En las temporadas donde incluso los de mayor poder en la sociedad llegaron a tener miedo ante la peor especie de criminal existente, no fue un líder de alguna rebelión ni tampoco un anarquista, no, fue una clase de ser el cual tenía cierta indiferencia por tales atributos legales y sociales, no respondía ante ningún nombre, pero el apodo fue señalado como un nombre extraoficial para los expedientes, “el cazador del asfalto”, por su extraña afición por buscar victimas en las plenas calles aunque desde luego, hubo casos especiales, casos muy particulares.
Este ser quien al principio no fue atrapado atacaba de una forma sistemática de una región lejana una de otra, para mayor dificultad no tenía alguna clase de tipo por el cual hacerse cargo, siempre era la persona en el lugar y momento equivocado, quizás por eso se le dio el título de “cazador” poco después de determinarlo como serial, los ciudadanos quedaron en pánico y en extenso riesgo nervioso al ya no estar seguros en las noches, en las celebraciones y libertades de cualquier fibra moral, donde todo podía pasar, desde luego, tal ser no era la excepción a esa regla.
Tal cazador fue buscado sin descanso todas las noches en las que fuera posible darle zanjado el asunto, poniendo personas encubiertas en cada calle, cerrando calles en toques de queda cubriendo las calles con actores profesionales con la capacidad para someterlo, su leyenda creció tras aceptar el reto, dos oficiales encubiertos como una pareja saliendo de un restaurante fueron interceptados por tal fantasma cuyos pasos no se escucharon y en cuestión de minutos, la muerte llego en cumplimiento del deber, desde luego se rodeo el lugar, se sitiaron los establecimientos con el fin de detenerle.
Un grupo de doce policías encubiertos en las afueras de una tienda de 24 horas dieron con el camino de esa bestia con forma humana refugiándose en el lugar, solo uno pudo sobrevivir de entre el tiroteo, vivió el tiempo suficiente para ser rescatado por sus compañeros y muerto de una infección por las heridas así como hemorragias de algunas balas perdidas de sus camaradas caídos, desde luego poco después se dio el informe de matar y robar a aquellos policías para terminar con el resto de sus perseguidores, el cazador una vez más escapo con tal calma que no parecía nervioso.
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La descripción del apenas último sobreviviente se tomo: una persona entre 30 y 40 años de edad, cabello sucio castaño medio largo siempre usando un sombrero negro lleno de polvo, arrugas y manchas en su piel, usa un abrigo hasta las rodillas de tonos marrones con ciertas remendadas, su altura da aproximadamente el metro 80 y tiene la complexión delgada, tras un últimos esfuerzos, ese el testimonio, de inmediato se empezó a buscar a alguien bastante cubierto por el frio pero tal declaración fue inútil, cumplió su cometido y se había retirado del lugar dejando a varios policías muertos.
Esta clase de persona si se podía llamar persona no tenía miedo a terminar la vida de los oficiales, la espada de la ley, el refuerzo y el asalto fue llamado a pesar de solo considerarse un solo objetivo en vez de un grupo demente y un bien organizado, las calles en día y noche fueron resguardadas por hombres armados, cada esquina, cada lugar público, todo fue vigilado, desde luego, el reto fue considerado y aceptado, tal animal escurridizo acabo grupos organizados de oficiales federales, parecía tras ese nivel ya no interesarse en civiles, fue directo contra los representantes de la ley.
Al principio se decidió a usar a la fuerza como una nueva carnada pero fue inútil, el verano llego y nadie con una gabardina o un sombrero se miraba en las proximidades, mucha tensión se quedo en el lugar cuando la munición y las armas de sus víctimas de alto rango desaparecieron, el enemigo con cada blanco tenía más reservas para crear una guerra, ¿acaso ese nivel no era ya no estado de guerra?, poco a poco la población fue abandonando la ciudad donde residía, por desgracia no los salvo de tales peligros, el se extendía como una epidemia.
