Siempre dude del amor pues siempre me tocaron migajas y cuando no fue así, no todo fue hermoso , ya que tenía que soportar las cosas más horrendas que uno podría imaginarse , y me costó mucho entender que eso no era amor. 
Pero podría jurar que lo veo y no me quedan ganas de mirar a nadie más y si no tengo un amor tan bonito como este no quiero nada. Si, hablo del amor de verdad, del bueno, del que te llega a lo más profundo, el que te recorre cada átomo que te compone, el que te enternece el corazón, hasta al más frío y duro.
Él siempre estuvo para mí, cuido y velo por mi bienestar y felicidad. La confianza y la confidencialidad que me da tan plena, intacta de esas que nunca te decepcionan. Me proporciona todo el amor que puede y aunque ya crecí demasiado, me sigue cuidando y amando como su pequeñita. Me consiente y me ayuda en cada paso que realizo. Me conoce tanto que sabe cuándo estoy mal aunque lo disimule perfectamente. Y sus palabras son siempre las justas, cuando alguien me lástima está ahí a mi lado , y es el primero en pelear por mi , cada vez que sea necesario. 
Por eso es que creo en que verdaderamente existe un amor , que no es el de una pareja, de un compañerx de vida, sino uno del que nunca te abandona: el amor de un padre. Y lo admiro tanto, es tan perfecto conmigo que no podría pedir algo más. Me basta con tal solo pensarlo para creer que puedo con y contra todo. Es mi impulso para levantarme cada día. Y es tan bueno, su corazón es el más noble que conozco. Lo miro y pienso "si todos fuéramos con él, el mundo estaría compuesto de amor, bondad y sería un mundo de ensueños", pero me basta con tenerlo porque luego imagino que todos tendrán a su querido padre/ madre que les brindan un amor único. Y créanme cuando digo que dentro de todo el caos que es mi vida, le agradezco al universo el padre que me correspondió. 
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