Hijiri Hason No Kaiko-Roku; Geminis No Saga No Kakusareta Rekishi - Capitulo I - Dos Luces
Capítulo 1 - Dos Luces
Hace 28 años
Un relámpago cruza el cielo iluminando por un momento la gran oscuridad, antes de que el tronante sonido se disipe y las gruesas gotas de lluvia comiencen a arreciar en el suelo. Otro relámpago en la lejanía, y otro más después. Una terrible tormenta, la lluvia arrecia junto con las fuertes ráfagas de frio viento jalando árboles y demás, las estoicas estatuas se mantienen en su posición, solamente resbalando gota tras gota mientras los ríos y charcos crecen bajo ellas y el fango y la tierra húmeda se expanden por las cercanías.
- Por Athena… que clima más horrendo… - Murmura la silueta de un hombre viejo antes de volver a entrar al refugio donde se resguarda. – Este clima es horrible Alcmena – El hombre se quita rápidamente un sencillo sombrero de paja para dejarlo escurrir junto a la ventana por donde se asomara momentos antes dirigiendo su mirada a la mujer que yacía sentada en el centro de la pequeña vivienda.
- No hace falta que lo digas Faustolo – La mujer apretó un poco su largo cabello café dejándolo sacar unas gotas antes de volver a hablar - Este clima es pésimo, tuve suerte de poder llegar a tu casa antes de que la tormenta arreciera –
- Tuviste suerte Alcmena – Sonríe Faustolo a la suerte de su amiga – Por cierto, ¿Que te traía a mi humilde morada? – Faustolo tomo una silla y la puso frente a Alcmena antes de sentarse.
- ¡Cierto! – La enérgica mujer se sobresaltó al recordar la causa de su visita, volviéndose tras ella tomo una canasta y la acerco a Faustolo – Mira aquí tienes los víveres que manda Remo – Sin levantarse acerco con su brazo la canasta hasta que Faustolo pudo tomarla.
- Gracias Alcmena – Sonrió Faustolo – Me han salvado otro mes – Dijo dejando la pesada canasta al lado de su asiento.
- No es nada Faustolo – Sonrió Alcmena – Una pequeña muestra de gratitud al viejo héroe –
Faustolo se ruborizo levemente por el cumplido y procedió a tomar una manzana de la cesta y morderla sonoramente.
- Por cierto Alcmena, ¿Cómo se encuentra el viejo Remo? – Observo el tono rojizo del fruto y siguió comiendo atento a las palabras de la mujer –
- Ha estado bien, ya sabes que a su edad no es lo mismo, ha tenido unas gripes pero nada más allá de eso, sigue siendo fuerte como un roble, o al menos eso dice el – Dijo Alcmena sonriendo plácidamente.
- Él es fuerte, muy fuerte Alcmena – Sonrió Faustolo – Aún le quedan muchos años a el viejo Remo, más de los que muchos sospecharían – Dijo guiñando un ojo ocasionando un leve rubor en la mujer – Por cierto Alcmena, ¿Es cierto tu compromiso con Persao? – Dijo mientras mordía nuevamente la manzana –
Los colores subieron al rostro de la joven mujer y esta no pudo hablar con claridad.
- Esto… Persao…. Y yo… pues… esto… él y yo… casarnos – Jugueteando con sus dedos mientras Faustolo solamente sonreía.
- Te deseo que seas feliz a su lado Alcmena – Dijo mientras la mujer solo asentía con la cabeza.
El sonido de un fuerte relámpago hizo que ambos voltearan de golpe hacia el techo.
- ¡Por Zeus ese relámpago se escuchó muy cerca! – Dijo Alcmena poniendo su mano en su pecho sintiendo su acelerado corazón.
- Cierto – Dijo Faustolo mirando al techo todavía mientras masticaba lentamente un pedazo de manzana – Una fría y oscura noche de tormenta… -
Alcmena temblando ahora de miedo sumado al frio, grito al escuchar un nuevo ruido. Alguien había golpeado a la puerta. Alcmena dejo que toda su sangre huyera de su rostro mientras quedaba estática, Faustolo alzo la mirada unos instantes y se puso de pie lentamente mientras comenzaba a caminar hacia la puerta. Sus pasos y la agitada respiración de Alcmena era lo único que sonaba junto al incesante ruido de la caída de agua. Antes de poder tocar el pomo de la puerta una mano lo jalo. Alcmena que se había repuesto del susto de aquel sonido le susurro.
- Puede ser algún malhechor o algun bandido… - Dijo ella temerosa.
- … O alguien que necesite ayuda… - Faustolo dijo mientras se soltaba y tomaba firmemente el picaporte.
Giro y abrio la puerta lentamente asomando su cabeza. Alcmena veia todo con una mano en la boca, preparandose quizas para lo peor, pasaron unos angustiantes y largos segundos de silencio. Hasta que Faustolo hablo exaltado.
- Alc… Alcmena… Ven… Ven aquí… - Dijo sin apartarse de la puerta.
Alcmena tardo unos segundos mas en ponerse de pie lo mas rapido que pudo consumida por la curiosidad de lo que albergaba el otro lado de la puerta. Otro trueno hizo eco en la cercania pero esta vez nadie le presto atencion. Alcmena abrio sus ojos en gran sorpresa y con cierto alivio cuando Faustolo termino de abrir la puerta.
Una canasta, una amplia y pesada canasta de mimbre puesta debajo de las tejas que sobresalian del techo para protegerla de la lluvia. Alcmena creyo que podian ser presentes para Faustolo o algo de esa indole pero tras recapacitar un poco, no importaba lo heroico que fuera en un pasado o sus grandes hazañas, ningun siervo o señor iria bajo esa tormentosa lluvia a dejar eso que bien podian hacerlo cuando el clima fuese mas benigno. Faustolo sin soltar la puerta intentaba adivinar lo que tenia el interior de aquella enigmatica canasta, pero una gruesa manta blanca cubria aquello que hacia ver tan pesada aquella canasta, las gruesas gotas de lluva salpicaban las ropas de Faustolo pero este seguia con su mirada fija en la canasta, sospechaba algo, algo horrible pero a la vez… hermoso.
Finalmente Faustolo solto la puerta y se puso de cunclillas tomando la canasta desde abajo y la levanto.
- <> - Penso mientras se introducia en su cabaña y dejaba la canasta sobre la mesa – Alcmena, cierra la puerta… - Dijo mientras intenbaba quitar la sabana blanca que tenia la canasta.
- Esto… claro – Alcmena salio de su letargo y cerro presurosa la puerta para ver que tenia aquella canasta en su interior, dio vuleta para ir junto a Faustolo pero este ya tenia abierta la saban de par en par.
- ¡POR ATHENA! – Exlcamo sin soltar las sabanas el viejo Faustolo.
Alcmena corrio rapidamente hacia donde Faustolo aunque en realidad fueron solo unos pasos, y se asomo por sobre su hombro conteniendo la respiracion. ¿Qué seria aquello que hizo gritar al gran Faustolo de manera casi cardiaca? Ella lo vio. Ahí en la canasta, cubiertos por otras sabanas mas pequeñas, yacian dos pequeños bebes, ambos estaban dormidos, a pesar de la tormenta que no parecia arreciar y del grito de Faustolo.
Faustolo seguia en shock y Alcmena se movio para verlos mas de cerca. Eran dos pequeños de cabellos azulados, identicos a primera vista penso ella hasta que ella vio la pequeña diferencia entre los dos, uno tenia el cabello mas oscuro que el otro, un azul oscuro y mas fuerte, en contraste con un azul mas claro y brillante.
