EL ARCANO
EL ARCANO
Hetereogéneas presencias, obsesiones camufladas, angustias mezcladas, personajes infinitos, piezas que se intercambian, se ajustan y forman un paisaje único cuya permanencia no importa tanto y se encierra en sí mismo sin dejar rastro, nada, absolutamente nada subsiste, más que el vacío, la blancura inmaculada de la nada que desconcierta porque encierra entre sus vocablos, aquel vocablo que ya parece ajado, aunque esa hechicero y logra embrujos.
Rostros que se unen entre si después de ser los protagonistas de un ritual, mundo que se rehace perpetuamente en que nada parece en su integridad real y el cual, todos los componentes se ensamblan misteriosamente: el vapor tibio, la brisa delicada, el ruido de la hojarasca pisada por los pies descalzos y la manifestación silente que se funde, haciendo de la ecuación de sus cuerpos, un arcano aún por descifrar.
Hetereogéneas presencias, obsesiones camufladas, angustias mezcladas, personajes infinitos, piezas que se intercambian, se ajustan y forman un paisaje único cuya permanencia no importa tanto y se encierra en sí mismo sin dejar rastro, nada, absolutamente nada subsiste, más que el vacío, la blancura inmaculada de la nada que desconcierta porque encierra entre sus vocablos, aquel vocablo que ya parece ajado, aunque esa hechicero y logra embrujos.
Rostros que se unen entre si después de ser los protagonistas de un ritual, mundo que se rehace perpetuamente en que nada parece en su integridad real y el cual, todos los componentes se ensamblan misteriosamente: el vapor tibio, la brisa delicada, el ruido de la hojarasca pisada por los pies descalzos y la manifestación silente que se funde, haciendo de la ecuación de sus cuerpos, un arcano aún por descifrar.
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