En qué momento respirar deja de doler,
en qué momento el aire vuelve a entrar sin romperte por dentro,
sin recordar que hubo un pequeño latido
que existió en silencio
y se fue antes de que pudiera escuchar su voz.
En qué momento despertar deja de ser una pesadilla,
cuando cada mañana es abrir los ojos
y volver a encontrar el vacío
esperándome del lado de la realidad.
Porque duele…
duele perder algo que recién empezaba a existir en mí,
algo tan pequeño que todavía no sabía nombrar,
pero que ya había encontrado un lugar en mi alma.
Y ahora las noches pesan distinto.
Ahora sueño con posibilidades,
con unas manos diminutas buscando las mías,
con una vida que no alcanzó a ser
pero que igual dejó huellas.
Entonces despierto.
Y el silencio vuelve a caer sobre mi pecho
como una tormenta que nunca termina.
Y aunque el mundo siga girando,
aunque todos continúen como si nada,
yo aprendí que hay ausencias tan pequeñas
que pueden destruir un corazón entero.
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar y formar parte de esta comunidad
Iniciar SesiónCargando comentarios...