- Son… son bebes… - Dijo Alcmena intentando sacar a Faustolo del shok en el que seguia sumido, volteo pero el viejo seguia mirando incredulo a esas pequeñas criaturas que se limitaban a dormir placidamente a pesar del ruido a su alrededor. – Oye Faustolo… - Dijo Alcmena viendo que no le respondia - ¿De quien crees que sean estos niños? –
Romulo seguia con la vista clavada en aquellos niños y Alcmena entendio que no respondiera, or lo menos en aquellos momentos, debia ser bastante fuerte encontrar dos niños en la entrada de tu casa sin padres a quienes llamar.
- <> - Penso ella mientras miraba hacia la ventana junto a la puerta intentando ver alguna silueta o algo que estuviese relacionado con aquello niños, pero el inclemente clima no dejaba ver mas alla de las tejas salidas que goteaban sin cesar. - Sea quien fuese madre o padre de ellos… ya debe estar muy lejos – Susurro Alcmena con cierto dolor, aquellos niños, fueron abandonados. Cerro sus ojos cuando sintio que las lagrimas comenzarian a brotar hasta que escucho algo.
- Alcmena – Dijo Faustolo sin mirarla aun pendiente en esos niños – Trae la leche que viene en la canasta que me trajiste –
- ¿Eh? – Ella volteo a verlo - ¿Sucede algo Faustolo? –
- Shhh! – Le recimino el bajando su voz – Estan… estan despertando –
Ella se acero de nuevo y vio al pequeño de cabellos azules oscuros, abrir sus pequeños ojos y parpadear varias veces, abrio su boca en un bostezo casi insonor y sus pequeñas manos se movian estirandose. El otro niño tambien abrio sus ojos y sin mas comenzo a llorar, seguido en otros momentos por su hermano. Alcmena sintio que las lagrimas se iban de sus ojos y una sonrisa de ternura la apaño por unos instantes.
- Alcmena – Faustolo dijo de nuevo – Trae la leche… tienen hambre – Dijo el con una sonrisa en la comisura de sus labios.
Alcmena volteo a todos lados buscando la canasta y recordo, camino presurosa y la tomo de junto la silla de Faustolo, cargandola con una sola mano puso la otra pesada canasta junto a la que ya estaba en la mesa y buscando por unos instantes extrajo un recipiente de cuero de tamaño considerable. Faustolo dejando los bordes de la sabana en la mesa tomo el recipiente y cargando al bebe que desperto primero puso el borde de este cuidadosamente en su boca dejando que un pequeño flujo del liquido saliera lentamente, el pequeño dejo de llorar desde el momento que lo cargo Faustolo y al sentir el liquido comenzo a beber y beber en silencio. Alcmena sin desentenderse cargo al otro pequeño intentando calmarlo en lo que su hermano terminaba de comer.
Minutos mas tarde ambos bebes eran recostados sobre la vieja cama de Faustolo aun despiertos se limitaban a mover hacia arriba sus pequeños brazos y piernas mirando con sus azules ojos hacia todos lados, mientras Alcmena los veia sonriente volteo a ver a Faustolo que miraba hacia por la ventana, la lluvia habia cesado, ahora la luna se alzaba en medio del cielo que se despejaba de las negras nubes. Faustolo miraba los rayos de luna iluminar tenuemente todo el campo aun humedo por tan terrible tormenta y comenzo a hablar sin dejar de mirar ese paisaja que le parecia hermoso.
- Esos niños necesitan una familia, un hogar – Dijo captando la atencion de Alcmena que miraba como un bebe miraba al otro extrañado, pero al escuchar esas palabras de Faustolo lo miro y hablo rapidamente, algo nerviosa claramente.
- Esto… sabes… a Persao y a mi…no … no nos molestaria cuidarlos… - Dijo mientras frotaba sus dedos incesante.
- No me referia a eso Alcmena – Por fin Faustolo volteo y la miro con cierta sonrisa mientras miraba mas alla de ella, los niños volvian a dormir.
- ¿Entonces Faustolo? – Pregunto ella extrañada - ¿Los entregaras al Santuario?, ¿Quieres… quieres que sean santos? – Sus palabras reflejaban sorpresa.
- Ser santos o no ellos lo decidiran en su debido tiempo, si es lo que desean – Dijo el cortandlas palabras de ella – A lo que me refiero – Dijo el volteando de nueva cuenta a la ventana. – Yo los cuidare –
Alcmena perdio el habla. ¿Faustolo los cuidaria? ¿Aquel viejo heroe de varias batallas seria ahora el padre de dos pequeños huerfanos? Penso ella para sus adentros. Pero el volvio a interrumpirla como si escuchara sus pensamientos.
- Sabes, desde que fui aquel guerrero que combatio en tantas batallas – Su voz reflejaba una fuerte melancolia – Siempre luche, pero luche por que era mi deber, luche por que asi me educaron, luche por que era lo correcto, pero nunca luche por una causa, nunca luche por un ideal propio, nunca luche por algo mio, nunca luche por alguien, y cuando volvia con mis compañeros los veia volver con sus familias y llorar de alegria, habian luchado por ellos, y yo, yo me sentia igual, por que nunca luchee por alguien que me importara – Ella solto unas cuantas lagrimas y el solo miraba la luna – Ademas – Dijo mientras se acomodaba su somrero y volteaba con una calida sonrisa – Siempre quise ser padre…
Alcmena siguio soltando unas lagrimas pero una feliz sonrisa aparecio en su rostro.
La luna seguia brillando, en aquella noche que cambiaria al mundo entero.
4 AÑOS DESPUES
El pequeño niño se levanta con una miraba somnolienta y mira a su alrededor lentamente, escucha unos ronquidos y mira a su hermano en la cama aledaña a el durmiendo profundamente. Sonrie maliciosamente y se pone de pie lentamente intentando hacer el menor ruido posible, da un paso tras otro, y finalmente llega al lado de su hermano, junta sus manos frente a su boca e inhala una gran bocanada de aire.
- ¡DESPIERTA KANON HOY ES NUESTRO CUMPLEAÑOS! –
Un grito atronador y aterrador para el otro niño que dormia y de golpe se levanta soltando una patada directa a su hermano lanzandolo a su cama de vuelta.
- ¡Auch! – Dijo el pequeño fortando su barriga - ¡Oye idiota eso me dolio! – Se puso de pie nuevamente.
- ¿Crees que a mi no me duelen los oidos por tu grito de burro! – Kanon frotaba sus oidos mientras miraba molesto a su gemelo – Ademas estaba teniendo un sueño muy bueno, estupido Saga… -
- De nuevo soñabas con el pastel de manzana de Alcmena – Pregunto Saga de manera seria y fria.
- Eesto.. – Kanon tartamudeo juntando sus dedos – No… como crees .. esto.. pastel… jejeje– Rio nervioso.
Saga se puso de pie de un brinco.
- Bien es lo de menos – Sonrio – Cambiemonos y bajemos – Sus pequeños ojos brillaron – Estoy ansioso por ver que nos preparo papa –
Kanon se dejo caer en la cama.
- Solo dejame soñar una rebanada mas y te acompaño. – Sonrio maliciosamente mientras intentaba dormir de nuevo. Pero no pudo una almohada le callo de lleno en la cara y se levanto de golpe, bastante molesto. – Saga! – Dijo levantando el puño, pero ya no habia nadie en el cuarto mas que el –
- Si te quieres vengar debes venir por mi – Grito Saga entre risitas bajando las escaleras.
Kanon suprimio una mueca de odio y se dejo caer de nueo, ahora sobre dos almohadas.
- … Idiota… - Penso y volvio a dormir.
