Un idiota estudia política,
en Harvard.

Un asesino hace relaciones públicas,
en Harvard.

Un traidor aprende oratoria,
en Harvard.

Un estafador aprende economía,
en Harvard.

Un genocida aprende geopolítica,
en Harvard.

Un criminal aprende estrategia,
en Harvard.

Un torturador aprende anatomía,
en Harvard.

en tanto...
una noble prostituta.
deja deslizar sus seda,
en... Harvard.

(Un asombrado pueblo austral
recibe sediento a estos egresados
de Harvard.)

Mas Harvard no pudo...
ni con el idiota, ni con el asesino,
ni con el traidor, ni con el estafador,
ni con el genocida, ni con el criminal,
ni con el torturador...

Solamente la dignidad
de aquella prostituta;
que brindó gozo en los salones
de Harvard,
hubiera sido tremendamente más útil al Sur,
que estos arribados corruptos
egresados de Harvard.



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