QUERIDO DIARIO: 
Dios sigue conmigo... Mandla me me ha pedido un abrazo el día de hoy. Se lo he dado y mi corazón sonrió como hace tiempo no lo hacía...
Sentí un momento de infinita calma cuando lo tuve cerca, cuando nuestras mejillas se encontraron y quedaron pegadas una con la otra. Cuando el "monstruo" de ese hombre me rodeaba y sus brazos tomaban mi cuerpo de una manera dulcemente tierna de amistad sincera.
Su piel negra y la mía clara se juntaron en un abrazo intenso que por unos instantes hizo desaparecer el ruido de los coches y el incesante parloteo de la gente que pasaba a nuestro alrededor.
Sabor café con leche fue ese encuentro temprano. Y más temprano que nunca, madrugué así en la noche antes del amanecer para vivir nuestro abrazo, que fue especial y que celebro cada vez que nos "vemos" en la plática virtual, única mensajera de nuestras entrevistas en vela.
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