Saga corrio y bajo las escaleras casi saltando hasta llegar a la sala, ahí sus ojos se abrieron mas cuando vio a su padre, Faustolo sonriendole y abriendole los brazos.
- ¡Padre! – Grito con una sonrisa antes de lanzarse a sus brazos. - ¡Hoy es mi cumpleaños! –
- Lo se Saga lo se – El viejo pero aun bastante fuerte Faustolo tomo aire y cargo a su hijo adoptivo mientras lo miraba jubiloso – Hoy es cumpleaños tuyo y de Saga – Dijo sonriendole.
- Ciero – Dijo el pequeño orgulloso – Pero yo soy mas grande que el – Sonrio – Naci primero – Una pose de orgullo infantil por ser mas grande… aunque fuese por unos momentos… -
- Si Saga… tu eres mayor, pero solo por unos momentos – Rio Faustolo – Bien, ¿Dónde esta tu hermano? –
- Durmiendo y soñando con pastel de manzana de Alcmena – Dijo Saga mientras lo bajaban al suelo – Oye padre, ¿Me cumpliras la promesa que hiciste por mi cumpleaños? – Dijo mirando penoso el suelo –
- Claro que si Saga – Dijo Faustolo sonriendole – Pero necesitamos que tu hermano venga, voy por el, si sigue soñando con comida terminara comiendose su almohada, en unos momentos llegara alguien, - Faustolo comenzo a subir las escaleras – Abres la puerta para que pasen, ¿Entendido? –
- ¡Entendido! – Saga dijo firmemente como un soldado y Faustolo se limito a sonreir y seguir su camino al cuarto de Kanon y Saga.
Saga solo observo como su padre se perdia en la escalera con forma del caracol y volteo a ver la puerta.
- Debo esperar aquí a que llamen a la puerta – Dijo en una voz baja - … Pero cuando mi padre vuelva me cumplira mi regalo de cumpleaños – Penso casi gritando de alegria en sus adentros cuando escucho una pequeños toquidos en la puerta. - ¿Eh? ¿Sera quien dijo mi padre?... –
Dio unos pasos y abrio la puerta lentamente hasta ver unos ojos verdes a la altura de los suyos y una pequeña sonrisa rosada. No pudo evitar sentirse deslumbrado por lo que vio, termino de abrir la puerta. Ahí una pequeña niña con un sencillo vestido colo crema, su piel blanca y hermosa, ademas de unos ojos verdes brillantes que sobresalian junto al dorado cabello de la pequeña, ahí detrás de ella, una sonriente Alcmena con una bandeja entre sus manos.
- Hola Saga – Sonrio aun mas Alcmena mientras la niña y ella pasaban al interior de la casa.
- ¡Alcmena! – Dijo el pequeño que corrio y abrazo sus piernas – Hola!... hoy es mi cumpleaños – Menciono el con jubilo.
- Lo se Saga, por eso eh venido – Dijo ella – Ves incluso traje esto – Señalo la bandeja de madera cubriendo su interior con una tela.
- ¿Una bandeja? – El miro curioso y despues pesimista - ¿Me daras una bandeja? – Al punto del llanto.
- -¿Qué? – Miro Alcmena confundida – Ah.. esto… no… - Quito la tela con cuidado y revelo un gran pastel debajo de esta – Vez, es pastel de manzanas, el favorito de Kanon y tu – Dijo Alcmena.
- Ahhh – Sonrio Saga - ¡Pastel! – Dio un gritito de alegria – Oye Alcmena – Pregunto aun abrazando las piernas de la mujer –
- ¿Qué sucede Saga? – Alcmena lo miro confusa.
- ¿Quién es esa niña? – Señalo a la pequeña que veia confusa y en silencio la escena ante ella.
- ¿Ella? – Dijo Alcmena – Ahh, ya, Saga – Ella se solto gentilmente del abrazo girando al pequeño hacia la niña – Ella es Diane, mi hija – La niña sonrio con un sonrojo pequeño.
- ¿Ehhh! – Saga se asombro - ¿Tienes una hija?! – Dijo con incredulidad.
- Claro que si Saga – Respondio Alcmena orgullosa – Antes no la podia traer por que era mas pequeña aun, pero hace unos dias cumplio tres años – Miro a su hija – Vamos Diane, saluda a Saga y felicitalo, es su cumpleaños –
La pequeña asintio y se acero algo nerviosa a Saga que aun la observaba detenidamente, al estar al frente, la niña se inclino besando su mejilla. Un sonroja aparecio en la cara de Saga y solo escucho la dulce voz de la niña.
- Hola Saga, soy Diane- Ella sonrio - ¿Feliz… cumpleaños? – La pequeña al igual que Saga se veia nerviosa.
- Esto… gracias…-
Saga inclino su cara una sonrojado y nervioso. Por suerte se escucharon pasos y vio a su padre bajar mientras cargaba a Kanon como un costal de papas.
- Ya te dije que quiero dormir un rato mas padre - Kanon intentaba safarse del agarre de su padre pataleando y pegando con sus pequeños brazos.
- Tenemos que ir hacia el Santuario Kanon, no te puedo dejar aquí solo, ademas te gustara mucho, ya veraz – Dijo Faustolo intentando calmar al peqeueño.
- Nada me gusta mas que mi cama! – Gruño el pequeño sin rendirse –
Faustolo solto una gota de sudor pero sonrio al ver a Alcmena.
- ¡Alcmena has llegado ya! – Dijo con gran enfasis para intentar calmar a Kanon.
- Buenos dias Faustolo, buenos dias y felicidades Kanon, traje pastel de manzanas para celebrar –
Kanon solo volteo y saludo rapidamente.
- Gracias Alcmena – Dijo sin sonreir - ¿Puedes decirle a papa que me suelte, quiero dormi y …. Espera dijiste pastel de manzana? – Volteo y miro detenidamente lo que estaba sobre la bandeja y sus ojos brillaron mientras babeaba – Pastel…
Faustolo dejo a Kanon en el suelo que seguia mirando la bandeja hipnotizado y acaricio la cabeza de Saga el cual miraba con una sonrisa la escena de su padre y su hermano pero aun miraba de reojo a la pequeña Diane que tambien sonreia divertida por la escena.
- Alcmena - Sonrio Faustolo – Has llegado a buena hora y has traido un pastel –
- De nada Faustolo – Sonrio Alcmena y despues miro a la niña – Ella es mi hija y de Persao – La niña salio del trance y miro sonriente a Faustolo. – Diane saluda a tu tio Faustolo y a Kanon, no olvides felicitarlo tambien es su cumpleaños.
- Mucho gusto señor Faustolo la pequeña se inclino y despues camino hasta donde Kanon – Mucho gusto y felicidades – Le dio un besito en la mejilla sacando del trance por el pastel al otro gemelo.
- Eh? – Kanon miro incredulo a la niña - ¿Quién es y por que rayos me besa esta niña? – Dijo frotandose la mejilla ante las miradas de todos que soltaron una gotita de sudor.
- Estabas tan concentrado en el pastel que ni siquiera escuchaste a Alcmena, verdad Kanon – Dijo un poco represivo Faustolo.
- Esto… no… como crees…. Yo seria incapaza… - Dijo nervioso el pequeño.
Alcmena sonrio y se inclino tomando a su hija por el hombro y con la otra mano el pastel.
- Ella es mi hija Kanon, Diante, tiene tres años – Sonrio Alcmena.
