Amor infiel
Te miro por la mañana cuando el sol se despereza
y la brisa matutina me trae tu aroma y tu risa,
cuando tu mirada y la mía se cruzan como puñales
y en silencio nos gritamos este amor que martiriza.
Cuando salgo de casa tus suspiros van conmigo,
y tu imagen la llevo clavada en mi sentimiento,
mis caricias se pierden de mi corazón al tuyo,
y mis besos son briznas que se lleva el viento.
Cuando llega la noche y no te veo en tu balcón,
mis ansias enloquecen y te buscan con recelo,
mi pensamiento se pierde en el azul infinito,
cabalgando en una estrella para llegar a tu cielo.
Y tu también me esperas, me lo dice tu sonrisa,
me lo gritan tus ojos, marrones de miel pura,
tus labios insinuantes quieren ahogarse en los míos
y tus brazos en mi cuello y los míos en tu cintura.
En mis sueños te veo con mis manos en tus senos,
con tu desnudez y la mía, con un corazón que late,
meciéndonos al unísono como ola juguetona,
como hojas al vaivén, cuando el aire las bate.
Yo me resigno a quererte por las calles del silencio,
por las veredas del cielo y el murmullo de la cascada,
sabiendo que es imposible este amor en la distancia,
porque yo estoy casado y tu también estás casada.
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