EL ASESINO DE LAS MIL CARAS
Aun lo recuerdo bien mi nombre es WILLIANS GRAY, era mi primer día de trabajo como investigador del FBI, migran sueño. Eso mismo era, era un sueño, nada comparado con la realidad que estaba viviendo.
Era el 26 de julio de 2008 se conmemoraba el centenario del FBI, mientras sus grandes ejecutivos disfrutaban de su gran fiesta yo estaba en un caso que encontré por coincidencia, de un brutal asesinato de una bella dama que ya no recuerdo su nombre.
Fue en una estación de trenes, para ser mucho más exacto era la estación de Pensilvania no recuerdo la hora exacta, pero tenía que ser alrededor de las 3 de la madrugada, cuando me baje solitario del tren, unos gritos entumecieron mi cuerpo mientras que un escalofrío se adueñaba de mi existencia estaba ella ahí tira inmóvil siendo devorada por un hombre al cual le dispare en dos ocasiones al intentar huir, su cuerpo el cuerpo del delincuente quedo subiendo las escaleras mientras que la mujer aún con vida  y con su cuerpo desmembrado, me decía que la salvara mientras las lágrimas salían de mis ojos y recorrían todo mi rostro pero hubo algo más impactante algo que dijo sus últimas palabras que aun retumban hasta el día de hoy.
Sé que piensas salvarme, pero no hay salvación para mí porque yo te he salvado, el no vino por mí el vino por esa persona que intenta salvar a todos, a esas palabras no les encontré sentido en aquel momento después de eso no fui a trabajar por dos días.
Al retomar de nuevo mi labor nos encontramos que el asesino era un hombre que no tenía ningún reporte y que esperaba a su esposa que llegaba de viaje, que tenía hora de llegaba a las 4:30 am, que era padre de dos niños 7 y 4 años de edad.

Las cámaras de la estación revelaron algo muy extraño que la mujer asesinada estaba sentada en una silla junto aquel hombre, momentos des pues el hombre se tomaba la cabeza mientras la mujer le preguntaba que pasaba, el hombre le decía que se fuera que no podía controlar su cuerpo hasta que fue brutalmente atacada hasta que llegue yo, esas escenas fueron muy abrumadoras tanto que me tuve que salir de la habitación ese día llegue muy cansado a casa e intente dormir pero las imágenes irrumpían en mi mente no taba algo extraño tal vez producto de me imaginación.

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Después de varios días de investigación no pudimos hallar el motivo del ataque, así que cerramos la investigación con esa incógnita.

Un mes después recibimos una llama de emergencia de la UNIVERSIDAD ESTATAL DE VIRGINIA, al cual acudimos lo más rápido posible, mis ojos pudieron captar a un hombre de 20 años de edad que disparaba como loco a todas las personas cercanas, les dije a unos chicos de un corredor que se alejaran mientras intentaba entrar sin que me viera para intersectarlo, cuando estaba a su espala aproximadamente un tres metro sentí de nuevo ese temor abrumador no sabía que le pasaba a mi cuerpo, de lo más profundo pude gritar con una voz desgarrada el alto, pero el joven voltio sonriendo y apuntándome y por  varios segundos nos miramos, ese rostro  lo había visto antes pero en ese momento no podía recordarlo  el chico me disparo mientras gritaba tu nunca salvara a nadie, en reacción varios oficiales dispararon en mi defensa quitándole la vida a esa persona.

Desafortunadamente ese día murieron muchas personas y tras pasar muchos días no pudimos encontrar el motivo de este joven para hacer este hecho atroz.
Diez años más tarde creía que todo este tiempo había hecho las cosas de lo mejor forma posible frustrando muchos atentados y salvando muchas vidas todo oficial debería estar feliz, pero en ese entonces no entendía el motivo de mi tristeza tal vez eran por las personas que no pude salvar o por aquellas que les quite la vida.

El despertar de la alarma me avisa que es un nuevo día y que mi lavor sigue adelante, han pasado 25 años y otra llama me hace recordar lo difícil de mi labor, esta vez en el banco estatal del estado de NUEVA JERSEY, estuve observando por dos horas, a un hombre que había entrado y quitado el arma a el vigilante y asesinado hasta ahora a 5 personas y que gritaba donde estas esta vez vas a perder, esta vez intenté negociar, pero al acercarme a ese hombre sentí miedo como las otras veces, pero esta vez fui muy certero al ver que mi vida estaba en peligro, varios disparos le propine ese hombre y otra sonrisa de ganador se reflejaba en su rostro, este es otro de los appximadamente mil casos que han pasado en mi carrera.
 
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Como ha pasado el tiempo tantas medallas tantas veces condecorado hoy a mis 75 años recibo con tristeza la despedía de mi carrera, pero hoy salieron a luces todas esas respuestas que no pude responder o que nunca quise responder al ver cuando les disparaba a esas personas al ver cómo eran otras, hoy recuerdo que perdí todas esas batallas y que ese rostro que veía ese temor que se adueñaba de mí esos escalofríos los daba la misma persona tal vez esto es producto de mi imaginación o talvez nunca pude terminar con él, “con el asesino de las mil caras”.
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