En el momento equivocado
Muchas veces nos pasa que amamos en momentos equivocados. Ame como loco a una persona que también me amo como nunca, sin embargo cuando quise demostrar con toda mi fuerza que la ame ya era muy tarde. Pero a pesar que nos amamos en el tiempo incorrecto, de algo puedo estar seguro: ella me amo como nunca amara a nadie, pero claro, también se cansó de dar tanto y decidió dejarme ir.
Y es que aunque ella ya no me ame lo suficiente, yo la sigo amando como nunca, y estoy seguro que ella lo hace pero tiene miedo.
Aún recuerdo sus últimas palabras de tantas despedidas que tuvimos. Con lágrimas en los ojos decidimos cortar por qué ser aquello lo mejor. Ella me dijo algo que me dolió muchísimo, porque aunque lo sabía, en el fondo no lo quería aceptar. El quererme decir te mereces a alguien que ame a tu nuevo tú, que te amé de la misma manera, porque te lo mereces y soy muy poca cosa para ti, aunque quizás haya tenido la razón, mi mente y corazón no lo quiere aceptar, y no lo quiero aceptar porque a pesar de tanto daño que nos hicimos la sigo amando y aun se me hace un nudo en la garganta de solo recordar su nombre y sus caricias.
Recuerdo el día que ella me pidió disculpas por no haberme enamorado cuando ella lo estuvo, porque a pesar de que me amaba, me pedía disculpas por cosas tontas y no hizo lo que yo más quería, que era dedicarme la suficiente atención. Nunca le reproche no haberlo hecho, pero si me dolía que en mis fechas especiales no estuviera, que en mi cumpleaños no hiciera nada por mí, y fue por eso que decidí alejarme, luego me di cuenta que la amaba y cuando volví, ella me seguía amando, pero no lo mismo, porque se había convertido en una mujer tonta, seca de amor y con amor propio, con un amor propio en el cual no cabía yo.
Lastimosamente los dos nos amamos en momentos errores, ella cuando yo era joven para comprender lo que era amar, y yo cuando su amor estaba desvaneciendo por mí, y aun que hice todo porque ella se quedara conmigo, nunca hice lo suficiente, pero algo que si hice bien fue dejar un hueco en ella y ella en mí, un hueco que nadie más ha podido llenar y aunque suena irónico, siempre comentaremos la falta que nos hacemos, porque decidí amarla con locura cuando ya era muy tarde para los dos.
Y es que aunque ella ya no me ame lo suficiente, yo la sigo amando como nunca, y estoy seguro que ella lo hace pero tiene miedo.
Aún recuerdo sus últimas palabras de tantas despedidas que tuvimos. Con lágrimas en los ojos decidimos cortar por qué ser aquello lo mejor. Ella me dijo algo que me dolió muchísimo, porque aunque lo sabía, en el fondo no lo quería aceptar. El quererme decir te mereces a alguien que ame a tu nuevo tú, que te amé de la misma manera, porque te lo mereces y soy muy poca cosa para ti, aunque quizás haya tenido la razón, mi mente y corazón no lo quiere aceptar, y no lo quiero aceptar porque a pesar de tanto daño que nos hicimos la sigo amando y aun se me hace un nudo en la garganta de solo recordar su nombre y sus caricias.
Recuerdo el día que ella me pidió disculpas por no haberme enamorado cuando ella lo estuvo, porque a pesar de que me amaba, me pedía disculpas por cosas tontas y no hizo lo que yo más quería, que era dedicarme la suficiente atención. Nunca le reproche no haberlo hecho, pero si me dolía que en mis fechas especiales no estuviera, que en mi cumpleaños no hiciera nada por mí, y fue por eso que decidí alejarme, luego me di cuenta que la amaba y cuando volví, ella me seguía amando, pero no lo mismo, porque se había convertido en una mujer tonta, seca de amor y con amor propio, con un amor propio en el cual no cabía yo.
Lastimosamente los dos nos amamos en momentos errores, ella cuando yo era joven para comprender lo que era amar, y yo cuando su amor estaba desvaneciendo por mí, y aun que hice todo porque ella se quedara conmigo, nunca hice lo suficiente, pero algo que si hice bien fue dejar un hueco en ella y ella en mí, un hueco que nadie más ha podido llenar y aunque suena irónico, siempre comentaremos la falta que nos hacemos, porque decidí amarla con locura cuando ya era muy tarde para los dos.
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