- Ahhhh – Dijo el pequeño – Espera… - Miro a Alcmena - ¿Tienes una hija? –
…
…
…
El Templo de Athena, junto con los templos en su camino conocidos como las Doce Casas del Zodiaco, eran en conglomeración varios templos, coliseos, columnas y varios edificios mas, el Santuario, la edificación mas importante de esa región, aun mas cuando la diosa Athena bajaba a defender la paz del mundo y mantener el equilibrio entre el bien y el mal. Pero Athena al reencarnar en un cuerpo humano, tenía también un ciclo de vida, por lo que existían largos intervalos de tiempo en el que la diosa no residía o existía en el Santuario, por lo que un patriarca lo protegía. Varios caballeros vivían y seguían entrenando ahí, en espera de lograr ver a Athena antes de morir y servirle fielmente. Aun así, aunque Athena no estuviera, se celebraban festivales y homenajes en su nombre, ese día era el Festival de Combate de Athena. Los caballeros de todos los rangos se batían en largos combates. Mientras el patriarca observaba como juez y arbitro en nombre de Athena. Ahí entre el publico Saga veía todo fascinado, mientras los poderosos caballeros luchaban y se batían en la arena. Saga y Kanon veían atentos cada combate junto a la sonrisa de Faustolo que veía el asombro y fascinación de sus hijos adoptivos.
- ¡Padre estos caballeros son espectaculares! – Dijo Saga volteando a ver a su padre con sus puños cerrados por la emoción -
- ¿Enserio piensas eso Saga? – Sonrió Faustolo.
- ¡Saga se equivoca! – Grito Kanon al ver que la muchedumbre hablaba más fuerte.
- ¿Por qué dices eso Kanon? – Faustolo lo miro extrañado y Saga molesto.
- Por que ellos no son espectaculares – Kanon sonrió malicioso - ¡Son grandiosos! –
Faustolo solo sonrió y Saga comenzó a debatir con su hermano sobre si el espectacular o grandioso era mejor, hasta que se hizo silencio y el patriarca se puso de pie. Saga y Kanon hicieron silencio cuando Faustolo giro sus cabezas hacia el frente y vieron el motivo. Once guerreros de platas cargaban once hermosas cajas, unas cajas doradas con grabados hermosos y que con el sol brillaban pero sin cegar a nadie, una luz hermosa, digna de los dioses.
- ¿Qué son esas cajas padre? – Dijo Saga boquiabierto mientras Kanon solo miraba.
- Son las doce armaduras doradas del zodiaco hijo – Respondió Faustolo casi susurrando, debido a que todo lo demás era silencio.
El patriarca camino hasta situarse frente a las cajas y con una voz solemne hablo.
- ¡GENTE DEL SANTUARIO Y SUS ALREDEDORES, SEAN BIENVENIDOS, EL SANTUARIO LES ABRE LAS PUERTAS A ESTE FESTIVAL EN NOMBRE DE ATHENA!… -
Una gran exclamación se hizo en general mientras los caballeros se ubicaban en el contorno de la arena con una firme postura. Kanon y Saga solo observaban la figura del patriarca que al ver silencio siguió su discurso.
- … ¡AHORA QUE LOS COMBATES HAN FINALIZADO!… - Su voz gruesa resonó en todo el lugar.
- Padre… - Faustolo bajo su mirada al ver a Saga mirándolo fijamente.
- ¿Qué sucede Saga? – Faustolo al verlo creyó que algo malo pasaba.
- ¿Quién es ese hombre que grita desde la arena con esa ropa tan rara? – Faustolo sonrió ante tal pregunta.
- El, hijo mío, es el patriarca, el gobierna el santuario en nombre de Athena y es su mas fuerte guardián –
- Ahhh, ya veo, ¿Ósea que el usa las doce armaduras doradas? – Saga pregunto frotándose reflexiva y cómicamente su barbilla.
Faustolo rio un poco y siguió explicando.
- Las doce armaduras las usan doce caballeros, los doce caballeros dorados, el patriarca llego a ser uno de ellos pero fue “ascendido” – Faustolo explico mientras miraba de reojo lo que sucedía en la arena.
- Entonces el… - Saga dejo de hablar cuando escucho la voz del patriarca subir de tono.
- ¡AHORA UN MINUTO DE SILENCIO, POR LOS CABALLEROS DORADOS QUE CAYERON EN LA GUERRA SANTA CONTRA HADES Y UNA PLEGARIA ESPERANDO QUE PRONTO ENCONTREMOS CABALLEROS DIGNOS QUE LES SUCEDAN! – La gente guardo silencio y el patriarca hablo unos momentos después - ¡PERO TAMBIEN UNA OVACION POR QUE HAY UN HEROE ENTRE NOSOTROS, EN EL PUBLICO! –
La gente comenzó a murmurar y a voltear a varios lados, Saga y Kanon también mientras Faustolo tragaba saliva nerviosamente.
- ¡FAUSTOLO DE ORION, AQUEL QUE VENCIO COMO CABALLERO DE PLATA A HEFAISTOS QUE ES CASI RESUCITADO POR LOS INVASORES GERMANICOS EN LA SEGUNDA GRAN GUERRA! –
La gente lo reconoció y girando hacia el aplaudieron y gritaron su nombre en coro mientras Faustolo solo sonreía nervioso y Kanon además de Saga lo miraban asombrados. Saga no lo creía. Su padre fue un caballero y además era un héroe. Faustolo bajo su mirada hacía el y le sonrió, Saga lo veía claro, el también quería ser un héroe. También quería ser… un caballero.
…
- Padre, ¿Qué son esos edificios sobre los montes? – Saga caminaba tomando la mano derecha de Faustolo mientras Kanon hacia lo propio con su mano izquierda, detrás de ellos Alcmena iba con Diane mirando las flores y el paisaje.
- Esas de ahí, hijo mío, son las Doce Casas del Zodiaco – Respondió mientras las miraba con nostalgia.
- ¿Las doce casas? – Pregunto Saga curioso - ¿Cada caballero tiene casa propia? – Las volvió a mirar - ¡Son casa enormes deben vivir muy bien ahí! –
- No me malentiendas Saga – Respondió Faustolo – Son llamadas “casas” pero no por que lo sean, son templo por cada signo principal del zodiaco, los caballeros las protegen con su vida –
- ¿Por qué las protegen? – Ahora preguntaba Kanon –
- Por que si las cruzas todas llegas al Santuario, a la casa del Patriarca, ahí es donde vive Athena cuando baja a defender la tierra –
Los dos niños asintieron y miraron de nuevo los templos desde la lejanía.
- Padre… - Pregunto Saga de nueva cuenta.
- ¿Qué sucede Saga? –
- ¿Cuáles son las doce constelaciones del zodiaco? – Saga miraba los templos mientras el atardecer seguía su curso y el viento movía apaciblemente los arboles y las largas hileras de pasto dorado.
- Déjame ver… - Pensó Faustolo un momento. – Son, el carnero Aries, el toro Tauro, el cangrejo Cáncer, el león Leo, la doncella Virgo, el escorpión Escorpio, la balanza Libra, el centauro Sagitario, la cornucopia Capricornio, el copero Acuario, los peces Piscis … y los gemelos, Géminis… - Al decir esta ultima Kanon y Saga se miraron confusos –
- ¿Los gemelos? – Repitió Saga –
- Si hijo, la tercer constelación, los gemelos – Señalo un par de templos casi unidos que se veían desde donde estaban – Esos son los templo de Géminis, el tercer templo –
Saga y Kanon lo miraron unos momentos y después Kanon pregunto.
- Oye… hasta ahora que lo pienso…si son doce casas, doce constelaciones y demás… ¿Por qué solo había once armaduras? –
- La de libra – Respondió Faustolo casi de inmediato – El caballero de Libra desapareció después de la ultima guerra santa –
- ¿Desapareció? – Saga miro a Faustolo que miraba la lejanía de los templos con melancolía.
