DOS GAVIOTAS DE UN SOLO TIRON
Arturo, hombre de 49 años despierta en la habitación principal de su apartamento con la claridad de un día soleado que se percibe por las persianas, enfriada por un aire acondicionado tipo splik y en silencio por las ventanas cerradas. Echa una mirada rápida y  todo en orden, abrió los ojos y pestañando varias veces mira el techo,  ya no vive con sus dos hijas adolecentes y su esposa. Por un lado piensa que es mejor, las mujeres son un problema, pero la verdad es que nunca a estado diecinueve días y quinientas horas sin alguna. Se levanta y camina a la sala en disposición de hacer ejercicios con sus maquinas multifuerzas y caminadoras que mantiene muy bien ordenadas, pero prefiere leer la noticia online en su computador de escritorio de su estudio. El calor comienza a sentirse esa  mañana, escucha en el ambiente música regatón, folklórica, vallenato, salsa, gritos, voces, autos y motos en movimiento. Se va al sillón que está junto a la ventana de su tercer piso, lo distrae ver a la gente pasar ese sábado radiante, desea tomarse un café pero no quiere prepararlo, tiene que pensar algunas decisiones de importancia que ha de tomar. Finalmente el vicio pudo más y regresa a la poltrona con una hirviente y aromática taza de café además de un pedazo de pan.
Enciende su teléfono móvil inteligente y contabiliza dieciocho llamadas perdidas, treinta y cinco mensajes de texto y veintiséis wassap. Las llamadas son en su mayoría de su madre que siempre quiere saber cómo y dónde se encuentra, los mensajes son de pagos por consumos del banco y algunos compañeros que lo invitan a una reunión urgente ese día a las dos de la tarde y por último los wassaps son de sus hijas y ex esposa que al igual que su medre lo monitorean, excepto uno de un número no registrado y sin foto de perfil que decía “HOLA”. No le sonaba extraño ese acontecimiento, pues por su profesión y jerarquía siempre estaba muy cerca de mujeres que no perdían la oportunidad de conocer en lo íntimo a un Almirante de la república. Razones por la que Camila decidió divorciarse. Se centra en las insistentes llamadas de un compañero adjunto al ministro de la defensa, se imagina el trasfondo, pues él es el jefe del escuadrón de fuerzas especiales de la armada. Desde un número desconocido, entró una llamada la cual atendió y efectivamente se trataba de él, quien lo saludó y le dijo que le urgía hablarle ese día.
Página 2