Ya no se sitiaba en una ciudad, se mostro en varias su patrón rápido y agresivo, los tiroteos de los civiles armados comenzaron y con ello la era de terror aumentaba sus víctimas, tristemente por más que uno quisiera, ninguno de ellos logro acabar con esa monstruosidad que caminaba con dos piernas y mostraba rostro de hombre, no, tras eso, nuevamente su mirada se mostro en los civiles, ya parecían se turnaban los grupos, unos días acaba con policías, otros con civiles, nada lo detenía tras ello, nada podía vencer algo tan implacable como un ser hecho solo para matar.
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Las cámaras de seguridad se colocaron en todas partes y se monitoreo todas carreteras en busca de patrones de movimiento de algunos residentes, testigos informan sobre alguien usando chamarra blanca destrozando los cables de las cámaras de vigilancia frente a un grupo de cuatro policías, el civil huyo del lugar solo para después escuchar disparos tras su persona, por esperanza regreso y por desgracia solo cuatro cadáveres del orden se encontraron con rajadas en cuellos y manos, terminando sus vidas con el cráneo hecho trizas por disparos de un rifle hasta no quedar cara reconocible, el culpable escapo una vez más.
La situación era demasiado extraña para comprenderla, la ley no podía capturar a una sola persona, incluso llegando al momento donde ya nadie salía a las calles, ya nadie comerciaba nada, la ciudad inicial quedaba vacía, desde luego en las vecinas también empezaban esos síntomas, no podía ser encontrado, al menos eso fue lo que se pensó en un principio, hasta la noticia de los jefes criminales pudieron encontrarlo, no solo le dieron gran cantidad de dinero por evitar atacar a su gente, trabajos le fueron encomendados, varios jefes se disputaban el contrato con semejante ser humano.
Cuando fue contactado por uno de los mensajeros se llego el rumor de un ser canoso usando un cubre bocas junto con unos lentes de sol, para consternación, su ropa era la de un vagabundo, desde luego el mensajero mostraba un claro miedo ante esa cosa, los jefes criminales primero buscaron la forma de cazarlo pues tanta presencia policiaca afectaba sus negocios, desde luego, no era imposible, solo se dedicaban a vender armamento a los civiles, seguido por comercio alimenticio de cada en casa, pues ya nadie quería arriesgarse a tener mala suerte, nadie quería morir de forma inesperada.
El día y la noche pertenecieron a un solo homicida en una región de cuatro estados, los jefes criminales al ver que no podía ser encontrado ni eliminado se decidió negociar con esa persona, eso junto unos cuantos hombres corruptos de la fuerza quienes ya no querían pelear sabiendo que incluso siendo la ley y estando armados, no sería posible detener alguien así, se empezaron a unir con los criminales y esto beneficio el negocio, tener salvo conductos por un lado y al mayor criminal de la historia, era beneficioso, mas aun ahora todo prospero para el mundo delictivo.
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Cuando se decidió a darle caza los jefes bajos de la ciudad y las vecinas se unieron para darle final, tras ello todos sus negocios se unieron pero fue inútil, ahora entre todos unidos y el cazador de asfalto en sus filas el imperio era grande y solido, la historia del gran contrato se escucho las la formación del gran consorcio del bajo mundo, entrar a la casa de un senador millonario entre dos ciudades y matarlo pues se negaba a contribuir a los jefes ni tampoco se inmutaba en querer pagarles protección, su seguridad privada era fuerte, por eso se pensó que el cazador tenia mas posibilidad.
El cazador cuya edad demostraba ser saludable a pesar de jamás verle el rostro en la mayoría de los contratos según relatan los informadores dentro de los delincuentes, al principio del trato se mostro renuente a participar, como siempre, se lidiaba con él en zonas abiertas debido a que en una ocasión se le intento emboscar en una casa abandonada y todo el vecindario termino en llamas, a causa desde luego del propio cazador, seguro tenia cocimientos sobre el paso de tuberías de gas, nadie sabe como lo logro pero escapo una vez más.
Se le menciono la naturaleza de la seguridad privada, según espías eran antiguos militares de fuerzas espaciales con entrenamientos en toda clase de armas y ataque cuerpo a cuerpo en tres artes marciales, la casa desde luego estaba recubierta con ventanas blindadas y paredes de un metro de espesor, si no se conocía el terreno de la mansión se podía terminar en un alambre de púas oculto en el pasto, si, el senador era todo un paranoico, el cazador estaba sentado aquella vez en el muelle encima de un contenedor escuchando todo de dos de los grandes jefes.
