De Textale digo hasta luego
Del otro lado vengo,
para el otro lado voy,
aquí les digo lo que soy
y les cuento lo que tengo.
Soy andino merideño,
valluno de cepa pura,
del Mocotíes y su altura,
con orgullo tovareño.
Tengo el corazón henchido
de puro agradecimiento
y es eso lo que yo siento,
ahora, cuando me despido.
Agarro mis macundales
y los meto en la mochila,
me voy sin ninguna herida,
sin reconcomios, ni males.
Como llegué me retiro,
al sorprenderme la noche,
sin alardes, sin reproches,
dejando sólo un suspiro.
Con mi espíritu andariego,
a todos las gracias les doy
y por ser como yo soy,
de Textale digo hasta luego.
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