 
Al regresar de la reunión a media noche con rasgos de cansancio y preocupación, acompañado de su chofer y escoltado por dos rústicos con cuatro efectivos de alto desempeño; recibió una llamada de un compañero en advertencia de no aceptar tal propuesta recordándole que eran constitucionalistas, este le respondió mandándolo a la mierda. Siempre fue crítico del carácter socialista de un gobierno, no cree que por simple decisión de algunos todos tengan los mismos derechos sobre las cosas, el había nacido en el seno de una familia muy carente de recursos, había pasado mucha necesidad para estudiar, desde la pena de un niño de asistir con zapatos rotos a la escuela, no asistir a graduaciones y algunos eventos del plantel por no tener ropa adecuada y tener que trabajar desde niño para cubrir sus gastos. Hijo de una madre soltera con  seis hermanos de los cuales cinco de padres distintos, quien tuvo que hacerse marinero a los dieciséis años como único opción de posibilidades de estudiar su secundaria, quien tuvo que formarse en la escuela de oficiales de la Armada como opción de una carrera profesional, mientras que sus contemporáneos no sacrificaron nada y ahora por ley tengan los mismos derechos, exigen una casa regalada y equipada, la comida gratis, mientras abandonan el campo, la pesca, la invención, el trabajo la producción, porque el papá gobierno les protege.
No está de acuerdo, pero eso no implica que se una a un grupo que pretende sacar al presidente por la fuerza.  Le dejo bien claro a todos en la reunión que él era amante de la paz, que estaba decidido a dejar que los civiles resolvieran sus problemas y que nunca más tomaran su nombre como una posible pieza útil a sus propósitos, rechazó todas las ofertas y pidió al ministro su baja la cual le acepto amparado por un artículo ley. Amaneció el domingo y era un hombre distinto, se sentía desprotegido, despojado de su sueño de ser almirante en jefe y posible ministro de la defensa, fue a visitar a sus hijas y se vio con Camila, quien le reconoció su preocupación al verlo, hablaron un poco a solas, le comento que estaba de baja, situación que los llevo al llanto disimulado bajo la crítica de clientes y trabajadores de el restaurant donde se encontraron.
Página 3
Camuflado entre la gente caminaba frecuentemente por el centro de la ciudad, siempre lo había querido hacer, había deseado comer en tarantines, ver la vida cotidiana, trasladarse en autobús, sentir el contacto con las personas. Salía todos los días muy temprano y se acercaba al malecón contemplaba el mar y satisfecho por haber cumplido su juramento, comenzaba a vivir otra vida que desconocía. Caminando una mañana se encontró con  un expendio de comida no tan diferente a los otros cincuenta y tantos que desde muy temprano habrían sus puertas para ofrecer sus especialidades a la orilla de la playa, al cruzar la puerta y sentarse en unos bancos de madera adjuntos a una mesa con cuatro tablas rústicas descubiertas y apariencia de estar todo en orden y limpio, acepto la sugerencia  de un joven que le atendió, sobre un plato de sopa con especies marina como el plato de la casa.
Su apariencia era distinta, su porte varonil y atlético, su cuidado en los movimientos, gestos  y palabras causaba interés, su vestimenta casual impecable, su reloj, anillo y lentes para sol que se  había quitado al entrar lo convertían en el centro de las miradas de propios y visitantes del lugar. Mientras dos mujeres con apariencia de turistas le miraban y hablaban entre sí haciendo movimientos al ritmo de una música caribeña con buen tono que animaba el ambiente, él pensaba en los buques de la armada, en la incapacidad operativa y defensiva real de su componente. En el mal manejo de las cosas, en el descontento de muchos, en el golpe que se estaba gestando, en los inocentes que pagarían con su vida el ascenso al poder de una minoría, en la injusticia, en su país. El había decidido cruzar sus brazos, era poco lo que podía hacer y mucho lo que podía perder, empezando por su libertad. En el fondo valdría la pena ser libre y cobarde, ¿era eso lo que él quería?, no lo sabía - . Volvió la mirada hacia las mujeres que aun mantenían su interés sobre él y alzo su mano en ocasión de saludarlas, recibiendo respuesta inmediata. Solicitó la cuenta y después de darle una buena propina al joven, cruzo la puerta y sin rumbo se detuvo a fuera del local por unos instantes mientras coordinaba lo que haría con el resto del día.
Página 4
Marina, la más joven de las turistas de apariencia latina, con cuerpo de modelo, piel canela, busto mediano bien definido, estatura promedio hacia arriba, entre treinta y cinco y cuarenta años, ojos verdes aceituna, piernas perfectas,  trasero sobresaliente, quien había milimetrado la fisonomía y gestos de Arturo, le seguía con la vista mientras Ángela le cuestionaba quererlo para ella sola, entre risas, chistes y fantasías, negociaron la exclusividad, siendo ganadora Marina a cambio de permitirle a su amiga mirarlo cuando fuese posible. Ella se tomó muy en serio la casualidad de haber estado en ese lugar, decía que no podía dejarlo ir, debía coincidir nuevamente con él.  Pagó la cuenta y se levanto casi corriendo, Ángela trataba de calmarla diciéndole que un hombre con ese perfil era casi imposible que estuviera solo, le decía que él no se mostro interesado, mientras corría para andar a la par de sus pasos desordenados y agigantados dirigiéndose al estacionamiento, pero le respondió que había saludado y que eso era el botón de arranque para iniciar una conversación.
. ¡Coño amiga que no se escape!, ese es mi hombre, lo sé, lo sentí, no puede ser tanta    casualidad.
 
