Recorrí algunas calles
y un par de horizontes cedieron
ante mis pasos errantes, durmieron
algunas amapolas.
 
Qué extraño.
Juré ver tu pelo de antaño
corriendo al compas de este
Gran Buenos Aires.
 
Como precipitada al abismo,
apenas mis ojos percibieron
ese algo que ya habían visto
mis piernas echaron a correr.
 
Alvear, Paraguay, Córdoba
y de repente silencio.
Todo volvió a ser nuevo
y yo un lobo en dos patas.
80

Cargando comentarios...