“Te desnudas igual que si estuvieras sola,
Y de pronto descubres que estás conmigo”
Sabines
 
¿Nos conocemos?
Escuché en tu voz aquel tono místico e inusual, empaqué las precauciones debidas mucho antes de salir corriendo. Bajé la mirada mientras tu sonrisa me acariciaba. Te cuento a medias que me gusta caminar, que escucho música instrumental por las noches y que mi libro favorito es Abrázame fuerte; lo he leído tres veces. Comenté.
Serían tal vez las diez de la mañana. Ninguna otra novedad al transcurrir el día.
¿Acaso eres tú?
Hace varias madrugadas que te pienso, en realidad no tengo motivos, pero me inquietas. He decidido volver a la calle Reforma, quizás el destino me otorgue la suerte de volver a verte, de sentir en mis manos tu calidez. Confieso que mis pasos nerviosos, se apresuran y jadean, se sienten ilusionados o tal vez alerta.
Pasan los días y no hay rastro de ti.
Una de esas apariciones, un ángel, que se yo… Regreso a casa después de guardarme la más enamorada de mis sonrisas, pensando que ni el tiempo ni los afectos me favorecen últimamente; será mejor volver a compaginar en la rutina. Pensé.
Estás aquí
Por un instante no dudé en lanzarme a la aventura, cerrar los ojos sin hacer preguntas, solo deseaba estar aquí. Imagino quererte a pesar de mis sombras... Intento desnudarme el alma, ser de ti.
Me advierto al caer la tarde, sentada en la fuente  Cibeles, que ahora me hace gala de ser un perfecto mirador, llena de dudas y tormentos... Comienzo a darme por vencida. 
 
“¿Quién eres tú? !Qué importa!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
No quiero saberla. Me gustas
mirándome de lado, escondida, asustada.”
Sabines
 
¿A caso lees el pensamiento? Dije para mis adentros… a lo lejos tú, vestido de frenesí; con tus pícaros hoyuelos invitándome a pecar. Quise fingir que se trataba de otra casualidad, busqué entonces,  disfrazar de distraída mi presencia en el lugar.
Comienzo a creer que los amantes conocen perfectamente sus tiempos; se reconocen a pesar de su exterior y su distancia, sus cuerpos se pertenecen; hablan sin palabras, entre miradas y suspiros, bajo las circunstancias más extrañas.
Sueño
Página 2
Tiempo después solo el silencio nos abrigaba; las risas y el cariño brotaron a pesar de la mala hierba. ¿Quién puede resistirse al calor de un nuevo cielo, al amor entre los abrazos, a las caricias excelsas bajo los rayos matinales?. Nadie puede evitar soñar con lo imposible, y vivir a partir de lo real, de lo tangible, de las palabras y los hechos que van engendrando vida en nuestra casi siempre,  testaruda aridez.
Suerte la mía que decidí correr el riesgo.
Son las seis de la mañana, y mi corazón se siente emocionado de verte despertar.
 
Battaglia
Adriana Tenorio
22/08/2018 
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