Si tranquilízate. amiga él es tu hombre, pero yo no se donde diablos lo vas a conseguir, el carajo se fue. No le importamos, o mejor digo;  no le importas.
-        Sube rápido lo encontraré, creo que es Biólogo Marino, debe estar haciendo un estudio de alguna especie en extinción, si es Biólogo Marino, debe estar aquí por un trabajo especifico, no creo que sea nativo, la gente de este pueblo se conoce, el no es de aquí.
 
-        Marina aquí hay puertos, aeropuertos, comandos militares, entidades del gobierno, es un tipo normal, puede ser un piloto, o un militar o que tal… un narco seductor, ja,ja,ja. Estás loca, baja la velocidad, ve de espacio y yo te ayudo a rastrear el área.  ja,ja,ja.  Amiga hasta se me olvidó como es, como esta vestido?.
 
-        Es Biólogo Marino, debe estar haciendo un estudio de alguna especie en extinción, si es Biólogo Marino, ley un libro sobre una gaviota, pero no recuerdo como era, si es Biólogo Marino, debe estar haciendo un estudio de la gaviota en extinción. Seguro!.
 
-        Mira ¿no es aquel que camina allá?
 
-        Si, Amiga como hago,
 
-        Nada  frena y llámalo, tranca el tráfico.
 
Página 5
Recorto velocidad y cuando se encontró de lado a él, lo llamó, le toco corneta, hasta que volteo y le respondió con mucha amabilidad, se acerco al vehículo no sin antes regalarles una sonrisa, mientras escrutaba el interior y confirmaba sus atributos. Ella le dijo su nombre, le presentó a su amiga y le acuso de ser Biólogo Marino y que estaría estudiando la Gaviota en extinción, el lo negó con la frialdad de un hombre misterioso, mientras en el escándalo de los acalorados choferes le ofrecían una golpiza si no dejaba circular de inmediato. Marina tuvo  que acelerar tratando de estacionarse, pero le era imposible, decidió retornar  tiempo necesario para perderlo de vista. Varios días de búsqueda por las redes sociales, varias visitas a los expendios de comida,  frecuentes  patrullaje por las calles, una ilusión parecía una obsesión, se imaginaba en el altar con ese hombre, se imaginaba acompañándolo a sus  estudios, se imaginaba feliz en familia. Sentía que el mundo se reducía a su alrededor, su pensamiento estaba comprometido con Arturo, pero ni sabía su nombre, se culpaba de haberlo dejado ir. Agotadas todas las formas de conseguirlo, se le ocurrió buscar en colaboración con el restaurant su número telefónico en el ticket de tarjeta habiente. Después de hacer varias llamadas infructuosas, le respondió una voz muy agradable afirmando que si había estado en ese lugar, ese día y a esa hora. El recordó de quien se trataba pero le recomendó no insistir ya que no estaría interesado; aceptando tomarse un café esa misma tarde.
A la hora y como buen militar, en el lugar acordado sentado con dominio de la visión exterior, vió entrar una mujer parecida a su citada pero extremadamente elegante, quien se corrió las gafas y recorrió con su mirada todo el recinto, colisionando con la mirada de fuego que el proyectaba sobre ella como negando la realidad. Todos los presentes volcaron su atención hacia tal monumento precioso con figura de mujer, aflojada y encorvada como soñando se sentía en los pasos que dio de la puerta hasta la mitad del salón donde se encontraron después que el Almirante habría recorrido la otra mitad  para tomarla de la mano y saludarla con un beso ingenuo en su mejilla. Ella le llevaba una rosa y unas palabras que habría practicado muchas veces, pero aterrada por los nervios y por la serenidad de su galán se quedo sin palabras y con la rosa en la mano, situación que él aprovecho para romper el hielo, preguntándole entre carcajadas  si venía de otra cita, ella le respondió que esa rosa era un regalo, el seguía enredando el juego diciendo no tener duda que si era un regalo, hasta que ella se levanto y estiro la mano en señal de que agarrase la rosa explicándole que era un regalo que le trajo, paro de reír y después de agradecerle se disculpó por las bromas.
Página 6

