Higos risibles

Poesía

Fantasmas de las lenguas de tus irises, me tientas ante la majestad de las noches, esas más preciosas; desglose más tardado, en el que arropo los afluentes de tu codicia en un reptar inevitable. Una gargantilla se teje con perlas de cuentas de tus huesos. Esos eclipsados por mis rezos. Me siembra una sociedad ante las fauces de los lobos, y me hace el amor un cordero, en la armadura del poniente. Me besan los gigantes colosales. Amaestran el exudado de una lírica de tributos mencionados, ya en la mudez del vivir, del alar de las alas. Piensa ante ti como orillas de la juventud de los campanarios. Me meces entre tus abrazos. Me incitas a orar por tus días y tus noches; y tejes un atributo de medidas indolentes, meces mis irises tardíos de un atardecer de lluvia. Desde un eje de secuencias. De un tenor que abruma a las secuencias de lo que mece una mano desmedida. Las flores de tu génesis son mis ir risas, mis risas de callampas de fieltro, de nubes, de ejemplos y de tempestades.

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