25/09/11
Un sinfín de momentos desfila por la calzada.
La esperanza se para en la rotonda y te guiñe el ojo, te miente descaradamente. Mira, fíjate ¡Que piernas más velludas!
El amor hoy divaga sobre los cielos
de algún paraíso prometido y se haya perdido, no encuentra su otra mitad y nunca lo hará; su otra parte hoy es un alma en pena, que habita en el Hades de algún dios griego.
¡Escucha! ¿Lo puedes oír?
Ya se aproxima la señora muerte
afilando el bisturí.
¿Escuchas sus pasos?
... ¡Falsa alarma! sólo son los sancos de un cirquero.
El alma se relaja en los brazos de lo incierto.
Se refresca en el viento, en el cielo, el mar y lo infinito… y todo vuelve a empezar.
Epílogo
Epílogo de un libro Cirque, que hace años escribí y no tuve oportunidad de publicar... Iré subiendo todos los textos cor…
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