-        El gusto es mio marina!, me llamo Arturo.
-        Gracias Arturo y disculpa la insistencia, créeme que me da mucha pena, pero siento algo en mi pecho, que no se explicar. Si me entiendes?
-        Si, te comprendo, no soy el más experto en este asunto, pero te comprendo. ¿Cómo está el café?
-        La verdad no sé, no tomo café. ja,ja,ja, creo que bien!
-        Yo si soy consumidor regular, pero estoy tratando de bajar las dosis diaria.
-        Te quita el sueño, no duermes bien?
-        Si, no duermo bien, ja,ja,ja pero no es por el café precisamente.
-        Y puedo saber quién te quita el sueño, digo. Si se puede saber, es una mujer seguro!
-        Si, tiene nombre de mujer, pero no es una mujer.
-        Es la Gaviota?
-        Ja,ja,ja. No sé nada de gaviotas, de donde sacas eso?
Cambiando el tema y se centrándose en su instinto masculino, admirando la belleza de su acompañante, hablaban de distintos temas, ella de su oficio como periodista y directora de un canal de televisión local, él evadía revelar su profesión, hasta le mintió dijo que trabajaba para una aduana establecida en Puerto Caimán. Mientras pasaba el tiempo; de un café pasaron a un preparado tropical con una buena dosis de ron,  llegaba las diez de la noche y ella insinuando bailar motivada por la progresiva subida de tono de la música y él le respondía con unos escarranchados y discordes pasos de un perfecto analfabeta del arte. A ella no le importaba, todo le parecía agradable, era la oportunidad de abrazarlo, tocarlo, mayugarlo y no la perdería. Con las copas subida a la cabeza y convencido después de tanta insistencia, se acercaron a la pista donde habían varias parejas moviéndose al ritmo de salsa y merengues, con destellos de multicolores luces en la tenue iluminación, Marina estaba dispuesta a las críticas que le harían a su amado, pero la razón tendría mayor peso. Por el contario Arturo se lució con movimientos y pasos que obligaba a todos aplaudirlo y ella bajarse de la pista para darle paso a otras que dejaron sus mesas y acompañantes en procura de una buena sacudida al ritmo tropical. Solo respondió a un mesonero que le dio un mensaje de su ignorada e incómoda pareja. Bajaron al estacionamiento, y después de intercambiar números telefónicos se despidieron.
Página 7
Alfredo ex esposo de marina y el padre de su hijo de seis años, habría notado algunas alteraciones en su conducta, estaba atento a sus actuaciones y ese día al ver que la mañana avanzaba y no respondía, fue a su casa, encontrándola con la resaca e indispuesta, situación que lo conllevo a decirle palabras inapropiadas, abriendo más la brecha en sus pretensiones de reconquistarla. Oportunidad que ella aprovecho para informarle que si estaba con un hombre, que se olvidara definitivamente de ella. Esas palabras lo humillaban, recordaba los apodos por su corta estatura y su sobrepeso de la infancia, sentía la peor humillación de parte de la mujer que amaba, pensaba hasta en quitarse la vida, pero no antes dejarla a ella en brazos de otro y a su hijo huérfano. Esa mujer pagaría bien caro su burla, tendría que hacer algo.
Arturo por su lado ocupado aún en la transición de mando, debía asistir a la fiscalía por una denuncia en su contra que lo relacionaba con corrupción en su desempeño, pero relajado por tener su conciencia y cuentas claras, pensó que no pasaría de unas breves preguntas y con presentar su contador y soportes era suficiente. Sorpresivamente le dieron auto de detención por precaución de fuga, situación que acababa con su libertad, con su reputación y hasta con su futuro. Fue juzgado a cinco años y seis meses por el delito de “no conspirar”,  mientras Marina lo buscaba entre cielo y tierra, hasta el punto de comprometer su salud por tal tragedia. Arturo con mucho tiempo para pensar en busca su defensa y los medios para hacerle llegar un alerta al presidente, se le ocurrió enviar un manuscrito muy informal a la directora de aquel canal de televisión que habría conocido. La respuesta fue casi inmediata, sentada frente a ese hombre barbudo y sudado con rasgos de preocupación escuchaba la historia que él se habría reservado, pero que ella se enloquecía con cada palabra, por cada misterio develado, por cada confirmación en evidencia. Le prometió su incondicional e inmediata ayuda, empalagada con unos prohibidos besos que en presencia de sus compañeros, serían indecentes a la envestidura de un oficial superior.
