Gravitación Colosal

   Joderick miró por la ventana. Era una mañana densa. Las alegres aves, los curiosos cuidadanos. Cada ser cumplía con un papel fundamental, como los niños. Esos niños que estaban jugando a la pelota. Cada vez que la lanzaban al aire, la pelota subía y subía hacia el cielo, y después de un momento, bajaba. La volvieron a lanzar de nuevo: dos, tres veces. Y por muy alto que la lanzaban, la pelota volvía a caer. Joderick se preguntó en voz alta por qué la pelota caía en lugar de subir y subir, hasta alcanzar las nubes. «Es porque hay un gigante que vive en la tierra», contestó su madre. Es el gigante Gravitación. Es tremendamente fuerte. Tira de todas las cosas hacia él. Tira de los edificios y la tierra. Si no lo hiciera saldrían volando. Los niños también saldrían volando, así como las personas que recorren las calles y las aves que anidan en los árboles frondosos. ¿No has visto las hojas que caen de esos árboles? Eso es porque el gigante las está llamando. Así que la próxima vez que se te caiga un libro al suelo, piensa que es porque el gigante te lo reclama para leerlo.
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