Hoy tengo este presentimiento, intuición, sexto sentido o como mierda quieran llamarlo, y como ya todos sabemos lo que pasa: toda duda o sospechoso por más insólita que parezca, termina siendo verdad. Sólo sé que cuando me vaya de su vida lo haré con un nudo en la garganta, lágrimas en mis ojos y pedacitos de mi corazón en mano. Afirmaré con una triste y amarga sonrisa que al final de cuentas debí evitar todo, y una vez más me romperé.
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