- Si, el legendario caballero Dokho de Libra… - Dijo casi susurrando Faustolo.
- Padre – Pregunto Kanon jalando levemente su mano.
- ¿Si hijo? – Sacando a Faustolo de su letargo.
- ¿Ya podemos comer pastel? –
Hace 28 años
Un relámpago cruza el cielo iluminando por un momento la gran oscuridad, antes de que el tronante sonido se disipe y las gruesas gotas de lluvia comiencen a arreciar en el suelo. Otro relámpago en la lejanía, y otro más después. Una terrible tormenta, la lluvia arrecia junto con las fuertes ráfagas de frio viento jalando árboles y demás, las estoicas estatuas se mantienen en su posición, solamente resbalando gota tras gota mientras los ríos y charcos crecen bajo ellas y el fango y la tierra húmeda se expanden por las cercanías.
- Por Athena… que clima más horrendo… - Murmura la silueta de un hombre viejo antes de volver a entrar al refugio donde se resguarda. – Este clima es horrible Alcmena – El hombre se quita rápidamente un sencillo sombrero de paja para dejarlo escurrir junto a la ventana por donde se asomara momentos antes dirigiendo su mirada a la mujer que yacía sentada en el centro de la pequeña vivienda.
- No hace falta que lo digas Faustolo – La mujer apretó un poco su largo cabello café dejándolo sacar unas gotas antes de volver a hablar - Este clima es pésimo, tuve suerte de poder llegar a tu casa antes de que la tormenta arreciera –
- Tuviste suerte Alcmena – Sonríe Faustolo a la suerte de su amiga – Por cierto, ¿Que te traía a mi humilde morada? – Faustolo tomo una silla y la puso frente a Alcmena antes de sentarse.
- ¡Cierto! – La enérgica mujer se sobresaltó al recordar la causa de su visita, volviéndose tras ella tomo una canasta y la acerco a Faustolo – Mira aquí tienes los víveres que manda Remo – Sin levantarse acerco con su brazo la canasta hasta que Faustolo pudo tomarla.
- Gracias Alcmena – Sonrió Faustolo – Me han salvado otro mes – Dijo dejando la pesada canasta al lado de su asiento.
- No es nada Faustolo – Sonrió Alcmena – Una pequeña muestra de gratitud al viejo héroe –
Faustolo se ruborizo levemente por el cumplido y procedió a tomar una manzana de la cesta y morderla sonoramente.
- Por cierto Alcmena, ¿Cómo se encuentra el viejo Remo? – Observo el tono rojizo del fruto y siguió comiendo atento a las palabras de la mujer –
- Ha estado bien, ya sabes que a su edad no es lo mismo, ha tenido unas gripes pero nada más allá de eso, sigue siendo fuerte como un roble, o al menos eso dice el – Dijo Alcmena sonriendo plácidamente.
- Él es fuerte, muy fuerte Alcmena – Sonrió Faustolo – Aún le quedan muchos años a el viejo Remo, más de los que muchos sospecharían – Dijo guiñando un ojo ocasionando un leve rubor en la mujer – Por cierto Alcmena, ¿Es cierto tu compromiso con Persao? – Dijo mientras mordía nuevamente la manzana –
Los colores subieron al rostro de la joven mujer y esta no pudo hablar con claridad.
- Esto… Persao…. Y yo… pues… esto… él y yo… casarnos – Jugueteando con sus dedos mientras Faustolo solamente sonreía.
- Te deseo que seas feliz a su lado Alcmena – Dijo mientras la mujer solo asentía con la cabeza.
El sonido de un fuerte relámpago hizo que ambos voltearan de golpe hacia el techo.
- ¡Por Zeus ese relámpago se escuchó muy cerca! – Dijo Alcmena poniendo su mano en su pecho sintiendo su acelerado corazón.
- Cierto – Dijo Faustolo mirando al techo todavía mientras masticaba lentamente un pedazo de manzana – Una fría y oscura noche de tormenta… -
Alcmena temblando ahora de miedo sumado al frio, grito al escuchar un nuevo ruido. Alguien había golpeado a la puerta. Alcmena dejo que toda su sangre huyera de su rostro mientras quedaba estática, Faustolo alzo la mirada unos instantes y se puso de pie lentamente mientras comenzaba a caminar hacia la puerta. Sus pasos y la agitada respiración de Alcmena era lo único que sonaba junto al incesante ruido de la caída de agua. Antes de poder tocar el pomo de la puerta una mano lo jalo. Alcmena que se había repuesto del susto de aquel sonido le susurro.
- Puede ser algún malhechor o algun bandido… - Dijo ella temerosa.
- … O alguien que necesite ayuda… - Faustolo dijo mientras se soltaba y tomaba firmemente el picaporte.
Giro y abrio la puerta lentamente asomando su cabeza. Alcmena veia todo con una mano en la boca, preparandose quizas para lo peor, pasaron unos angustiantes y largos segundos de silencio. Hasta que Faustolo hablo exaltado.
- Alc… Alcmena… Ven… Ven aquí… - Dijo sin apartarse de la puerta.
Alcmena tardo unos segundos mas en ponerse de pie lo mas rapido que pudo consumida por la curiosidad de lo que albergaba el otro lado de la puerta. Otro trueno hizo eco en la cercania pero esta vez nadie le presto atencion. Alcmena abrio sus ojos en gran sorpresa y con cierto alivio cuando Faustolo termino de abrir la puerta.
Una canasta, una amplia y pesada canasta de mimbre puesta debajo de las tejas que sobresalian del techo para protegerla de la lluvia. Alcmena creyo que podian ser presentes para Faustolo o algo de esa indole pero tras recapacitar un poco, no importaba lo heroico que fuera en un pasado o sus grandes hazañas, ningun siervo o señor iria bajo esa tormentosa lluvia a dejar eso que bien podian hacerlo cuando el clima fuese mas benigno. Faustolo sin soltar la puerta intentaba adivinar lo que tenia el interior de aquella enigmatica canasta, pero una gruesa manta blanca cubria aquello que hacia ver tan pesada aquella canasta, las gruesas gotas de lluva salpicaban las ropas de Faustolo pero este seguia con su mirada fija en la canasta, sospechaba algo, algo horrible pero a la vez… hermoso.
Finalmente Faustolo solto la puerta y se puso de cunclillas tomando la canasta desde abajo y la levanto.
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- Esto… claro – Alcmena salio de su letargo y cerro presurosa la puerta para ver que tenia aquella canasta en su interior, dio vuleta para ir junto a Faustolo pero este ya tenia abierta la saban de par en par.
- ¡POR ATHENA! – Exlcamo sin soltar las sabanas el viejo Faustolo.
Alcmena corrio rapidamente hacia donde Faustolo aunque en realidad fueron solo unos pasos, y se asomo por sobre su hombro conteniendo la respiracion. ¿Qué seria aquello que hizo gritar al gran Faustolo de manera casi cardiaca? Ella lo vio. Ahí en la canasta, cubiertos por otras sabanas mas pequeñas, yacian dos pequeños bebes, ambos estaban dormidos, a pesar de la tormenta que no parecia arreciar y del grito de Faustolo.
Faustolo seguia en shock y Alcmena se movio para verlos mas de cerca. Eran dos pequeños de cabellos azulados, identicos a primera vista penso ella hasta que ella vio la pequeña diferencia entre los dos, uno tenia el cabello mas oscuro que el otro, un azul oscuro y mas fuerte, en contraste con un azul mas claro y brillante.
