Gracia de Mamones Amarillos
Susurrar las ingenuidades, son las cosas que se tejen en lo kilométrico de las dunas de mis ojos. Encuentro de suspensos, como el dolor y la rabia de merecerse una mecedora en la que puede uno mismo jactarse. Como un nido de aves y pollitos de matices desde una inmortalidad rígida y espuelas de ampulosa prudencia. Como el cosmos acallado que renace y cae en mi ombligo, y, en el que se abre paso la materia oscura en el firmamento de tiempos mesurados. Así danzamos como fantasmas entre tejas de dulces y juegos de sonrisas, y juguetes de dientes carentes de dulzura. Medimos la ternura con oraciones entre el ser y el estar, arrojado a cerámicas de métricas de fuentes conocidas. Pero, sábete que este sueño es un fantasma, ese con abrazos que marcan la majestad de la nocturna más amada. Simpleza de siembra de lontananza. El poder de la materia. En el terreno del éxito que no se mide, y es y será, el principio de unas empanadas de regadíos ajenos en lo que sollozan las flores, cuando hacen el amor los pastores del cielo con los hacendados de la tierra. Y así y sólo así, se crean ángeles en el mirar de las estrellas más prometedoras.
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