Los jefes cada vez que lidiaban con él en persona podían sentir una clase de miedo instintivo como si fueran niños pequeños frente a los misterios de la oscuridad, ser cazadores en medio de una manada de lobos,  nunca viajaban sin gente, tres docenas de hombres a lado de los jefes, incluso sabiendo que eso no haría ninguna diferencia, no se mostraba interesado hasta que en la radio del automóvil donde uno de los jefes iba el chofer puso el canal donde por casualidad aquel senador estaba conversando con el entrevistador sobre los asuntos de la ciudad, la ineficiencia y desde luego, el cazador.
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Ese senador comenzó a insultar al homicida llamando cobarde y trastornado por un sueño incumplido de ser héroe como las personas de uniforme azul a quienes privaba sus vidas, tras ese testimonio tal ser se levanto de esa posición sentado y fue cuando los jefes percibieron ya no el miedo instintivo, sino algo más profundo, algo que parecía tocar sus corazones de forma directa, algo con garras, algo con una mirada de depredador, tras esa sensación, miro a los ojos y dijo aceptar el duelo contra el senador, desde luego la información paso a los oficiales quienes dieron su apoyo al senador.
Llegada la siguiente noche donde el cazador de asfalto prometió acabar con el senador, el se negó a la asistencia de la policía dentro de su residencia pues consideraba que podría infiltrarse con algún uniforme de ellos  correr más peligro su persona, desde luego deberían cubrir el perímetro para evitar así cualquier entrada, se pensó que tal bunker en la superficie seria impenetrable, desde luego el rumor de no ser humano tras tanto tiempo seguía, de lograr el objetivo, se daría a entender que no sería humano, sino un demonio, al menos ese era el pensamiento.
Patrullas y vigilantes, helicópteros y francotiradores, todos cercanos a la casa del senador, lo inesperado ocurrió, toda la casa y sus alrededores perdieron energía lo cual fue extraño pues la propia casa tenia generador, a pesar de eso la futura zona de guerra quedo en la oscuridad, de inmediato los tiroteos fueron escuchados en un solo lugar, tras ello algunos tanques de gasolina de parte de los automóviles explotaron, ahora parecía en las afueras un incendio pero ninguno podía verlo, solo policías caían muertos sin saber porque, el cazador claramente mato a uno de los francotiradores para limpiar la zona.
Con lámparas de mano dentro del jardín alrededor de la casa se vigilaba cualquier intruso, desde luego todos memorizando donde se suponían debía estar el alambre de púas, por desgracia terminaron cayendo unos cuantos en el, alguien los había movido por bastante rapidez tras el ataque, el senador por su parte escuchaba ya no explosiones y lumbre afuera de su propiedad, no, ahora disparos a unos cuantos metros cerca de su persona, el cazador ya estaba cerca de su propiedad, todo estaba a ciegas y aun así no parecía importarle, el solo se acercaba al lugar sin importar quien se le atravesara.
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La seguridad privada se acerco y protegió al cliente en un solo cuarto, todo estaba resguardado, no había forma de cruzar las ventanas y ninguna explosión haría caer una pared, no importaba el método, el senador sobreviviría tal situación, en las afueras al continuar escuchando disparos por no solo una persona, sino de varias, primero detuvieron la crisis de pánico y luego buscaron la forma de entrar en la propiedad, estrellaron un camión en la entrada de la reja para pasar solo para que después los neumáticos se destruyeran con el alambre de púas.
El senador por su parte estaba rodeado de su seguridad privada, entonces los vidrios de las ventanas dentro de la habitación comenzaron a caerse uno a uno, el viento se comenzó a sentir y nadie supo la razón de tal situación, poco después se rebeló que los marcos de la propia ventana en si fueron empujados con fuerza pues no quedaron bien sujetos a las paredes, ahora el cazador parecía ya estar dentro de la habitación, a pesar de eso los guarda espaldas no dudaron y continuaron firmes su formación, para su suerte vieron a alguien parado en medio de la nada y le llenaron de tiros.
