El hombre más bueno del mundo.
Seguramente les ha pasado que perdidos en la inmensidad de su ya tan conocida ciudad, pocas veces logran resaltar los hermosos detalles que hay en ella, no precisamente es todo lo que ya conocemos, como avenidas principales o mercados o quizá y actualmente centros comerciales, me refiero a los detalles que como personas nos habían llegado a forjar, esos detalles que como ciudadanos poblanos nos habían dado a destacar, y claro que saben a qué me refiero, donde han quedado los “buenos días” o “ disculpe ¿gusta que le ayude?” Y quizá el que más extraño es el “¿se encuentre bien?” de algún desconocido que te ve pasar con tal vez preocupación en el rostro, tristeza en las muecas y sollozo en los ojos, actualmente estamos perdidos buscando algo que no nos corresponde, queremos sorprender y callar al vecino con un producto de dimensiones estratosféricas , queremos sobresalir quizá con el mismo salario que todos los que viajan en el transporte público con un teléfono de abultados y exagerados colores y protecciones , quieres dar a desear algo que no eres, quien te ha dicho que eso te genera un mejor día, nadie en absoluto. Resulta que nuestros antepasados tenían la costumbre de saludar “¿cómo estas y como está tu corazón?” y no existía manera alguna de que evadieras la pregunta o la dejaras para después, tenías que responder con la verdad, esto se hacía con la intención de ser mejor hombre, mejor líder, mejor mexicano y esto te llevaba camino a ser el hombre más bueno del mundo. Se dice que la intención de que la tierra sea redonda es para reencontrarte en algún momento con lo que más y con lo que menos deseas, esto para enfrentar y afrontar todo aquello que creías ganado y perdido, y no lo creía, no lo creía porque acelerado en mi vida diaria en la cual muchas veces no me tomaba la atención de saludar o despedirme de alguien o de nadie iba dejando de lado, toda esa educación que alguien con gusto en casa ya me había enseñado, y entonces sucedió que caminando entre divagues y sueños meramente metafóricos,un señor de entre 70 o 75 años me pregunto ¿Cómo está su corazon, joven? ¿Se encuentra bien? Vagamente recordé, que nadie debe evadir esa pregunta y no me quedo más que contestar: “ lo mantengo trabajando” sé que no fue la mejor respuesta ni la que esperaban, pero fue así. Ese semáforo fue el más corto de mi vida apenas si el anciano pregunto y yo respondí cundo teníamos que seguir avanzando, y solo me dijo deja las preocupaciones de lado, disfruta la companía y aun mas de la soledad, comparte más de lo que puedas y nunca esperes nada de nadie, me dio un leve apretón de manos y me dijo, eso solo son acciones que a cualquier persona la llevarían a ser el hombre más… No acabo la frase la olvido y se disculpo pero yo se como debía terminar.
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