdad que no me sentía nada bien y no quería hacer el ridículo o que algo un poco asqueroso pasara.
Nos despedimos, aparentemente sin problema alguno, llegue a mi casa, y me acosté a dormir, a la mañana siguiente, medio día mejor dicho, desperté y revise mi móvil, una carta con el máximo de caracteres permitido para un mensaje en whatsapp en el cual pasaba de mentarme la madre por dejarla caliente, a ser un hijo de puta por despreciarla por gorda, a disculparse por haberme hecho salir enfermo y preocuparse por mi estado de salud.
Le respondí tratando de aclarar cada punto, y recibí por contra una llamada que me hizo dudar de mi profesión, porque tuve que hacerla no solo de psicólogo sino de psiquiatra, al final, me mentó la madre, me mandó un beso y me colgó.
Desde ese día sus mensajes han sido una mezcla entre enojo y drama, he decidido ignorala, parece funcionar porque cada vez son menos.
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