Cada noche me acuesto
rogando que al despertar sea más fácil,
que el dolor haya aprendido a soltarme
aunque sea un poco.
Pero abro los ojos
y todo empeora.
Porque la realidad vuelve a caer sobre mí
como un peso imposible de sostener,
recordándome que seguís faltando
y que hay vacíos
que no descansan ni de madrugada
Dolor que no descansa
15 de mayo de 2026·1 min de lectura
Cargando contenido...
210
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar y formar parte de esta comunidad
Iniciar SesiónCargando comentarios...