El corazón.
Mientras reía no pude evitar recordarlo, recordar lo mucho que me gustaba su sonrisa y esa mirada que me hacía sentir nerviosa pero segura a la vez.
En el medio de la noche, camino a casa imaginé el escucharlo reír, extrañé su voz.
El silencio de las madrugadas era interrumpido por los gritos de mi pequeño corazón, queriendo no dejarlo ir tan fácil, yo misma rompía las esperanzas que me quedaban sabiendo que solo yo quería eso.
Sus manos encajaban perfectamente con las mías, solo una cosa no, el corazón.
En el medio de la noche, camino a casa imaginé el escucharlo reír, extrañé su voz.
El silencio de las madrugadas era interrumpido por los gritos de mi pequeño corazón, queriendo no dejarlo ir tan fácil, yo misma rompía las esperanzas que me quedaban sabiendo que solo yo quería eso.
Sus manos encajaban perfectamente con las mías, solo una cosa no, el corazón.
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