De todas las veces que Elisa fue a mi casa, aquella vez fue la peor. Tras haber dejado de hablar por un año, ella decidió volver a ser mi amiga. Nunca comprendí sus motivos, había terminado por aceptar la teoría de que no existe ninguna teoría. Elisa no era una mente maquiavélica que quería destruir mi vida, tampoco jugaba conmigo porque estaba enamorada o siquiera interesada en mí. La realidad es otra, más cruda y simple: Elisa era una mujer común.
Con el tiempo, vería como sus sueños se frustran por no corregir los errores que siempre comete, se los marqué una y otra vez, pero nunca me escuchó. No aprenderá jamás que el ser humano aprende a los golpes, y se rendiría desviándose por los peores caminos. Lo único que tenía que hacer era caminar hacia adelante, sin mirar atrás, sin fijarse en la multitud de personas que la estarían viendo; simplemente seguir hacia su destino.
Elisa es la mujer con el mayor potencial que conocí, y tratándose de la sociedad en donde vivimos, ella podría haber sido la mujer más influyente del país. Una flagrante doctora, una noble persona. Tendría éxito, dinero, así como respeto y una imagen intachable. A pesar de todo eso la perdí, y nos perdimos; lo supe tras esa dolorosa confesión.
Comíamos tranquilamente, como era habitual, pero nuestro pequeño momento de paz se convertiría en la peor de las guerras. Ella comenzaría a hablar de su novio, un chico bueno con el que estaba. Elisa tuvo un amor que nunca olvidó, un amor que tuvo que abandonar, un amor al que volvería cada vez que se sienta triste. No lo conozco, pero jamás tomaré su lugar. ¿Está dispuesto él a dejarlo todo por Elisa? Sinceramente, no lo creo.
Mientras hablaba de la tragedia de su embarazo y eventual aborto, yo pensaba en lo mucho que hubiera deseado estar allí, para tomar su mano mientras esperábamos al médico, para que nunca más se sienta sola.
¿Qué hiciste para merecer tanta desgracia? Una desgracia de padre, una desgracia de hermano, una madre a la que no puedes ayudar. ¡Y ni hablemos de los hombres! Elisa tuvo un problema con ellos peor que el mío con las mujeres. Novios golpeadores, novios insensibles, novios que no aman. Debió volver adonde fue feliz. Ella pretende ver mi reacción, yo quisiera llorar, romperme frente a su sonrisa. Todo lo que sufrí lo hubiera sufrido el doble con tal de verla feliz
Cuando abrías la puerta para irte, pensé una idea muy curiosa. Nunca te lo dije, Elisa, pero existe un universo alternativo donde fuimos felices. En ese mundo yo era una mujer, tú eras un hombre. Mi casa era tu casa, tu casa era mi casa. Lo mismo con la familia, con los amigos, con todo. Mi mamá hubiera estado orgullosa de un hijo como tú, y si bien no podría haber ayudado a tu madre, no hubiera permitido que eso me perjudique. Mis locas ideas serian escuchadas, soñaría con ser la mujer del año. ¿Y tú? Un estudiante ejemplar, pero esta vez no tendrías obstáculos. Nos encontraríamos en el colegio, en mi primer día me enamoraría de ti. Tú, al ser un lobo solitario, te encariñarías de mi extraña forma de ser. Seriamos amigos por varios años, jamás nos separaríamos. Te contaría de mis sueños ambiciosos, de mis teorías revolucionarias y de mi plan para cambiar el mundo. Me acusarías de ser una loca con aires de grandeza, pero eso te encantaría. Te gustaría más mi cuerpo, y la inexplicable atracción que te provocaría. Yo te apoyaría en tu camino estándar, incluso podrías tener la idea de estudiar en el extranjero. Si hablamos de una escala social, aspirarías a ser el eslabón más alto. Invadiría tu hogar, a tu nueva madre no le caería muy bien, tendríamos grandes roces; tú me defenderías a muerte. Dispuesta a hacer de una persona mi mundo, te confesaría mis sentimientos, los aceptarías de a poco. Haríamos el amor en el sillón de tu salón, sería de noche, nos habríamos quedado despiertos haciendo un informe para un trabajo final. Cansada, me acostaría usando tu abrigo para cubrirme. Sería invierno, pero nada nos detendría. Nos quitaríamos la ropa poco a poco hasta quedarnos desnudos en la oscuridad. El calor de nuestros cuerpos eliminaría el frío por completo. Rodeando las seis de la mañana debía irme, ya que tendríamos clases en una hora. Me acompañaste a la parada de bus con el mismo abrigo que yo había tomado, no era lo más efectivo a tan bajas temperaturas. Temblarías todo el camino, nos sentamos para esperar y te vería muy indefenso. Te abrazaría, devolviéndote el favor de tus consuelos, de tus arropes, de tu cariño. Mientras estamos allí, te diría lo mucho que te amo. Tiritando, me dirías que sientes lo mismo. Desde ahí pude llamarte mi novio, luego mi esposo, luego mi vida. Todavía nos esperaban un conjunto de experiencias inolvidables repartidas en años. En la cena de egresados, buscaría un vestido que te gustara. Bailaríamos en medio de la pista, desde lentos hasta metiéndole pasión. Muy borrachos, veríamos a la noche morir en brazos de un nuevo día.
Eso nunca sucedió. Lamento que seas una mujer castigada por tu entorno, casi tanto como lamento no ser el hombre que hubieras querido que sea. Perdimos nuestras mejores oportunidades, Elisa, pero mientras respires habrá chance de mejorar. Me encuentro optimista, porque quizá sea la última vez que te recuerde.
Si te pierdo en mi memoria, quiero que sepas que te amo. Sé que tu nombre no es Elisa, pero es un bonito nombre también, ¿No crees?