Página 8
El país estaba muy controvertido por faltar una semana de las elecciones parlamentarias, esperanza de muchos desengaño para otros, se esperaba una ruptura en el hilo constitucional, estaba ingobernable, era necesario un cambio urgente en la política fracasada de dieciséis años de socialismo, con el índice más alto de inflación de toda la región, con los ciudadanos en la cola para conseguir productos básicos, empresas cerrando, todo estancado y sin aparente cambio de rumbo, el gobierno atento a toda la información en procura de revertir lo imposible, se percataron de un mensaje de posible golpe de estado para el día seis de diciembre, y sin previo aviso contactaron a Marina quien les hablo de Arturo, consiguiendo así protegerlo por su información, causando la destitución del ministro y  todo el alto mando. Arturo debía cuidarse, sabía que acababa de ganarse muchos enemigos, restituido como Almirante activo y  como comandante general de la Armada, debía agradecerle a  “su gaviota en extinción” toda la disposición y colaboración que le permitió  esclarecer su delicada situación, no habría mejor manera que darle una sorpresa y después de varias noches diseñando un plan perfecto se le presentó una comisión de uniformados a su casa y sin pedir permiso al abrir la puerta entro como autoritario al salón de recibimiento dejando a su propietaria como tramoleada por los nervios, no podía creer que el hombre de su vida estaba en su casa, era una fantástica y agradable sorpresa, ella no estaba sola, su amiga le acompañaba y le preocupaba Alfredo quien solía aparecerse sin previo aviso, después de compartir un café y quedando de acuerdo con una invitación a visitar el comando más al norte del Caribe de dos días y dos noches, con vuelo en helicóptero , paseo en buques militares, así como practicas submarinistas, se marchó impregnado de amor y pasión.
Llegó la fecha de las elecciones, y  estalló la guerra civil, el gobierno resistió dos semanas, con la ayuda de fuerzas extrajeras se celebró un gobierno de transición por noventa días mientras se convocaba a elecciones. Arturo habría desertado por resguardo a su integridad, entre las cosas que se llevo estaban sus hijas y Camila con propósitos re conciliatorios. Los militares recobraron su libertad y sus cargos, también toda las facturas por pasar.  Harían la diligencia infructuosa de extradición con el país caribeño de  ascendencia socialista que servía de asilo a altos ex funcionarios. Aún y con la incertidumbre de país colapsado había espacio para el amor.
Página 9
Marina sabía su ubicación, mensajes entraban y salían, promesas de encontrase nuevamente alimentarían el frenético en insospechado viaje de “la gaviota en extinción”. Arturo no se imaginaba que en un vuelo privado en calidad de exiliada y huyendo a Alfredo, llegaría esa mujer que lo había ayudado con su libertad aquel momento y que por ninguna razón dejaría sin su recibimiento, el problema alojarla, ella se presentó como su cónyuge; el debía hablar con Camila, Marina había aceptado ser la otra, las niñas estaban internadas de lunes a viernes, el camino estaba abonado, pero como tocar esa puerta sin daños a terceros.