Creyendo así matar al escurridizo homicida así como volverse legendarios por acabarlo se acercaron y desprotegieron al senador para ver mejor su trofeo, solo uno de sus compañeros quien recibió dos tiros directos en los ojos, uno con una inclinación dejando agujero de bala en la nariz, de nuevo los tiros se escucharon y los guardias a pesar de llevar chaleco recibieron disparos en las piernas, cuello y cabeza, de entre ellos quien recibió un disparo en sus cuatro extremidades quedo con vida además del senador quien se quedo paralizado al ver lo sucedido.
El sobreviviente en tal matanza quien ahora no puede moverse debido al daño nervioso cuenta ver como una sombra se movía con mucha agilidad y usaba cada arma a su paso acabando con sus compañeros, a pesar de estar en medio de la noche en las ropas del enemigo se mostraba sangre, por lo tanto si lograba ser herido en sus incursiones, lamentablemente no detenido para acabar con su horror incontrolable, el senador se sentó en un sillón una vez se sintió arrinconado e intento sobornarlo para dejarlo vivir, el cazador era alto claro y su ropa no era visible pero al parecer esa ocasión llevaba saco.
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Aquel homicida no pronuncio una palabra y le disparo en las rodillas al senador quien aún seguía sentado, la víctima se cuenta en el testimonio del superviviente fue que suplico piedad y tras ello la negativa del cazador pues le había ofendido tras ello, por tanto, el senador no murió de un tiro, en medio de la oscuridad se miraba como le quitaba la ropa a su víctima mientras este gritaba, el ultimo guardia se desmayo antes de ver la conclusión pero al despertar la maña llego y con ello, un hombre desollado con dos agujeros de bala en sus rodillas.
Desde entonces ya no se conoció como el cazador del asfalto pues desde entonces se le considero “el demonio sombra”  tras el testimonio del último guarda espaldas, tras la muerte del senador y casi el país sometido al miedo como si hubiera un grupo terrorista en el lugar, se ordeno la presencia militar en todos los estados donde se hubiera constancia de su presencia, las calles fueron cerradas y nadie podía moverse de un lugar a otro, ni siquiera por razones medicas o de negocio, no, ahora el ejercito quería detener ese demonio.
Paso tiempo y las muertes de soldados surgieron uno a uno, pocos pudieron sobrevivir un tiempo más debido a conocimientos de primeros auxilios, al final el milagro por así llamarlo lo hizo un soldado quien parece haber sido atacado por el homicida, antes de que el escapara y terminara de matar al soldado, el valiente hombre acciono una granada sacrificando su vida mientras sujetaba al objetivo, la explosión fue escuchada y las tropas al ir al lugar vieron a sus compañeros heridos junto con un hombre civil quien parecía haber estado en las proximidades de la explosión, al parecer era el homicida.
La autopsia de tal cadáver a pesar de haber recibido el impacto directo de la granada mostro una serie de cicatrices de bala, órganos desechos por completo y un esqueleto imposible de mantenerse de pie, realmente era un monstruo, análisis de sangre revelaron una extraña peculiaridad la cual podría hipotéticamente sanar su cuerpo a pesar de tenerlo destrozado, eso y sistema nervioso inexistente, al final lo que pudo vencerlo no fue una tropa o una gran cantidad de balas pues tenía tanta munición en su cuerpo que el propio esqueleto se reconstruyo usándolas como soporte, fue solo un solo hombre.
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Se declaro la captura y muerte del criminal más grande no solo del país, sino del mundo con unas manos cubiertas con la sangre de cerca de tres mil quinientas personas las cuales en su mayoría en los últimos años de su doble década criminal fueron oficiales al servicio del orden, lo interesante es el testimonio del soldado quien encontró al homicida moribundo, apenas vivo y mirando al soldado tenido todo el cuerpo hecho añicos tras la explosión, viendo como el soldado se reía y disfrutaba su indirecta victoria, el homicida sonrió y con sus últimas palabras y una sonrisa dijo
“Es hora de mi alumno haga lo mismo…” y el homicida ya no respiraba.
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