Elegí.
16.08.13
Elegí.
Elegí perderme en un pensar de locura aquí en el patio de mi casa, libre entre paredes quisiera morir.
Cierto día de contemplación esquizofrénica sentado en una mecedora planeando mi muerte, mirando un cerezo donde de niño invitaba a mis vecinos a correr y a saltar, viéndome correr sin más preocupaciones que el día siguiente amaneciera despejado para poder jugar todo lo posible. Entre pensares de añoranza he planeado mi fin.
Con el tiempo cabe un hoyo de cinco metros de ancho por cinco de largo, luego construí una bóveda de cemento la cual posee una puerta de fierro que solo se puede abrir desde fuera con una llave que tengo en mi bolsillo, es una cámara sin luz, sin salida de aire, oculta entre maleza que no da ni un poco de visión a esta, dentro, deje un cachito de vela, una hoja en blanco y un lápiz para esté, mi último escrito.
He cerrado la puerta hace un par de horas, después de mirar como un recuerdo se montaba descalzo sobre un cerezo en noviembre y sonreía respirando con ganas, mas ahora el aire se sofoca, la vela se extingue al igual que mi vida, me dejo morir desmayado, respirando con calma cada última bocanada, cerrando mis ojos y extinguiéndome junto con el fin de este escrito y a la última luz de la vela que me despide de esta vida.
Elegí.
Elegí perderme en un pensar de locura aquí en el patio de mi casa, libre entre paredes quisiera morir.
Cierto día de contemplación esquizofrénica sentado en una mecedora planeando mi muerte, mirando un cerezo donde de niño invitaba a mis vecinos a correr y a saltar, viéndome correr sin más preocupaciones que el día siguiente amaneciera despejado para poder jugar todo lo posible. Entre pensares de añoranza he planeado mi fin.
Con el tiempo cabe un hoyo de cinco metros de ancho por cinco de largo, luego construí una bóveda de cemento la cual posee una puerta de fierro que solo se puede abrir desde fuera con una llave que tengo en mi bolsillo, es una cámara sin luz, sin salida de aire, oculta entre maleza que no da ni un poco de visión a esta, dentro, deje un cachito de vela, una hoja en blanco y un lápiz para esté, mi último escrito.
He cerrado la puerta hace un par de horas, después de mirar como un recuerdo se montaba descalzo sobre un cerezo en noviembre y sonreía respirando con ganas, mas ahora el aire se sofoca, la vela se extingue al igual que mi vida, me dejo morir desmayado, respirando con calma cada última bocanada, cerrando mis ojos y extinguiéndome junto con el fin de este escrito y a la última luz de la vela que me despide de esta vida.
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