No escuché a la mujer del clima decir la temperatura exacta, puede que lo haya dicho, puede que no haya querido escucharla.
¿Por qué? Si su voz es agradable, si su rostro es bonito y su actitud encantadora.
¿Por qué le temo tanto al invierno? Si es una estación más del año, todo el mundo tiembla de frío cuando no tiene suficiente abrigo, ¿No?
En realidad lo sé perfectamente, aunque quiera olvidarlo. No son los grados, ni la vestimenta, ni siquiera la decoración habitual. Lo peor del invierno son sus noches, la oscuridad más dolorosa de todas. El terror de la cama sola a medianoche, esperando un cuerpo que nunca llegará y no es precisamente el mío, que se desploma casi petrificado, casi muerto. Que aburrida es la vida siendo tan solo, y en algún momento me pareció lo mejor. Me arrepiento, quisiera volver el tiempo atrás para alcanzar mí más preciado tesoro, alcanzarlo nuevamente y no dejarlo ir.
Ella era una tormenta, remolino entre las sábanas, parlanchina incansable. Mi propia vida siendo bien aprovechada por un humano mucho mejor, era ella quien me dirigía a los mejores caminos. Impulsiva como pocas personas, todo provenía de su reacción inmediata, poco importa la cabeza cuando manda el corazón. Yo fui todo lo contrario, un calculador enfermizo, tan solo me descontrolaba cuando ella me lo pedía, y pasaba mucho. Me pregunto si el choque de nuestras personalidades fue algo bueno o malo para nuestra efímera relación.Fueron días, quizá meses, nunca años. Vivimos durante ese tiempo en este apartamento, nuestro refugio, nido de amor que ignora cualquier factor externo. Fuimos felices, o por lo menos yo lo fui, obsesionado con ese sublime momento ahora me siento vacío; es normal, pero juro que no lo soporto.¿Para qué quiero dormir si no despertaré con ella a mí lado? ¿Para qué quiero refugiarme si estas sábanas no son iguales sin su calor? La extraño todas las noches, lloro como un adolescente abandonado, de inmediato recurro a los gritos y berrinches exigiendo que aparezca mí amor, pero nada sucede, sigo mi andanza solitaria hasta el alba. El día comienza sin sentido y allí muere, únicamente apoyado por el tiempo, que se niega a darme por cadáver. “Mujer explosiva, quisiera que atiendas mis súplicas, vuelve para acurrucarnos en invierno y vencer a las heladas ventiscas que entran por la ventana, por debajo de la puerta, perforando las paredes y atacan cruelmente. Contigo, juntos somos invencibles, no perdamos nuestras caricias y el bonito hábito de volvernos uno. Ni siquiera hace falta que nos amemos como tú piensas, ese tipo de amor es igual de efectivo que un abrazo cálido, cerca y hermosos. Ven, mujer amada, ven por mi quédate por ti; quédate y seamos felices. Sé tan feliz conmigo como yo lo soy contigo; es un paso casi obligatorio para un futuro inmediato".Pero no sirve, lamentarse es inútil. Mi profundo dolor, mi agónica lágrima, todo es en vano cuando existe un lugar irremplazable siendo reemplazado por la soledad impertinente, cruel villana durante meses de invierno.
No te mueras.Ojos de gatoLos amaneceresHeridasbritneycomo debe sertips para canciones¿Por qué? Si su voz es agradable, si su rostro es bonito y su actitud encantadora.
¿Por qué le temo tanto al invierno? Si es una estación más del año, todo el mundo tiembla de frío cuando no tiene suficiente abrigo, ¿No?
En realidad lo sé perfectamente, aunque quiera olvidarlo. No son los grados, ni la vestimenta, ni siquiera la decoración habitual. Lo peor del invierno son sus noches, la oscuridad más dolorosa de todas. El terror de la cama sola a medianoche, esperando un cuerpo que nunca llegará y no es precisamente el mío, que se desploma casi petrificado, casi muerto. Que aburrida es la vida siendo tan solo, y en algún momento me pareció lo mejor. Me arrepiento, quisiera volver el tiempo atrás para alcanzar mí más preciado tesoro, alcanzarlo nuevamente y no dejarlo ir.
Ella era una tormenta, remolino entre las sábanas, parlanchina incansable. Mi propia vida siendo bien aprovechada por un humano mucho mejor, era ella quien me dirigía a los mejores caminos. Impulsiva como pocas personas, todo provenía de su reacción inmediata, poco importa la cabeza cuando manda el corazón. Yo fui todo lo contrario, un calculador enfermizo, tan solo me descontrolaba cuando ella me lo pedía, y pasaba mucho. Me pregunto si el choque de nuestras personalidades fue algo bueno o malo para nuestra efímera relación.Fueron días, quizá meses, nunca años. Vivimos durante ese tiempo en este apartamento, nuestro refugio, nido de amor que ignora cualquier factor externo. Fuimos felices, o por lo menos yo lo fui, obsesionado con ese sublime momento ahora me siento vacío; es normal, pero juro que no lo soporto.¿Para qué quiero dormir si no despertaré con ella a mí lado? ¿Para qué quiero refugiarme si estas sábanas no son iguales sin su calor? La extraño todas las noches, lloro como un adolescente abandonado, de inmediato recurro a los gritos y berrinches exigiendo que aparezca mí amor, pero nada sucede, sigo mi andanza solitaria hasta el alba. El día comienza sin sentido y allí muere, únicamente apoyado por el tiempo, que se niega a darme por cadáver. “Mujer explosiva, quisiera que atiendas mis súplicas, vuelve para acurrucarnos en invierno y vencer a las heladas ventiscas que entran por la ventana, por debajo de la puerta, perforando las paredes y atacan cruelmente. Contigo, juntos somos invencibles, no perdamos nuestras caricias y el bonito hábito de volvernos uno. Ni siquiera hace falta que nos amemos como tú piensas, ese tipo de amor es igual de efectivo que un abrazo cálido, cerca y hermosos. Ven, mujer amada, ven por mi quédate por ti; quédate y seamos felices. Sé tan feliz conmigo como yo lo soy contigo; es un paso casi obligatorio para un futuro inmediato".Pero no sirve, lamentarse es inútil. Mi profundo dolor, mi agónica lágrima, todo es en vano cuando existe un lugar irremplazable siendo reemplazado por la soledad impertinente, cruel villana durante meses de invierno.
Noche de invierno
20 de octubre de 2023·3 min de lectura
No escuché a la mujer del clima decir la temperatura exacta, puede que lo haya dicho, puede que no haya querido escuchar…
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