Érese una vez un joven  llamado Alex  Ríos Billalda era conocido como el gran soñador él era un joven  que Asia reír a cualquiera  se decía que no avía un hombre sobre la tierra que no se riera al escucharlo o verlo al gran soñador él viajaba en pueblo en pueblo haciendo reír a todos el gran soñador se detuvo en un pequeño pueblo que estaba muy triste el coloco su carpa en un parque se montó en un escenario y grito con mucha alegría ha llegado el gran soñador todos los que se encontraban ahí voltearon el gran soñador se quitó los guantes blancos que tenía puestos y cuando lo hizo unas mariposas salieron de allí todos allí comenzaron a aplaudir después se quitó su chaqueta y cuando lo hizo unos conejos brotaron todos allí gritaban con gran euforia los conejos comenzaron hacer malabares y después hicieron una pirámide el gran soñador tomo un conejo de la pirámide y ella se derrumbó con todos  los conejitos  todos allí comenzaron a reír el tomo un bastón y comenzó a bailar con los conejitos y cuando terminaron el gran soñador se calló con sus conejitos todos allí reían sin para el gran soñador siempre colocaba un gran tazón para que dos que reían colocaran dinero y ese día ese tazón estaba repleto de dinero  cuando el gran soñador hacia su acto se percató de un viejito tenía una larga barba blanca unos anteojos oscuros un largo sombrero que no se le veía donde terminaba ese gran sombrero pero ese anciano no se reía el gran soñador abrió su carpa y unos instrumentos comenzaron a tocar solos mientras el gran soñador bailaba todos allí reían pero aquel anciano ni siquiera se movía el gran soñador comenzó a bailar tan chistosamente que las personas que se encontraban allí se caían de tanto reírse pero aquel anciano se colocó su mano sobre sus labios y bostezo el gran soñador desespero  aplaudió fuerte mente y unos animales aparecieron maquillados muy chistosos el gran soñador tomo unos pequeños palos los encendió e hizo malabares con ellos miro donde aquel anciano se encontraba pero aquel anciano no reía el gran soñador perdió la concentración y los palos se cayeron haciendo que todo se quemara las personas comenzaron a correr espavoridas y ese gran tazón de dinero se quemó rato después que todo se quemó el gran soñador muy triste se sentó en aquel escenario y vio que aquel anciano no se avía ido de repente un joven llego a donde se encontraba aquel anciano y dijo pobre señor como no puede ver y no puede ni escuchar no se dio cuanta lo que paso .  
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Abecés nos desesperamos y nos aferramos a algo que al final se desvanece muchas veces nuestro orgullo no nos deja ver más allá de nuestros ojos y llegamos a fracasar no siempre llegaremos a ganar y no siempre todos llegaran a entendernos 

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