- Son… son bebes… - Dijo Alcmena intentando sacar a Faustolo del shok en el que seguia sumido, volteo pero el viejo seguia mirando incredulo a esas pequeñas criaturas que se limitaban a dormir placidamente a pesar del ruido a su alrededor. – Oye Faustolo… - Dijo Alcmena viendo que no le respondia - ¿De quien crees que sean estos niños? –
Romulo seguia con la vista clavada en aquellos niños y Alcmena entendio que no respondiera, or lo menos en aquellos momentos, debia ser bastante fuerte encontrar dos niños en la entrada de tu casa sin padres a quienes llamar.
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- Alcmena – Dijo Faustolo sin mirarla aun pendiente en esos niños – Trae la leche que viene en la canasta que me trajiste –
- ¿Eh? – Ella volteo a verlo - ¿Sucede algo Faustolo? –
- Shhh! – Le recimino el bajando su voz – Estan… estan despertando –
Ella se acero de nuevo y vio al pequeño de cabellos azules oscuros, abrir sus pequeños ojos y parpadear varias veces, abrio su boca en un bostezo casi insonor y sus pequeñas manos se movian estirandose. El otro niño tambien abrio sus ojos y sin mas comenzo a llorar, seguido en otros momentos por su hermano. Alcmena sintio que las lagrimas se iban de sus ojos y una sonrisa de ternura la apaño por unos instantes.
- Alcmena – Faustolo dijo de nuevo – Trae la leche… tienen hambre – Dijo el con una sonrisa en la comisura de sus labios.
Alcmena volteo a todos lados buscando la canasta y recordo, camino presurosa y la tomo de junto la silla de Faustolo, cargandola con una sola mano puso la otra pesada canasta junto a la que ya estaba en la mesa y buscando por unos instantes extrajo un recipiente de cuero de tamaño considerable. Faustolo dejando los bordes de la sabana en la mesa tomo el recipiente y cargando al bebe que desperto primero puso el borde de este cuidadosamente en su boca dejando que un pequeño flujo del liquido saliera lentamente, el pequeño dejo de llorar desde el momento que lo cargo Faustolo y al sentir el liquido comenzo a beber y beber en silencio. Alcmena sin desentenderse cargo al otro pequeño intentando calmarlo en lo que su hermano terminaba de comer.
Minutos mas tarde ambos bebes eran recostados sobre la vieja cama de Faustolo aun despiertos se limitaban a mover hacia arriba sus pequeños brazos y piernas mirando con sus azules ojos hacia todos lados, mientras Alcmena los veia sonriente volteo a ver a Faustolo que miraba hacia por la ventana, la lluvia habia cesado, ahora la luna se alzaba en medio del cielo que se despejaba de las negras nubes. Faustolo miraba los rayos de luna iluminar tenuemente todo el campo aun humedo por tan terrible tormenta y comenzo a hablar sin dejar de mirar ese paisaja que le parecia hermoso.
- Esos niños necesitan una familia, un hogar – Dijo captando la atencion de Alcmena que miraba como un bebe miraba al otro extrañado, pero al escuchar esas palabras de Faustolo lo miro y hablo rapidamente, algo nerviosa claramente.
- Esto… sabes… a Persao y a mi…no … no nos molestaria cuidarlos… - Dijo mientras frotaba sus dedos incesante.
- No me referia a eso Alcmena – Por fin Faustolo volteo y la miro con cierta sonrisa mientras miraba mas alla de ella, los niños volvian a dormir.
- ¿Entonces Faustolo? – Pregunto ella extrañada - ¿Los entregaras al Santuario?, ¿Quieres… quieres que sean santos? – Sus palabras reflejaban sorpresa.
- Ser santos o no ellos lo decidiran en su debido tiempo, si es lo que desean – Dijo el cortandlas palabras de ella – A lo que me refiero – Dijo el volteando de nueva cuenta a la ventana. – Yo los cuidare –
Alcmena perdio el habla. ¿Faustolo los cuidaria? ¿Aquel viejo heroe de varias batallas seria ahora el padre de dos pequeños huerfanos? Penso ella para sus adentros. Pero el volvio a interrumpirla como si escuchara sus pensamientos.
- Sabes, desde que fui aquel guerrero que combatio en tantas batallas – Su voz reflejaba una fuerte melancolia – Siempre luche, pero luche por que era mi deber, luche por que asi me educaron, luche por que era lo correcto, pero nunca luche por una causa, nunca luche por un ideal propio, nunca luche por algo mio, nunca luche por alguien, y cuando volvia con mis compañeros los veia volver con sus familias y llorar de alegria, habian luchado por ellos, y yo, yo me sentia igual, por que nunca luchee por alguien que me importara – Ella solto unas cuantas lagrimas y el solo miraba la luna – Ademas – Dijo mientras se acomodaba su somrero y volteaba con una calida sonrisa – Siempre quise ser padre…
Alcmena siguio soltando unas lagrimas pero una feliz sonrisa aparecio en su rostro.
La luna seguia brillando, en aquella noche que cambiaria al mundo entero.
4 AÑOS DESPUES
El pequeño niño se levanta con una miraba somnolienta y mira a su alrededor lentamente, escucha unos ronquidos y mira a su hermano en la cama aledaña a el durmiendo profundamente. Sonrie maliciosamente y se pone de pie lentamente intentando hacer el menor ruido posible, da un paso tras otro, y finalmente llega al lado de su hermano, junta sus manos frente a su boca e inhala una gran bocanada de aire.
- ¡DESPIERTA KANON HOY ES NUESTRO CUMPLEAÑOS! –
Un grito atronador y aterrador para el otro niño que dormia y de golpe se levanta soltando una patada directa a su hermano lanzandolo a su cama de vuelta.
- ¡Auch! – Dijo el pequeño fortando su barriga - ¡Oye idiota eso me dolio! – Se puso de pie nuevamente.
- ¿Crees que a mi no me duelen los oidos por tu grito de burro! – Kanon frotaba sus oidos mientras miraba molesto a su gemelo – Ademas estaba teniendo un sueño muy bueno, estupido Saga… -
- De nuevo soñabas con el pastel de manzana de Alcmena – Pregunto Saga de manera seria y fria.
- Eesto.. – Kanon tartamudeo juntando sus dedos – No… como crees .. esto.. pastel… jejeje– Rio nervioso.
Saga se puso de pie de un brinco.
- Bien es lo de menos – Sonrio – Cambiemonos y bajemos – Sus pequeños ojos brillaron – Estoy ansioso por ver que nos preparo papa –
Kanon se dejo caer en la cama.
- Solo dejame soñar una rebanada mas y te acompaño. – Sonrio maliciosamente mientras intentaba dormir de nuevo. Pero no pudo una almohada le callo de lleno en la cara y se levanto de golpe, bastante molesto. – Saga! – Dijo levantando el puño, pero ya no habia nadie en el cuarto mas que el –
- Si te quieres vengar debes venir por mi – Grito Saga entre risitas bajando las escaleras.
Kanon suprimio una mueca de odio y se dejo caer de nueo, ahora sobre dos almohadas.
- … Idiota… - Penso y volvio a dormir.
Saga corrio y bajo las escaleras casi saltando hasta llegar a la sala, ahí sus ojos se abrieron mas cuando vio a su padre, Faustolo sonriendole y abriendole los brazos.
- ¡Padre! – Grito con una sonrisa antes de lanzarse a sus brazos. - ¡Hoy es mi cumpleaños! –
- Lo se Saga lo se – El viejo pero aun bastante fuerte Faustolo tomo aire y cargo a su hijo adoptivo mientras lo miraba jubiloso – Hoy es cumpleaños tuyo y de Saga – Dijo sonriendole.
