Entre páginas
Me senté a la mesa
mientras tú leías un libro.
El marcapáginas
fue nuestro único encuentro.
—Hola, ¿cómo has estado?
Tanto tiempo sin vernos.
No leíste mis latidos,
ni siquiera cuando estaban escritos
como prólogo
de un posible recuerdo.
Cada unx retornó
a la crueldad del tiempo.
Tú, entre tus libros;
yo, entre tus silencios.
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