Cómo explicar este dolor,
cómo explicar que me cuesta respirar cada segundo,
cómo explicar que perderte
me marcó como un fierro hirviendo.
Y aun así no hubo despedida,
no hubo un último abrazo,
solo un vacío silencioso
instalándose en cada rincón de mi cuerpo.
Desde entonces
hay noches donde el pecho pesa demasiado,
donde cierro los ojos
e imagino la vida que no pudo ser,
y al despertar
la realidad vuelve a romperme
exactamente en el mismo lugar.
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar y formar parte de esta comunidad
Iniciar SesiónCargando comentarios...