Se me ocurrió morir todas las semanas a la misma hora,
Perdiéndome en el doblez de la tarde humedecida por las vertientes de tu recuerdo;
se me ocurrió morir llena de papeles de historias no escritas
que me cuelgan por la parte más débil de mi cuerpo etéreo;
se me ocurrió morir todas las semanas a la misma hora,
más precisamente a las seis de la tarde,
mientras algo húmedo confunde el aire con los sueños.
 
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