- Ciero – Dijo el pequeño orgulloso – Pero yo soy mas grande que el – Sonrio – Naci primero – Una pose de orgullo infantil por ser mas grande… aunque fuese por unos momentos… -
- Si Saga… tu eres mayor, pero solo por unos momentos – Rio Faustolo – Bien, ¿Dónde esta tu hermano? –
- Durmiendo y soñando con pastel de manzana de Alcmena – Dijo Saga mientras lo bajaban al suelo – Oye padre, ¿Me cumpliras la promesa que hiciste por mi cumpleaños? – Dijo mirando penoso el suelo –
- Claro que si Saga – Dijo Faustolo sonriendole – Pero necesitamos que tu hermano venga, voy por el, si sigue soñando con comida terminara comiendose su almohada, en unos momentos llegara alguien, - Faustolo comenzo a subir las escaleras – Abres la puerta para que pasen, ¿Entendido? –
- ¡Entendido! – Saga dijo firmemente como un soldado y Faustolo se limito a sonreir y seguir su camino al cuarto de Kanon y Saga.
Saga solo observo como su padre se perdia en la escalera con forma del caracol y volteo a ver la puerta.
- Debo esperar aquí a que llamen a la puerta – Dijo en una voz baja - … Pero cuando mi padre vuelva me cumplira mi regalo de cumpleaños – Penso casi gritando de alegria en sus adentros cuando escucho una pequeños toquidos en la puerta. - ¿Eh? ¿Sera quien dijo mi padre?... –
Dio unos pasos y abrio la puerta lentamente hasta ver unos ojos verdes a la altura de los suyos y una pequeña sonrisa rosada. No pudo evitar sentirse deslumbrado por lo que vio, termino de abrir la puerta. Ahí una pequeña niña con un sencillo vestido colo crema, su piel blanca y hermosa, ademas de unos ojos verdes brillantes que sobresalian junto al dorado cabello de la pequeña, ahí detrás de ella, una sonriente Alcmena con una bandeja entre sus manos.
- Hola Saga – Sonrio aun mas Alcmena mientras la niña y ella pasaban al interior de la casa.
- ¡Alcmena! – Dijo el pequeño que corrio y abrazo sus piernas – Hola!... hoy es mi cumpleaños – Menciono el con jubilo.
- Lo se Saga, por eso eh venido – Dijo ella – Ves incluso traje esto – Señalo la bandeja de madera cubriendo su interior con una tela.
- ¿Una bandeja? – El miro curioso y despues pesimista - ¿Me daras una bandeja? – Al punto del llanto.
- -¿Qué? – Miro Alcmena confundida – Ah.. esto… no… - Quito la tela con cuidado y revelo un gran pastel debajo de esta – Vez, es pastel de manzanas, el favorito de Kanon y tu – Dijo Alcmena.
- Ahhh – Sonrio Saga - ¡Pastel! – Dio un gritito de alegria – Oye Alcmena – Pregunto aun abrazando las piernas de la mujer –
- ¿Qué sucede Saga? – Alcmena lo miro confusa.
- ¿Quién es esa niña? – Señalo a la pequeña que veia confusa y en silencio la escena ante ella.
- ¿Ella? – Dijo Alcmena – Ahh, ya, Saga – Ella se solto gentilmente del abrazo girando al pequeño hacia la niña – Ella es Diane, mi hija – La niña sonrio con un sonrojo pequeño.
- ¿Ehhh! – Saga se asombro - ¿Tienes una hija?! – Dijo con incredulidad.
- Claro que si Saga – Respondio Alcmena orgullosa – Antes no la podia traer por que era mas pequeña aun, pero hace unos dias cumplio tres años – Miro a su hija – Vamos Diane, saluda a Saga y felicitalo, es su cumpleaños –
La pequeña asintio y se acero algo nerviosa a Saga que aun la observaba detenidamente, al estar al frente, la niña se inclino besando su mejilla. Un sonroja aparecio en la cara de Saga y solo escucho la dulce voz de la niña.
- Hola Saga, soy Diane- Ella sonrio - ¿Feliz… cumpleaños? – La pequeña al igual que Saga se veia nerviosa.
- Esto… gracias…-
Saga inclino su cara una sonrojado y nervioso. Por suerte se escucharon pasos y vio a su padre bajar mientras cargaba a Kanon como un costal de papas.
- Ya te dije que quiero dormir un rato mas padre - Kanon intentaba safarse del agarre de su padre pataleando y pegando con sus pequeños brazos.
- Tenemos que ir hacia el Santuario Kanon, no te puedo dejar aquí solo, ademas te gustara mucho, ya veraz – Dijo Faustolo intentando calmar al peqeueño.
- Nada me gusta mas que mi cama! – Gruño el pequeño sin rendirse –
Faustolo solto una gota de sudor pero sonrio al ver a Alcmena.
- ¡Alcmena has llegado ya! – Dijo con gran enfasis para intentar calmar a Kanon.
- Buenos dias Faustolo, buenos dias y felicidades Kanon, traje pastel de manzanas para celebrar –
Kanon solo volteo y saludo rapidamente.
- Gracias Alcmena – Dijo sin sonreir - ¿Puedes decirle a papa que me suelte, quiero dormi y …. Espera dijiste pastel de manzana? – Volteo y miro detenidamente lo que estaba sobre la bandeja y sus ojos brillaron mientras babeaba – Pastel…
Faustolo dejo a Kanon en el suelo que seguia mirando la bandeja hipnotizado y acaricio la cabeza de Saga el cual miraba con una sonrisa la escena de su padre y su hermano pero aun miraba de reojo a la pequeña Diane que tambien sonreia divertida por la escena.
- Alcmena - Sonrio Faustolo – Has llegado a buena hora y has traido un pastel –
- De nada Faustolo – Sonrio Alcmena y despues miro a la niña – Ella es mi hija y de Persao – La niña salio del trance y miro sonriente a Faustolo. – Diane saluda a tu tio Faustolo y a Kanon, no olvides felicitarlo tambien es su cumpleaños.
- Mucho gusto señor Faustolo la pequeña se inclino y despues camino hasta donde Kanon – Mucho gusto y felicidades – Le dio un besito en la mejilla sacando del trance por el pastel al otro gemelo.
- Eh? – Kanon miro incredulo a la niña - ¿Quién es y por que rayos me besa esta niña? – Dijo frotandose la mejilla ante las miradas de todos que soltaron una gotita de sudor.
- Estabas tan concentrado en el pastel que ni siquiera escuchaste a Alcmena, verdad Kanon – Dijo un poco represivo Faustolo.
- Esto… no… como crees…. Yo seria incapaza… - Dijo nervioso el pequeño.
Alcmena sonrio y se inclino tomando a su hija por el hombro y con la otra mano el pastel.
- Ella es mi hija Kanon, Diante, tiene tres años – Sonrio Alcmena.
