Hay fantasías construidas de sueños, poemas y desafíos;  ésta es una de ellas. A veces quisiera olvidar que en incontables ocasiones fue un amor efímero, de esos que borran sonrisas y muerden los labios.
 
Cuando amas, el corazón espera cada mañana su alimento. A veces solo basta un revoloteo de mariposas, pero otras ¡caray! como duele pasar desapercibido para el otro durante el día. Cómo duele encontrarte con miradas que callan lo que sienten; cómo duele ser estrechado entre abrazos hechos de cartón.
 
Yo diría que mi corazón fue muriendo lento, se fue secando sin sentirlo al igual que se muere en el desierto.

 Hay fantasías que cobran vida cuando las piensas y entonces se te incrustan sin quererlo… me hubiera gustado negar todo aquello que sin querer fue construyendo a base de mentiras, pero sus encantos me arrebataron el poder de decir ¡no! a sus palabras  escritas y dichas con dulzura, a sus caricias que fueron tejiendo redes en mi corazón. Cómo escapar a sus deseos sin salir herido, sin que doliera tanto nuestro adiós.

 Hay fantasías que de noche suelen ser abismos sorprendentes, tinieblas disfrazadas de destino y amor eterno. Así fue nuestra historia como tantas otras, dos necesidades vacías tomadas de la mano bajo los cielos de lo indescifrable, besando telarañas y fantasmas en cada hueco, erosionados por las circunstancias.

 Decidí jugarme todo por ti, a sabiendas de no tener nada a mi favor y todo en contra, dejé correr las emociones sin escuchar a la razón, quedé suspendido en el espacio que nunca quisiste compartir conmigo, alejado de todo lo que soy y lo que a tu lado quise ser.

 Hay fantasías que extirpan lo mejor de uno sin detenerse a pensar si es posible para el otro sostenerse después que todo terminó…

 
Hay fantasías aisladas, rotas, despiadadas y estériles. Ésta, la nuestra, fue una de ellas.
 
 Battaglia/Adriana Tenorio
29/01/2018
CDMX 
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