No te mueras.Noche de inviernoOjos de gatoLos amaneceresbritneycomo debe sertips para cancionesCon el tiempo, vería como sus sueños se frustran por no corregir los errores que siempre comete, se los marqué una y otra vez, pero nunca me escuchó. No aprenderá jamás que el ser humano aprende a los golpes, y se rendiría desviándose por los peores caminos. Lo único que tenía que hacer era caminar hacia adelante, sin mirar atrás, sin fijarse en la multitud de personas que la estarían viendo; simplemente seguir hacia su destino.
Elisa es la mujer con el mayor potencial que conocí, y tratándose de la sociedad en donde vivimos, ella podría haber sido la mujer más influyente del país. Una flagrante doctora, una noble persona. Tendría éxito, dinero, así como respeto y una imagen intachable. A pesar de todo eso la perdí, y nos perdimos; lo supe tras esa dolorosa confesión.
Comíamos tranquilamente, como era habitual, pero nuestro pequeño momento de paz se convertiría en la peor de las guerras. Ella comenzaría a hablar de su novio, un chico bueno con el que estaba. Elisa tuvo un amor que nunca olvidó, un amor que tuvo que abandonar, un amor al que volvería cada vez que se sienta triste. No lo conozco, pero jamás tomaré su lugar. ¿Está dispuesto él a dejarlo todo por Elisa? Sinceramente, no lo creo.
Mientras hablaba de la tragedia de su embarazo y eventual aborto, yo pensaba en lo mucho que hubiera deseado estar allí, para tomar su mano mientras esperábamos al médico, para que nunca más se sienta sola.
¿Qué hiciste para merecer tanta desgracia? Una desgracia de padre, una desgracia de hermano, una madre a la que no puedes ayudar. ¡Y ni hablemos de los hombres! Elisa tuvo un problema con ellos peor que el mío con las mujeres. Novios golpeadores, novios insensibles, novios que no aman. Debió volver adonde fue feliz. Ella pretende ver mi reacción, yo quisiera llorar, romperme frente a su sonrisa. Todo lo que sufrí lo hubiera sufrido el doble con tal de verla feliz
Cuando abrías la puerta para irte, pensé una idea muy curiosa. Nunca te lo dije, Elisa, pero existe un universo alternativo donde fuimos felices. En ese mundo yo era una mujer, tú eras un hombre. Mi casa era tu casa, tu casa era mi casa. Lo mismo con la familia, con los amigos, con todo. Mi mamá hubiera estado orgullosa de un hijo como tú, y si bien no podría haber ayudado a tu madre, no hubiera permitido que eso me perjudique. Mis locas ideas serian escuchadas, soñaría con ser la mujer del año. ¿Y tú? Un estudiante ejemplar, pero esta vez no tendrías obstáculos. Nos encontraríamos en el colegio, en mi primer día me enamoraría de ti. Tú, al ser un lobo solitario, te encariñarías de mi extraña forma de ser. Seriamos amigos por varios años, jamás nos separaríamos. Te contaría de mis sueños ambiciosos, de mis teorías revolucionarias y de mi plan para cambiar el mundo. Me acusarías de ser una loca con aires de grandeza, pero eso te encantaría. Te gustaría más mi cuerpo, y la inexplicable atracción que te provocaría. Yo te apoyaría en tu camino estándar, incluso podrías tener la idea de estudiar en el extranjero. Si hablamos de una escala social, aspirarías a ser el eslabón más alto. Invadiría tu hogar, a tu nueva madre no le caería muy bien, tendríamos grandes roces; tú me defenderías a muerte. Dispuesta a hacer de una persona mi mundo, te confesaría mis sentimientos, los aceptarías de a poco. Haríamos el amor en el sillón de tu salón, sería de noche, nos habríamos quedado despiertos haciendo un informe para un trabajo final. Cansada, me acostaría usando tu abrigo para cubrirme. Sería invierno, pero nada nos detendría. Nos quitaríamos la ropa poco a poco hasta quedarnos desnudos en la oscuridad. El calor de nuestros cuerpos eliminaría el frío por completo. Rodeando las seis de la mañana debía irme, ya que tendríamos clases en una hora. Me acompañaste a la parada de bus con el mismo abrigo que yo había tomado, no era lo más efectivo a tan bajas temperaturas. Temblarías todo el camino, nos sentamos para esperar y te vería muy indefenso. Te abrazaría, devolviéndote el favor de tus consuelos, de tus arropes, de tu cariño. Mientras estamos allí, te diría lo mucho que te amo. Tiritando, me dirías que sientes lo mismo. Desde ahí pude llamarte mi novio, luego mi esposo, luego mi vida. Todavía nos esperaban un conjunto de experiencias inolvidables repartidas en años. En la cena de egresados, buscaría un vestido que te gustara. Bailaríamos en medio de la pista, desde lentos hasta metiéndole pasión. Muy borrachos, veríamos a la noche morir en brazos de un nuevo día.
Eso nunca sucedió. Lamento que seas una mujer castigada por tu entorno, casi tanto como lamento no ser el hombre que hubieras querido que sea. Perdimos nuestras mejores oportunidades, Elisa, pero mientras respires habrá chance de mejorar. Me encuentro optimista, porque quizá sea la última vez que te recuerde.
Si te pierdo en mi memoria, quiero que sepas que te amo. Sé que tu nombre no es Elisa, pero es un bonito nombre también, ¿No crees?
Elisa (parte 3) (final)
25 de diciembre de 2021·5 min de lectura
De todas las veces que Elisa fue a mi casa, aquella vez fue la peor. Tras haber dejado de hablar por un año, ella decidi…
Cargando contenido...
1980
Cargando comentarios...