El Arlequín ( A Dario )
El Arlequín en el jardín de oro
a la Princesa alegraba muy sonoro.
Y en el Palacio dió piruetas diestras
como meloso nacido de colmenas.
Todo era fiestas en el salón de Eulalia
donde los valses etéreos se enredaban.
Y allí miró el Sátiro a la moza
de buen semblante y esbelta trayectoria.
Entre las mesas la champaña corría
mejor que la beata a la abadía.
Era la cítara un desgranar de encantos
y el bribonzuelo saltaba atosigando.
Germinaban en los palcos nacientes
las sonrisas de Carla, la indecente.
Momento era de cisnes en los lagos
y de mozuelos que fingían ser bardos.
Y todo se reía entre las rosas
como madejas de rubias mariposas .
Estaba Rubén reconstruyendo todo
el Lenguaje con aciertos y tesoros.
De aquel tiempo fragante nada queda:
Ni los regios vapores, ni las gredas.

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