La vigilancia era permanente y la libertad regulada, debía permanecer en su pequeña villa rodeada por militares con poco acceso y la negativa de su ex que a pesar de haber entendido la historia no se imaginaba compartir su hombre con una mujer y mucho menos con esas características de ventajismo femenino. Los días eran iguales, esperar las comidas preparadas, comer y dormir. Marina dormía en la sala por no haber más habitaciones, Camila cuidaba los movimientos de Arturo, pero no pasaron tres días cuando Arturo cual bestia salvaje, se arriesgó y desnudo con su mano derecha sosteniendo su erecto pene, se le acerco a su amante y la despertó con duros movimientos en su vagina a los cuales ella respondió desprendiéndose de su vestimenta, dejando su cuerpo dispuesto de recibir las profundas penetraciones, gimiendo al compas de circulares movimientos que retardando cada segundo hacían humedecer el sonido del cóncavo y convexo humano.
Se lo  extraía lentamente y lo introducía hasta el tronco, cada vez más erecto y ella más húmeda, ningunos querían el final, mientras tanto Camila sabía lo que estaba pasando, solo en ese momento y después de quedar desnuda con dos dedos de su mano izquierda en su vagina y la derecha alternando movimientos en sus pezones,  aceptaría a la par de la misma lluvia de orgasmos que su marido habría provocado a su rival.
Página 10
 Consumado el asunto, Arturo regresó a su habitación pero después de unos minutos escucho al oído incitaciones a que le hiciera lo mismo, recibiendo caricias en sus genitales respondiendo con erección inmediata sin preámbulo y en posición de ella arriba a los minutos se presento Marina acariciando y besando a Camila desde su vagina alternando con el pene de Arturo hasta sus tetas, se daban largos besos de lengua en un mensaje claro al Almirante que habría cazado a dos gaviota de un solo tiro. La vida se les hacía muy placentera, habían establecido normas, para las niñas Marina era una tía, para Camila una amiga, para Arturo un loco amor, pero para el gobierno todos eran una carga.
Entrevistado por  un hombre de acento mexicano, quien le ofreció un pago en efectivo por cada arribo después de navegar a un lugar especifico donde los veteranos pescadores procurarían varias toneladas, se percató de presencia de lanchas que recogían bultos lanzados al mar por su tripulación de su barco y sin su consentimiento; obligado por los gestos a no realizar preguntas presentaría su renuncia al atracar en muelle. Pero después de escuchar le duplicarían la oferta económica y un “ híjole manito no te pasará nada”, decidió dejarse llevar entre quien quiere y no quiere la cosa. Sus mujeres empezaban a llevarse muy mal, el había conseguido separar a Marina, Camila insistía en el retorno, el estaba renuente corría riesgo de ir a prisión. Los días pasaban y él se dividía entre el barco, los nuevos amigos, el dinero y sus dos amores. Hacer el amor con Marina era siempre como la primera vez, la invitó  a bailar la noche del viernes y antes de las siete se presento muy elegante y perfumado con la testosterona subida, a marina le era irresistible. Tomaron y bailaron como nunca, de madrugada regresaron a casa con la sorpresa de agentes de la Antidrogas informados por Camila los involucraba a los dos por unas evidencias encontradas. La madre de sus hijos pudo hacer esto, la mujer de toda una vida, su confidente. La razón no dejárselo a nadie. El error; no callar, cuando hay que callar. El precio; preso en el extranjero. Las opciones; pocas.
Cerrada la reja, se apaga la luz, los meses pasan y todo empeora, todo se basa en el pasado, se acabó el futuro, se acabó el mañana, los días son iguales, las ratas, ratas son menos ratas que las ratas humanas.
Página 11
Escribía para ocupar su mente. “ Yo no reconozco fronteras, soy un ciudadano americano, soy de la sabana, soy de los montes, soy de la cordillera, soy un alma atrapada en este cuerpo, este cuerpo atrapado en estas paredes, al cuerpo le ponen límites, fronteras, identidad, nombres al alma no. Yo decidí ser libre, no soy el esposo, ni el padre, ni el hijo, no soy el vecino, ni el padrino, ni el abuelo, no soy el ahijado que espera monedas ni bendiciones, no soy el religioso, ni el satánico, no soy el malo, no soy el bueno, simplemente soy y estoy.
