Vocero (a Juan Pablo)
Señores... yo soy vocero
(aquel que justifica lo que nadie se atreve)
soy el de las palabras azarosamente
entrelazadas,
el de los sofismas descarados.
¡Sí! ese soy yo... el pregonero,
El que desde la arrogante posición
de un enciclopedista
sabe a ciencia cierta
de su cortedad de espíritu y genio
Señores... yo soy vocero,
aquel que se hunde en la miseria
para regurgitar por sus labios
conceptos execrables desde el estómago del poder,
ese soy yo vomitador a sueldo.
Señores... él es vocero,
aquel de hablar lento
con una cadencia antinatural.
Aquel que al sentarse frente al destino
verá su camino plagado de estrofas inútiles,
tan inútiles cómo su propia existencia.
Aquel que ha pactado con el diablo,
poniendo a su servicio
una lengua artera de contenido vacuo,
el que habla en nombre del Otro.
Indigno lazarillo humano,
al servicio del poder constituido,
acepto por una migaja de multimedia
arrojar al légamo su dignidad.
(aquel que justifica lo que nadie se atreve)
soy el de las palabras azarosamente
entrelazadas,
el de los sofismas descarados.
¡Sí! ese soy yo... el pregonero,
El que desde la arrogante posición
de un enciclopedista
sabe a ciencia cierta
de su cortedad de espíritu y genio
Señores... yo soy vocero,
aquel que se hunde en la miseria
para regurgitar por sus labios
conceptos execrables desde el estómago del poder,
ese soy yo vomitador a sueldo.
Señores... él es vocero,
aquel de hablar lento
con una cadencia antinatural.
Aquel que al sentarse frente al destino
verá su camino plagado de estrofas inútiles,
tan inútiles cómo su propia existencia.
Aquel que ha pactado con el diablo,
poniendo a su servicio
una lengua artera de contenido vacuo,
el que habla en nombre del Otro.
Indigno lazarillo humano,
al servicio del poder constituido,
acepto por una migaja de multimedia
arrojar al légamo su dignidad.
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