A lo largo de la historia, mucho se escribió acerca del amor. Algunas personas se enamoraban una y otra vez, de diferentes personas a lo largo de su vida. Otros no se enamorarían nunca. Había quienes afirmaban que el amor no existía, mientras que otros aseguraban haberlo encontrado.

El tiempo pasó y el mundo avanzó, como siempre, más en la ciencia y tecnología que en la sensibilidad y el afecto. Y entonces ocurrió algo que sacudió al mundo y que cambió todo lo que alguna vez se definió como amor.

La ciencia anunciaba de forma oficial un gran descubrimiento: el amor podía ser explicado en su totalidad de forma científica y, además de esto, habían desarrollado un proyecto ambicioso, la supercomputadora más poderosa jamás creada: La máquina del destino.

A partir de entonces, la máquina definiría quién era la persona indicada que complementaba a otro individuo, y de esta forma, ya nadie tenía que buscar al amor de su vida, pues la máquina se encargaría de encontrarlo.

El resultado fue evidente y aceptado por todos en muy poco tiempo. El par de individuos que la máquina asignaba vivían en completa paz y estabilidad, no había peleas ni problemas entre ellos y los hijos de esas uniones se convertían en personas inteligentes y de gran capacidad. La ciencia aseguraba que con el paso de algunas generaciones la humanidad daría otro gran paso hacia la evolución.

Ante la evidente realidad que se vivía, nadie se atrevía a dudar sobre los principios del amor y la efectividad de la máquina para encontrarlo, o casi nadie...
Andrómeda y Osiris estaban dentro de la categoría de "los no alineados" y eran vistos por la sociedad como individuos sin futuro evolutivo para las nuevas generaciones que pudieran engendrar, como si se tratara de una raza inferior. Todo esto debido a que ambos se habían rehusado a someterse a La Máquina del Destino.


No era muy común escuchar casos de personas que se rehusaran a usar la Máquina del Destino, esta supercomputadora era la que designaba las parejas que compartirían toda una vida y tendrían hijos más evolucionados. Se decía que la máquina no se equivocaba y que era capaz de encontrar el amor verdadero de las personas.

Los no alineados decidían no consultar a la máquina y emprender una vida de búsqueda personal por el amor verdadero. Eso era lo que pensaban Andrómeda y Osiris, era su convicción y por un tiempo al conocerse, pensaron que su búsqueda había concluido. Pero ahora lo ponían en duda.

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- ¿Consultarás a la Máquina?- fue la pregunta de Andrómeda después de un largo silencio desde el balcón de su apartamento en el piso 479 del edificio Centauro, una de tantos rascacielos que emergía de la superficie de un explotado y sobrepoblado mundo, la noche estrellada brillaba intensamente mientras algunas naves espaciales sobrevolaban en silencio y a baja velocidad. Osiris escuchó la pregunta mientras permanecía pensativo con la mirada perdida en algún lugar del espacio. Recibiendo el viento de la noche desde las alturas, la pareja estaba conversando seriamente, sentados frente a frente con un solo pensamiento en mente. Terminar su relación.

-Por supuesto que no- Osiris respondió sin titubear.

Y continuó:

-Andrómeda, esto no puede estar pasando. Tenemos que terminar con esto ya. Tal vez es el pasado y los recuerdos lo que nos hace volver. Volver a lo mismo de siempre y terminar igual. No debemos intentarlo más. Sencillamente esto no puede ser-

-Quiero proponerte algo- respondió Andrómeda. -Usemos el Memorian-

El rostro cansado de Osiris recobró sus energías al verse de pronto inmerso en interés por las palabras que acababa de escuchar.

- ¡El Memorian! ¡Es acaso esto una enfermedad!- había un gran disgusto en sus palabras.

-El Memorian ha avanzado mucho, se le pueden pedir casos muy específicos, si lo que queremos es borrarnos para siempre, olvidarnos uno del otro y hacer nuestra vida esto es lo ideal, ¿no lo crees? - Andrómeda comenzaba a cuestionar la indignación de Osiris.

-Borrar- contestó. -Si, tiene algo de sentido. Después de esto no hay vuelta atrás-

-Lo sé- respondió Andrómeda. -Pero es precisamente eso, el pasado, lo que nos hace volver a intentarlo y fracasar. No tiene caso que ambos perdamos más nuestro tiempo Osiris. La costumbre, los recuerdos, la esperanza, una falsa creencia, el miedo a la soledad tal vez. -

-De acuerdo. Hagámoslo- fue la respuesta final de Osiris.

Desde aquel balcón, en el piso 479 del edificio Centauro, una decisión de magnitudes gigantescas había sido tomada por dos individuos.

El Memorian era un dispositivo que permitía a las personas borrar recuerdos no deseados. Las personas que habían tenido algún problema en el pasado, alguna experiencia traumática o un accidente que desencadenara en un problema futuro, se sometían al Memorian y borraban los recuerdos no deseados. El resultado fue bastante aceptado debido a que los miedos, malestares, traumas o depresiones desaparecían.

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Andrómeda y Osiris usarían el Memorian para eliminar los recuerdos que tenían uno del otro y de este modo, borrarse mutuamente y para siempre de sus mentes.

Como si nunca se hubieran conocido.
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