Soy el que no tiene nada, el que no vale nada, el desapercibido, el ignorado, el olvidado. El que no habla, el que no pregunta, el que no sabe nada, el que no opina, el que no se enferma, el que no trabaja, el que no estudia, el que no lee las noticias, el que no ve la televisión, al que nadie le compra, nadie le vende, el que no vota por candidatos, el que no juega, el que no sonríe, el que solo piensa.
Voy a despedirme de lo urbano, voy a renunciar a todo, voy desaparecer de las listas, de los recuerdos, de las memorias,  voy a desprenderme de este sistema, ya no haré cola para trasladarme de un lugar a otro, ya no tendré un horario, ni hora de almuerzo, ni sabré de proteínas o carbohidratos, ni de tecnología, no tomaré agua mineral, no tendré chequeras, ni tarjetas de crédito, no seré infiel, ni le mentiré a nadie, no tendré vehículo, ni seré víctima del hampa, ni de los policías, no seré paciente, ni cliente, ni proveedor, no seré interesante.
Con esta ropa que cargo, saldré caminando rumbo al sur, de donde partí un día, voy a regresar y pasaré de largo, no voy al pueblo que me vio nacer y crecer, no voy a la casa donde hay una madre que dice quererme, quien guarda mi ropa de niño, mis fotos, mis trofeos, mis diplomas, no visitaré a mis hermanos, ni sobrinos, no visitare a nadie. Saldré en la madrugada para que mis hijos no se percaten.
Página 12
 Voy al monte, voy a la orilla de un caño, me llamaré árbol, o trueno, no importa como llamaré, voy sin armas, voy sin semillas, voy sin nada, voy fuerte con el poder de mi mente, alejaré fieras, alejaré tempestades, disfrutaré la garúa, disfrutaré el olor del campo, disfrutaré la selva, el olor a resina, disfrutaré el agua fresca, disfrutaré el canto de aves, ocupare todo mi tiempo a el extasías de  la naturaleza, comeré frutas, comeré tallos, comeré raíces, almendras, hojas, peces, aves, no  usaré el fuego, ni la sal, ni el hierro, ni el oro.
No puedo, soy un soldado, me preparé para defender la patria, no puedo dejar a mi familia, no puedo dejar de ser un ciudadano, pienso, razono actuó, soy de nuevo el esposo que fui, soy el amante de Marina, el padre y todo lo anterior, soy el hijo, soy para muchos exitosos, soy ejemplo a seguir, siempre quise trabajar el campo, quise ser agricultor, quise ser dueño de un gran maizal, tener un maizal en jojoto, mirar la fuente de vida, mirar los  gusanos, las abejas, las aves, percibir el olor a verde, a tierra, a esperanza, mirar los campesinos en plena faena con la destreza de lo cotidiano, ver el humo azul del gasoil expulsado por las maquinarias agrícolas, el riego forzado por motobombas que revierten el agua al cauce, quise tener un buen hato, ser el dueño de miles de hectáreas productivas, tener mucho ganado, tener decenas de empleados, ser reconocido, ser amigo del gobernador, del alcalde, tener caballos, tener mis propios músicos, tener salones de fiestas, buenos whisky, buenos autos, buenas amigas. Poder disfrutar el sol único de la América  india, El mismo sol de colon, el mismo sol de  los europeos que nos poblaron. La misma tarde, la misma noche, la misma madrugada, la misma lluvia, el mismo Caribe, el mismo Orinoco, el mismo meta, la misma amazona.
Página 13
Detrás del divisorio de vidrio que impide a los que esperan de los que llegan, entre cientos de personas se cruzan dos objetivos a cuatro ojos en escena, la madre quien tuvo nueve meses en su vientre a ese almirante flaco y  envejecido y el hijo que estuvo nueve meses en ese vientre de esa vieja dama sufrida, quien decidió no morir sin antes volver a tener a su hijito en casa, aunque sea unos minutos. Las escenas de llanto, risas alegría contagiaban a todos, la orden de llevarla a casa no era más clara, los ojos húmedos habían visto lo último que quería ver, ya podría morir en paz .
 
       
 
Por: Anibal A. Afanador
Guatire, Venezuela
11 de noviembre de 2015
 
 
 
4180

Cargando comentarios...