El escarabajo muere boca arriba
 
I
Mi corazón boca arriba
Agoniza,
Durante días
Permaneció en su espalda,
Ahora espera
Lo que el minuto le regale:
Milagro o muerte,
Destino simple.
Una joven piadosa
O el último respiro.
Palomas distraídas
No le pierden
El rastro.
Pequeño escarabajo,
Boca arriba,
Desesperado.
  
II
La lluvia quieta
Simplemente sobre los dedos,
Por momentos escucho
Algún latido,
Un galope lento.
El escarabajo se mueve
Sigue lentas líneas,
Sin cielo de otoño
Cae en las horas
Nocturnas,
Sobre una aguja
Sin equilibrio.
Pronto notará
Que ya no hay curva,
Que allí termina
La senda de rosas
Perfumadas,
Que la mañana no tiene
Más que pardas
Espinas de un verano,
Notas desafinadas,
Insomnio.
Se mueve, sí
Pero con un galope lento
Que sigue dos pasos
Olvidados,
Tres retazos mezquinos
De risas tristes,
La caricia del beso
Invisible.
Se duerme pequeño,
Minúsculo,
Sobre su espalda,
Lo acuno,
Bajo las constelaciones
Ahora dibujadas,
Le regalo Orión.
Detenida la marcha,
La lluvia detenida,
Sin curva o línea,
Sin senda curvilínea,
Ya no hay rastro,
Lo acuno sobre su caparazón,
No puedo salvarlo.
  
III
 
Desde hace tiempo,
Quizás son minutos
O siglos los que nombro,
Llevo un amuleto
De amatista.
Endurecido dentro,
Encarnado.
La vida espera,
Volver de la noche
Bendecido
Por el sueño silente
De largos inviernos
Terrestres.
Cuál es el conjuro,
Hechizo,
La palabra poderosa,
Que, rompiendo el silencio
De las eras de este mundo,
Abandone el escondite
Y cobre valor,
Y grite, se autoproclame.
Difícil tarea:
En la aldea más lejana,
Insondable,
La  lengua antigua
Quizás duerme,
Sobreviviendo apenas
A La estocada certera
De las mutaciones del hombre
Y su cultura.
De boca en boca
Eternamente repetida,
Oída, ignorada
Por el viento lento
De una tarde calma.
Soy la portadora de este escarabajo
Quién  allí lo dejara lo ignoro,
Pero espero que al fin sea el tiempo
De los lirios blandos,
De la vida fugaz de los deseos.
Siento que sí, pronto se acerca,
Tambores extraños son traídos por el viento,
La danza comienza,
El latido.
 
IV
 
Siguiendo el círculo
Camina,
Muere, renace o
Renace y muere,
Empuja la vida
Pesada.
Detrás de cada día
Inalcanzable,
Desiertos,
Sotos,
Ríos de agua dulce...
Persigue el aroma de las calas
El suave polen.
No hay vida sin flores,
No hay vida sin aves de rapiña,
Sólo hay vida.
Ahora a mitad de camino,
Parece lejos cada extremo de la vida,
La soga se tensa entre dos silencios
Por ella rolan pétalos de amapolas,
Página 2
Carozos de duraznos dulces,
Granos de azúcar negra...
En amenazadora marcha
Cada paso busca solamente
La huella nueva que deja atrás
Inmediatamente.
Los cielos lo perdonan,
Le dan el piadoso beso final,
Con luces y sombras
El calor de la tierra
Cede.
La soga se suelta,
No hay tumba, ni sepulcro
Sólo un velo de hojas de amapola,
Rojo sudario.
Marie De Feo
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