El objeto del deseo
Ella lo tenía todo…
Sus ojos se posaban sobre ella y el mundo desaparecía, parecía amarla por encima de todas las cosas; era el caballero dispuesto a morir por su reina.
Su amor por ella se hacía tangible en cada una de sus acciones, sufría con su dolor y era feliz con su sonrisa; La tomaba de la mano sintiéndose orgulloso de ella, y la mostraba al mundo como su mayor tesoro, el triunfo del amor sobre la distancia.
Y yo estaba allí…
Anhelando un poco de lo que ella tenía, soñando cada noche con estar en su lugar. Los hombres como el no son fáciles de conseguir, uno cada cien y ella lo tiene.
Odio saber que ella recibe todo el amor que yo necesito, que yo merezco. Porque ella y yo no?
Conquistando lo que deseo…
Intente seducirlo y no fue indiferente, correspondió a mis labios. Se estremeció con el contacto de mi piel y vibro entre mis curvas, Descubrió el fuego de mi pasión y todo lo que este nuevo cuerpo le puede ofrecer.
Pero aun así ella reina en su mente y su corazón.
Maldita sea…
La odio por que el la ama, y aun estando en mi cama corre a su llamada. Le escribe poemas y sueña con ella.
Conmigo hace un pequeño gesto, la sombra de una sonrisa, con ella ríe a carcajadas.
Ella seguirá reinando en su corazón y yo tan solo una intrusa que no acepta su lugar.
Sus ojos se posaban sobre ella y el mundo desaparecía, parecía amarla por encima de todas las cosas; era el caballero dispuesto a morir por su reina.
Su amor por ella se hacía tangible en cada una de sus acciones, sufría con su dolor y era feliz con su sonrisa; La tomaba de la mano sintiéndose orgulloso de ella, y la mostraba al mundo como su mayor tesoro, el triunfo del amor sobre la distancia.
Y yo estaba allí…
Anhelando un poco de lo que ella tenía, soñando cada noche con estar en su lugar. Los hombres como el no son fáciles de conseguir, uno cada cien y ella lo tiene.
Odio saber que ella recibe todo el amor que yo necesito, que yo merezco. Porque ella y yo no?
Conquistando lo que deseo…
Intente seducirlo y no fue indiferente, correspondió a mis labios. Se estremeció con el contacto de mi piel y vibro entre mis curvas, Descubrió el fuego de mi pasión y todo lo que este nuevo cuerpo le puede ofrecer.
Pero aun así ella reina en su mente y su corazón.
Maldita sea…
La odio por que el la ama, y aun estando en mi cama corre a su llamada. Le escribe poemas y sueña con ella.
Conmigo hace un pequeño gesto, la sombra de una sonrisa, con ella ríe a carcajadas.
Ella seguirá reinando en su corazón y yo tan solo una intrusa que no acepta su lugar.
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