- Ahhhh – Dijo el pequeño – Espera… - Miro a Alcmena - ¿Tienes una hija? –
…
…
…
El Templo de Athena, junto con los templos en su camino conocidos como las Doce Casas del Zodiaco, eran en conglomeración varios templos, coliseos, columnas y varios edificios mas, el Santuario, la edificación mas importante de esa región, aun mas cuando la diosa Athena bajaba a defender la paz del mundo y mantener el equilibrio entre el bien y el mal. Pero Athena al reencarnar en un cuerpo humano, tenía también un ciclo de vida, por lo que existían largos intervalos de tiempo en el que la diosa no residía o existía en el Santuario, por lo que un patriarca lo protegía. Varios caballeros vivían y seguían entrenando ahí, en espera de lograr ver a Athena antes de morir y servirle fielmente. Aun así, aunque Athena no estuviera, se celebraban festivales y homenajes en su nombre, ese día era el Festival de Combate de Athena. Los caballeros de todos los rangos se batían en largos combates. Mientras el patriarca observaba como juez y arbitro en nombre de Athena. Ahí entre el publico Saga veía todo fascinado, mientras los poderosos caballeros luchaban y se batían en la arena. Saga y Kanon veían atentos cada combate junto a la sonrisa de Faustolo que veía el asombro y fascinación de sus hijos adoptivos.
- ¡Padre estos caballeros son espectaculares! – Dijo Saga volteando a ver a su padre con sus puños cerrados por la emoción -
- ¿Enserio piensas eso Saga? – Sonrió Faustolo.
- ¡Saga se equivoca! – Grito Kanon al ver que la muchedumbre hablaba más fuerte.
- ¿Por qué dices eso Kanon? – Faustolo lo miro extrañado y Saga molesto.
- Por que ellos no son espectaculares – Kanon sonrió malicioso - ¡Son grandiosos! –
Faustolo solo sonrió y Saga comenzó a debatir con su hermano sobre si el espectacular o grandioso era mejor, hasta que se hizo silencio y el patriarca se puso de pie. Saga y Kanon hicieron silencio cuando Faustolo giro sus cabezas hacia el frente y vieron el motivo. Once guerreros de platas cargaban once hermosas cajas, unas cajas doradas con grabados hermosos y que con el sol brillaban pero sin cegar a nadie, una luz hermosa, digna de los dioses.
- ¿Qué son esas cajas padre? – Dijo Saga boquiabierto mientras Kanon solo miraba.
- Son las doce armaduras doradas del zodiaco hijo – Respondió Faustolo casi susurrando, debido a que todo lo demás era silencio.
El patriarca camino hasta situarse frente a las cajas y con una voz solemne hablo.
- ¡GENTE DEL SANTUARIO Y SUS ALREDEDORES, SEAN BIENVENIDOS, EL SANTUARIO LES ABRE LAS PUERTAS A ESTE FESTIVAL EN NOMBRE DE ATHENA!… -
Una gran exclamación se hizo en general mientras los caballeros se ubicaban en el contorno de la arena con una firme postura. Kanon y Saga solo observaban la figura del patriarca que al ver silencio siguió su discurso.
- … ¡AHORA QUE LOS COMBATES HAN FINALIZADO!… - Su voz gruesa resonó en todo el lugar.
- Padre… - Faustolo bajo su mirada al ver a Saga mirándolo fijamente.
- ¿Qué sucede Saga? – Faustolo al verlo creyó que algo malo pasaba.
- ¿Quién es ese hombre que grita desde la arena con esa ropa tan rara? – Faustolo sonrió ante tal pregunta.
- El, hijo mío, es el patriarca, el gobierna el santuario en nombre de Athena y es su mas fuerte guardián –
- Ahhh, ya veo, ¿Ósea que el usa las doce armaduras doradas? – Saga pregunto frotándose reflexiva y cómicamente su barbilla.
Faustolo rio un poco y siguió explicando.
- Las doce armaduras las usan doce caballeros, los doce caballeros dorados, el patriarca llego a ser uno de ellos pero fue “ascendido” – Faustolo explico mientras miraba de reojo lo que sucedía en la arena.
- Entonces el… - Saga dejo de hablar cuando escucho la voz del patriarca subir de tono.
- ¡AHORA UN MINUTO DE SILENCIO, POR LOS CABALLEROS DORADOS QUE CAYERON EN LA GUERRA SANTA CONTRA HADES Y UNA PLEGARIA ESPERANDO QUE PRONTO ENCONTREMOS CABALLEROS DIGNOS QUE LES SUCEDAN! – La gente guardo silencio y el patriarca hablo unos momentos después - ¡PERO TAMBIEN UNA OVACION POR QUE HAY UN HEROE ENTRE NOSOTROS, EN EL PUBLICO! –
La gente comenzó a murmurar y a voltear a varios lados, Saga y Kanon también mientras Faustolo tragaba saliva nerviosamente.
- ¡FAUSTOLO DE ORION, AQUEL QUE VENCIO COMO CABALLERO DE PLATA A HEFAISTOS QUE ES CASI RESUCITADO POR LOS INVASORES GERMANICOS EN LA SEGUNDA GRAN GUERRA! –
La gente lo reconoció y girando hacia el aplaudieron y gritaron su nombre en coro mientras Faustolo solo sonreía nervioso y Kanon además de Saga lo miraban asombrados. Saga no lo creía. Su padre fue un caballero y además era un héroe. Faustolo bajo su mirada hacía el y le sonrió, Saga lo veía claro, el también quería ser un héroe. También quería ser… un caballero.
…
- Padre, ¿Qué son esos edificios sobre los montes? – Saga caminaba tomando la mano derecha de Faustolo mientras Kanon hacia lo propio con su mano izquierda, detrás de ellos Alcmena iba con Diane mirando las flores y el paisaje.
- Esas de ahí, hijo mío, son las Doce Casas del Zodiaco – Respondió mientras las miraba con nostalgia.
- ¿Las doce casas? – Pregunto Saga curioso - ¿Cada caballero tiene casa propia? – Las volvió a mirar - ¡Son casa enormes deben vivir muy bien ahí! –
- No me malentiendas Saga – Respondió Faustolo – Son llamadas “casas” pero no por que lo sean, son templo por cada signo principal del zodiaco, los caballeros las protegen con su vida –
- ¿Por qué las protegen? – Ahora preguntaba Kanon –
- Por que si las cruzas todas llegas al Santuario, a la casa del Patriarca, ahí es donde vive Athena cuando baja a defender la tierra –
Los dos niños asintieron y miraron de nuevo los templos desde la lejanía.
- Padre… - Pregunto Saga de nueva cuenta.
- ¿Qué sucede Saga? –
- ¿Cuáles son las doce constelaciones del zodiaco? – Saga miraba los templos mientras el atardecer seguía su curso y el viento movía apaciblemente los arboles y las largas hileras de pasto dorado.
- Déjame ver… - Pensó Faustolo un momento. – Son, el carnero Aries, el toro Tauro, el cangrejo Cáncer, el león Leo, la doncella Virgo, el escorpión Escorpio, la balanza Libra, el centauro Sagitario, la cornucopia Capricornio, el copero Acuario, los peces Piscis … y los gemelos, Géminis… - Al decir esta ultima Kanon y Saga se miraron confusos –
- ¿Los gemelos? – Repitió Saga –
- Si hijo, la tercer constelación, los gemelos – Señalo un par de templos casi unidos que se veían desde donde estaban – Esos son los templo de Géminis, el tercer templo –
Saga y Kanon lo miraron unos momentos y después Kanon pregunto.
- Oye… hasta ahora que lo pienso…si son doce casas, doce constelaciones y demás… ¿Por qué solo había once armaduras? –
- La de libra – Respondió Faustolo casi de inmediato – El caballero de Libra desapareció después de la ultima guerra santa –
- ¿Desapareció? – Saga miro a Faustolo que miraba la lejanía de los templos con melancolía.
- Si, el legendario caballero Dokho de Libra… - Dijo casi susurrando Faustolo.
- Padre – Pregunto Kanon jalando levemente su mano.
- ¿Si hijo? – Sacando a Faustolo de su letargo.
- ¿Ya podemos comer pastel? –
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