Exposición del Ser
En uno de esos momentos en los que se te va la mente y solo logras encontrarla cuando te llaman a cenar, me puse a pensar en algo muy extraño… ¿Qué es lo que hace a una poesía digna de ser leída por personas fuera de su autor? ¿Qué es lo lindo de la poesía? Claro, es fácil responder si eres un escritor, ¿por qué? Porque así es como logro llevar mi mente a volar queriendo y sin querer, y es como accedo a la liberación de las cadenas a las que me ato yo misma. Después de todo, esa es mi razón de escribir, expresarme. Pero yo no me refiero a eso…yo me pregunto en un plano más allá de mi persona. ¿Por qué mi padre lloro cuando le escribí una carta o mi abuela me mostro una sonrisa cuando le recite algunos versos? ¿Qué es lo que el arte de escribir causa en nosotros?
Por un momento pensé y no logre una explicación. Seguí pensando y se me ocurrió, tal vez sea porque los poetas no somos personas comunes en la sociedad. No es algo normal ver a una joven de 14 años escribiendo un cuento, o expresando sus temores en una hoja de su cuadernola en el liceo…Sin embargo algo mucho más abstracto asaltó mi mente en ese mismo momento, y ese momento es ahora, así que busque escribirlo.
Cuando uno escribe un poema entrega el alma y una parte de su vida en cada letra escrita o mecanografiada, y no es algo solamente simbólico, es real. Cuando uno lee un poema conoce una dimensión desconocida, tal vez oculta de la otra persona y hasta a veces, de si mismo. Se llega a un momento íntimo y personal que va más allá de lo imaginable.
Un poema es una expresión escrita, una manera de entender los sentimientos y las situaciones de la vida por parte de una persona específica y única. Es por eso que aunque muchas veces se trate de copiar a un autor, siempre uno termina perdido en sus propias aguas, sus propias palabras. Te podrán enseñar a escribir, a pintar, a tocar un instrumento, pero siempre encontraras un punto de comodidad inalienable en ti, donde tu ser encontrará el refugio de sus tormentos y todo fluirá con tal naturalidad que jamás te sentirás satisfecho, pero si pleno. Porque más allá de todo, aunque algunos lucren con ello, al igual que algunos lucran con la pintura, la escultura o la música, el arte trasciende todas esas barreras materiales. Es el hombre en su naturaleza y en su racionalidad, en su aspecto más valioso.
Como ven la respuesta está en mí, como siempre lo estuvo…como lo está en todos. Las respuestas las damos nosotros, al igual que los paradigmas y las barreras. Esas barreras que nos llevan a pasar el día mirando el techo, o cerrándonos las puertas a una vida mejor.
Por ende si me pregunto ¿Qué es lo lindo de la poesía? Lo lindo de la poesía es que soy yo, en mi todo y en mi propia e infinita nada. En mis derrotas y proezas, en fin, en mi ser totalmente humano. Tan humano como el caos, como el amor, el mal, el bien, la paz y la guerra ¿Por qué no habría entonces de gustarme la poesía?
Por un momento pensé y no logre una explicación. Seguí pensando y se me ocurrió, tal vez sea porque los poetas no somos personas comunes en la sociedad. No es algo normal ver a una joven de 14 años escribiendo un cuento, o expresando sus temores en una hoja de su cuadernola en el liceo…Sin embargo algo mucho más abstracto asaltó mi mente en ese mismo momento, y ese momento es ahora, así que busque escribirlo.
Cuando uno escribe un poema entrega el alma y una parte de su vida en cada letra escrita o mecanografiada, y no es algo solamente simbólico, es real. Cuando uno lee un poema conoce una dimensión desconocida, tal vez oculta de la otra persona y hasta a veces, de si mismo. Se llega a un momento íntimo y personal que va más allá de lo imaginable.
Un poema es una expresión escrita, una manera de entender los sentimientos y las situaciones de la vida por parte de una persona específica y única. Es por eso que aunque muchas veces se trate de copiar a un autor, siempre uno termina perdido en sus propias aguas, sus propias palabras. Te podrán enseñar a escribir, a pintar, a tocar un instrumento, pero siempre encontraras un punto de comodidad inalienable en ti, donde tu ser encontrará el refugio de sus tormentos y todo fluirá con tal naturalidad que jamás te sentirás satisfecho, pero si pleno. Porque más allá de todo, aunque algunos lucren con ello, al igual que algunos lucran con la pintura, la escultura o la música, el arte trasciende todas esas barreras materiales. Es el hombre en su naturaleza y en su racionalidad, en su aspecto más valioso.
Como ven la respuesta está en mí, como siempre lo estuvo…como lo está en todos. Las respuestas las damos nosotros, al igual que los paradigmas y las barreras. Esas barreras que nos llevan a pasar el día mirando el techo, o cerrándonos las puertas a una vida mejor.
Por ende si me pregunto ¿Qué es lo lindo de la poesía? Lo lindo de la poesía es que soy yo, en mi todo y en mi propia e infinita nada. En mis derrotas y proezas, en fin, en mi ser totalmente humano. Tan humano como el caos, como el amor, el mal, el bien, la paz y la guerra ¿Por qué no habría entonces de gustarme la poesía?
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